Gracias

Si no te lo he dicho antes amado Dios, te lo digo hoy de todo corazón, Gracias.Gracias porque no importa lo que digan, yo se que tú me creaste.

Gracias por qué sé que todo lo bueno que he recibido en la vida viene de tu mano.

Gracias por la familia que me has dado.

Gracias por el trabajo que tengo.

Gracias por los logros que me has permitido alcanzar.

Gracias porque aún a pesar de los momentos duros, también hubo muchos momentos alegres que siempre recordaré.

Gracias porque aún a pesar de todas las cosas siempre has demostrado amarme.

Gracias por libertarme del enojo, del pecado, del miedo y de tantos malos placeres que arruinaban mi vida.

No sé cuando partiré, pero antes de hacerlo quiero decirte sinceramente Gracias, no quiero esperar hasta el último momento de mi vida para recién reaccionar, quiero hacerlo hoy mientras aún hay tiempo, quiero agradecerte tanto amor.

Así que hoy y siempre te doy Gracias Dios por todo lo que has hecho, por todo lo que haces, por todo lo que harás.

Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. (Salmo 100:4)

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¿Lágrimas vacías?

Llorar no es malo, muchas veces hasta es necesario, pero llega un momento en donde llorar es malo y hasta se vuelve completamente innecesario.

Lágrimas vacías son aquellas que llora un padre pidiendo perdón a sus hijos por no haberlos reconocido, pero que una vez perdonado vuelve a hacer lo mismo.

Lágrimas vacías son de aquella pareja que ha sido infiel, y aún cuando parece arrepentido, a la primera oportunidad hace lo mismo.

Lágrimas vacías son las de aquel adicto, que sin importarle su familia o su vida, cae continuamente en el vicio.

Lágrimas vacías son las de aquel que diciendo ser cristiano y que sabiendo hacer lo bueno, práctica el pecado y niega la fe.

Lágrimas vacías son las de aquel malhechor que al ser sentenciado llora, pero al salir libre vuelve a cometer los mismos crímenes.

Lágrimas vacías y mentirosas, que parecen reales más no lo son.

Pero existe un Dios que si ve las lágrimas sinceras, que si ve el corazón y no menosprecia un corazón contrito y humillado.

Un Dios perdonador y fiel, que sabe cuando somos sinceros, que conoce nuestras pruebas y ha prometido enjugar cada lágrima de nuestros ojos.

Un Dios amoroso que aún con lágrimas ora por nosotros para que le busquemos y nos acerquemos a tiempo a Él.

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú,  oh Dios. (Salmo 51:17)

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