Especial por Seis Años: Gracias Dios

6 añosEsta semana se cumplen Seis años desde que creé mi primer blog y es inevitable para mí el recordar mis escritos sin pensar también en Dios.

Dios está presente en todos mis escritos porque también está presente en mi corazón y Él es la razón por cual yo escribo.

No creo que pueda escribir sin su guía, sin su amor haciendo rebozar mi corazón y sin expresarle mi amor a través de estos escritos.

Yo estoy totalmente convencido de que no seguiría vivo de no ser por su misericordia, por su gran amor y su perdón.

Muchos piensan que solo necesitamos, riquezas, conocimiento o una buena posición para ser felices pero nada de eso importa si no tenemos a Dios en el corazón.

La gran mentira de estos tiempos es que creemos que todo lo podemos, pero hay momentos en la vida que son difíciles de superar y entonces necesitamos a Dios.

Cuando le conocí yo era muy diferente, me encontraba perdido y sin rumbo, pero Él se acercó a mí y jamás he olvidado ese encuentro y si hoy puedo vivir y sentirme agradecido por tantas cosas es porque todo se lo debo a Él.

Son seis años también desde que le conozco y yo sé que no es casualidad porque desde que lo conocí encontré nuevos talentos y dones que jamás creí tener.

Mi relación con Dios no siempre ha sido perfecta pero siempre puedo contar que a pesar de mis faltas Él sigue amándome y yo siempre volveré a sus brazos porque junto a Él me siento verdaderamente completo y seguro.

En estos seis años de escribirle he tocado muchos temas sin embargo lo que quiero lograr es transmitir lo que Dios pone en mi corazón, transmitir mis experiencias y demostrarle en letras aquel amor que siento por Él.

Aquel que no conoce a Dios puede que no entienda lo que escribo pero si le dieran la oportunidad de conocerle entonces realmente su vida cambiará.

No es lo mismo existir que vivir, yo creo que todos solamente existimos hasta que le conocemos, Él es la vida y la única razón para vivir.

Estaré eternamente agradecido con Dios por aquel privilegio de conocerle y poder servirle no solo con mis letras sino con mi vida entera.

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No dudaré

llamado de DiosQuisiera quejarme de Ti por todas aquellas cosas que no comprendo.

Admito que por ratos he visto hacia el cielo con enojo y dolor.

No he podido comprender tu plan y tu Camino me parece difícil de seguir.

Sin embargo mi corazón guarda la esperanza de que al final todo salga bien.

He llorado muchas veces sin encontrar consuelo.

Mi interior se ha cansado de amar y ser paciente.

Pero mi corazón tiene fe de que muy pronto veré tu Luz alumbrándome.

He tropezado tantas veces haciendo todo a mi manera.

Dañé mi corazón intentando encontrar mi propia felicidad.

Y cuando quería rendirme, Tú siempre estabas dispuesto a ayudarme.

A pesar de mis rabietas siempre me trataste con ternura y amor.

Quiero creer que a tu lado todo puede mejorar.

Deseo tener fe de que todo esto es parte de tu gran plan.

Voy a dejar de ser un niño engreído para convertirme en el hombre que debo ser.

Dejaré de reclamar y caminaré por fe hacia aquellas metas que debo conquistar.

Daré mi vida para que puedas usarme en aquel destino que diseñaste para mí.

Cambiaré mi interior para poder servirte de corazón.

No voy a dudar de Ti, confiaré en que Tú sabes lo que es mejor.

Muchas veces intenté no dudar de Ti, pero me era difícil hacerlo.

Sin embargo hoy quiero dejar mis dudas atrás.

Mi amor por Ti me ha enseñado a escuchar Tu voz en los peores momentos.

Mi fe en Ti es la canción que ahora desea cantar mi corazón.

La duda desapareció al darme cuenta de que Tu amor me perdonó.

El amor que depositas en mí será mi impulso para ayudar a los demás y hacer lo correcto.

No me rendiré, seguiré marchando hacia adelante sin dudar de Ti.

No voy a dudar porque sé que a pesar de todo Tú a mi lado por siempre estarás.

Sin importar que tan oscura parezca la noche, sé que traerás un nuevo amanecer.

Y yo no dudaré más porque sé que todo lo que acontezca en mi vida es parte de tu gran plan para mí.

La única verdad

amanecer

Solo existe una verdad en esta vida que llevamos.

Recuerdo que tenía quince años cuando recibí una clase en la que el profesor afirmaba completamente de que Dios no existía.

En aquella clase se nos enseñó la teoría evolucionista de Darwin y el origen del universo gracias al “Bing Bang”.

Recuerdo llegar a casa y comenzar a cuestionarme muchas cosas con las cuales había crecido y comenzar a pensar la posibilidad de que quizá Dios no existía.

No se me olvida el miedo que sentí en aquel momento o aquel frío helado que recorrió mi espalda cuando aquel pensamiento llenó mi mente.

¿Realmente Dios existe?

Si Dios no existía entonces no había razón alguna para luchar por ser buenos o mejores.

No teníamos por qué ser justos o amables porque obviamente no existiría el infierno y la moral deja de tener sentido si no tenemos un alma o un código de ética justificado en algo más grande que nosotros mismos.

¿Si nos quitan a Dios, entonces qué nos queda?

Entre más me cuestionaba más rápido llegaba a la conclusión de que la humanidad necesitaba que Dios existiera.

Lejos de las teorías, si miramos hacia dentro de nosotros mismos, nos damos cuenta que estamos vacíos y que en el fondo tenemos una necesidad por creer en algo más grande que la humanidad misma.

Transformamos a personas ordinarias en supuestos dioses queriendo encontrar fe y creamos sectas debido a que necesitamos un dogma con el cual vivir.

Siempre dicen que hay un secreto en la vida que debemos descubrir y aunque pasaron algunos años para que lo descubriera realmente, ese día entendí que aquel secreto es que Dios si existe.

Tener fe es creer en lo que no puedes ver y eso es justamente lo que hacemos los cristianos, creemos en Dios aunque no podamos verlo.

Creer en Dios es encontrar dirección, fe, amor, destino y la vida misma.

Yo ya me hubiera rendido si Dios no estuviera a mi lado, yo no sabría lo que es el amor si Dios no existiera, yo no le encontraría sentido a vivir un día más si no tuviera fe de que Dios es el que guarda mi vida.

Así que yo he decido a pesar de todos mis altibajos y tropiezos, creer por siempre en la existencia de Dios.