Despertar

despertarÉl caminaba libremente por la acera, después de un largo y agotador día de trabajo, tiene en su celular dos llamadas perdidas de su esposa y un mensaje de su hijo que prefirió ignorar para poder concentrarse.

Ahora se dirige a casa y para eso debe cruzar una pista poco concurrida, pero quiere el destino jugarle una mala pasada, porque al estar en la mitad, una mala pisada hace que su tobillo se doble, cae de rodillas en el asfalto y al alzar su vista ve como un automóvil se acerca a toda velocidad hacia él.

Los segundos se hacen eternos, la ansiedad y la adrenalina le hacen ver en cámara lenta a la conductora del vehículo intentando frenar, pero su miedo es tal que le impide moverse.

En aquel instante su mente le regala aquel regalo que muchos ven poco antes de morir, puede ver en segundos miles de recuerdos convertidos en imágenes inundar su cerebro, en aquellos escasos segundos que le quedan, él ve la película de su vida.

Ve el rostro de su madre sonriéndole tras haberse caído de pequeño para hacerle recuperar la confianza, el cálido abrazo de su padre ya fallecido al verlo llegar a su pequeña casa en donde pasó toda su niñez.

Ve el rostro de sus antiguos amigos del colegio a los cuales no ha visto en años debido a discusiones que ahora le parecen insignificantes.

Una imagen le hace botar una lágrima, ve a la que ahora es su esposa, mucho más joven cuando ambos compartían una cita en la cafetería de la universidad.

Ve aquel momento donde cargo por primera vez a su hijo, ve con amor el rostro de su esposa y recuerda lo que era ser padre por primera vez.

Ve aquel cheque por su primer mes de trabajo, recuerda la satisfacción de poder haber ganado aquel sueldo e ir a casa a mostrárselo a sus padres y amigos.

Ve también la primera vez que sintió que traicionaba su hogar, aquella vez en donde engañó a su mujer.

Ve la imagen de ese mismo día en donde su hijo le mandó un mensaje diciéndole lo mucho que lo quiere pero que había preferido ignorar.

Y ahora la vida se le escapa, le quedan pocos instantes para el gran final.

Se pregunta: ¿Por qué fui infiel a la persona que más amó? ¿Por qué no visito a mi madre? ¿Por qué ignoro a mi hijo? ¿Por qué no oré esta mañana? ¿De qué sirvió tanto trabajo? ¿A dónde iré después de morir?

En eso se escucha un fuerte chirrido y al conseguir abrir los ojos se da cuenta que el automóvil se ha detenido a escasos centímetros de su rostro.

La señora baja de su vehículo pidiéndole que le perdone y le ayuda a levantarse.

Aquel hombre se encuentra empapado en lágrimas y ahora solo tiene una meta en su corazón, decide ir a casa y cambiar.

Lo ocurrido acaba de hacerle despertar, para él, aquello ha sido un regalo divino que le ha hecho recordar los verdaderos tesoros de la vida.

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