REFLEXIÓN: FIEL EN LO MUY POCO Y EN LO PEQUEÑO

Muchas veces puede nacer en nosotros aquel deseo de recibir un mayor reconocimiento, de ganar el oído de nuestros hermanos y recibir un poco de admiración o renombre. Muchos anhelan tener títulos, cargos superiores, ser capaces de llenar auditorios inmensos, poseer aquellos logros que algunos ya poseen.

Ante eso Jesús nos enseñó: El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Lucas 16:10

Fiel en lo muy poco: ¿Cuántas veces levantamos la mano cuando la iglesia necesita ujieres? ¿Cuántas veces nos ponemos de pie cuando los pastores piden algún apoyo? ¿Cuántas veces somos capaces de acercarnos a un hermano o hermana que necesita ayuda o alguna oración?

En lo más es fiel: ¿Cuántos que ya son líderes o ministros siguen teniendo aquel mismo corazón con el que empezaron la obra? ¿Seguimos siendo los mismo que animaban a otros? ¿Cuántos son capaces de ayudar en los eventos? ¿Hay alguno que sea capaz de limpiar sin avergonzarse?

Cuanto nos cuesta comprender lo que Jesús nos dijo: El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos. Mateo 23:11 BL95

La versión NTV de Lucas 16:10 nos da otra perspectiva: Si son fieles en las cosas pequeñas, serán fieles en las grandes. Pero, si son deshonestos en las cosas pequeñas, no actuarán con honradez en las responsabilidades más grandes.

Fieles en las cosas pequeñas: Existen 3 pilares importantes en la vida todo creyente, y aunque parezcan muy pequeños, en mi opinión son de mucha importancia: La oración, La lectura de la Palabra de Dios y congregarse o escuchar mensajes. ¿Los estamos cumpliendo?

Serán fieles en las cosas grandes: ¿Cuándo Dios te llame al ministerio podrás mantenerte en santidad si no cumples las pequeñas cosas? ¿Podrás vencer el orgullo y la vanagloria sin orar o meditar la palabra de Dios? ¿Se puede motivar o exhortar a otros si uno mismo no es confrontado al estar en una congregación o sin recibir ningún mensaje?

Cuanto nos cuestan entender lo que Jesús nos dijo: Cuando un sirviente vuelve de arar o de cuidar las ovejas, ¿acaso su patrón le dice: “Ven y come conmigo”? No, le dirá: “Prepara mi comida, ponte el delantal y sírveme mientras como. Luego puedes comer tú”.

¿Y le agradece el amo al sirviente por hacer lo que se le dijo que hiciera? Por supuesto que no.

De la misma manera, cuando ustedes me obedecen, deben decir: “Somos siervos indignos que simplemente cumplimos con nuestro deber”. Lucas 17:7-10 NTV

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