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AMOR EN CUARENTENA

Durante un nuevo brote de la peste negra, se le preguntó a Martín Lutero que se debía hacer, si estaba bien quedarse y ayudar o si estaba mal irse y proteger a los hijos. En una carta bastante extensa ofreció su respuesta, la cual fue reimpresa por toda Europa y ha servido como guía a muchos creyentes hasta nuestros días.

Un resumen de la carta nos dice: Le pediré a Dios para, misericordiosamente, protegernos.

Ahí, entonces, haré vahos, ayudaré a purificar el aire, a administrar medicinas y a tomarlas.

Evitaré lugares y personas donde mi presencia no se haga necesaria para no contaminarme y, de esa forma, quizás infligir y contaminar a otros y, por tanto, causar la muerte como resultado de mi negligencia. Si por su voluntad Dios quisiera llevarme, ciertamente me llevará y yo habré hecho lo que él esperaba de mí y, por tanto, no soy el responsable de mi propia muerte ni de la de otros.

Si mi prójimo me necesita, no evitaré el lugar o la persona, sino que iré libremente conforme declarado arriba. Vea que esta es una fe que teme a Dios, puesto que no es osada ni insensata y no tienta a Dios. Martín Lutero

Durante aquel brote, Martín Lutero ofreció su casa para que muchos necesitados puedan hospedarse, y aún su esposa Catalina estando embarazada ayudaba y servía en todo lo que podía.

Hoy en nuestros días estamos en medio de una pandemia mundial, en donde hombres y mujeres en todo el mundo tienen miedo, otros sufren al ver a parientes o amigos luchar contra la enfermedad, otros lloran al saber que familiares mueren y no pueden despedirse.

La crisis también afecta a las iglesias, obligando que los cristianos ya no puedan congregarse, que los pastores tengan que buscar nuevos medios para llevar el mensaje de Dios, con el temor de que muchas de sus ovejas se enfríen o no respondan, y que como cuerpo de Cristo tengamos que enfrentarnos a una nueva realidad.

En medio de la crisis, debería ser un momento en el cual debe aflorar aquel amor de Dios que llevamos en nuestros corazones, buscando que nuestra iglesia se mantenga unida, ayudando a nuestros pastores a continuar con la obra del Señor, en donde deberíamos clamar con el corazón los unos por los otros y motivándonos mutuamente a buscar más de Dios.

También es un momento de demostrar amor por todas aquellas personas que están sufriendo, en donde debemos compartir las buenas nuevas a todos los que podamos, tener misericordia por todos aquellos que están siendo presos del temor y en donde debemos sentir aquella pasión por las almas, sentir dolor por todos aquellos que se están perdiendo sin conocer a Cristo.

Nosotros podemos estar en cuarentena, pero no debemos encerrar el amor ágape de Dios pensando egoístamente solo en nosotros mismos, debemos brindar ayuda, no buscar excusas para no hablar de Cristo, ni negarnos a compartir el evangelio, es tiempo de comportarnos como verdaderos hijos de Dios.

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UN GRAN MAL

El día que Adán comió del fruto, su alma murió. Su imaginación perdió su poder maravilloso de elevarse hacia las cosas celestiales y ver el cielo, su voluntad perdió el poder que tenía para elegir siempre lo bueno, su juicio perdió toda la habilidad anterior de discernir entre el bien y el mal, de manera decidida e infalible, aunque algo de eso fue retenido por la conciencia; su memoria quedó contaminada, sujeta a recordar lo malo y olvidar lo bueno; todas sus facultades perdieron el poder de la vitalidad moral. La bondad, que era la vitalidad de sus facultades, despareció. La virtud, la santidad, la integridad, todas estas cosas, eran la vida del hombre; pero cuando desaparecieron, el hombre murió. Charles Spurgeon

Es evidente que la humanidad perdió muchísimo cuando Adán y Eva comieron del fruto prohibido, ya se demostró que la consecuencia del pecado provocó que hubiera tanta maldad, y que la creación se corrompiera de tal manera, que Dios tuvo que traer el diluvio universal. y a pesar de eso la maldad del hombre continuó hasta nuestros días.

…Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mateo 24:12 Se sabe que entre más nos acercamos a los tiempos finales el amor comenzará a perderse, el odio aumentará, el resentimiento, la ira, la envidia y muchos males serán parte del comportamiento habitual de los seres humanos.

Cuando hablamos del amor, lo hablamos en todos los ámbitos de la vida, el amor del ser humano hacia Dios, el amor hacia su pareja, hacia sus hijos, hacia la vida, hacia el prójimo; esto provoca que comience a perderse el afecto hacia los demás, y comience a reinar el egoísmo.

Vivimos en una sociedad donde ya predomina el egoísmo, cada quien busca solo su propio beneficio, ya no se piensa en el beneficio de la sociedad ni de las familias, sino que ahora la gran mayoría solo piensa en sí mismo.

Como cristianos sabemos que:

· Debemos amar a Dios sobre todas las cosas (Mateo 22:37).

· Debemos permanecer en el amor de Dios (Juan 15:9).

· Tener un ferviente amor por nuestros hermanos en Cristo (1Pedro 4:8).

· Debemos amar al prójimo como segundo mandamiento (Mateo 22:39).

· Honrar a nuestros padres para aprender a amar al prójimo (Mateo 19:19).

· Amar a los amigos (Proverbios 17:17).

· No debemos amar al mundo y lo que está en el mundo (1Juan 2:15).

En 1Corintios Capítulo 13, el apóstol Pablo nos narra la verdadera forma de vivir el amor, que es un amor entregado, que no busca lo suyo, que no guarda maldad en él, que todo lo soporta, que nunca debe dejar de ser.

No permitamos que el egoísmo envenene nuestros corazones, acerquémonos a la fuente de amor, permitamos que su amor sea derramado en nuestros corazones y podamos amar conforme a su voluntad.

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REFLEXIÓN: DISPUESTOS A IRRUMPIR

¿Hace cuánto que no estamos dispuestos a arriesgarnos y sacrificarnos por nuestros pastores y líderes? ¿Hemos perdido la valentía de ser cristianos y hacer más de lo que se nos pide?

Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!

Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo:

Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto. 2Samuel 23:15-17

La versión NTV dice: David les comentó a sus hombres un vivo deseo… Existen personas que saben que la iglesia tiene necesidades, que escuchan que los pastores necesitan apoyo para alguna actividad, y prefieren hacer como que no comprenden, cierran sus oídos al deseo de sus padres espirituales, se visten de indiferencia para no hacerlo.

Aquellos tres valientes que tuvieron renombre no solo estaban atentos a cualquier palabra que decía David, sino que tenían la suficiente valentía, la suficiente disposición para arriesgar sus propias vidas con tal de cubrir aquella necesidad, amaban tanto a David que irrumpieron todo un campamento lleno de enemigos para demostrar que se podía contar con ellos.

La biblia nos dice en 1Samuel 22:2 Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

Ellos amaban a David porque logró convertirlos de personas oprimidas, desesperadas, en apuros, a verdaderos guerreros, hombres valientes que tenían un propósito, y eso mismo es lo que hacen nuestros pastores, ellos son los instrumentos que Dios utiliza para moldearnos, para transformarnos en nuevas y mejores personas.

El acto de aquellos tres valientes, era más que una simple osadía, era una demostración del amor y el agradecimiento que le tenían a David. Ésa es la misma clase de amor y de agradecimiento que debemos tener en nuestras iglesias.

Estar dispuesto a irrumpir en el campamento de la pereza, en el campamento de la conformidad, en el campamento del no se puede, que corran ante la admiración y el asombro del resto, con tal de hacer una demostración del aprecio que sienten hacia aquellos hombres de Dios.

Las iglesias necesitan valientes que irrumpan, al igual que en aquel ejército quizá no todos sean capaces de hacer el mismo sacrificio, pero es necesario que se levanten esos hombres que escuchen atentamente y sean capaces de ir corriendo a conquistar el campamento enemigo con tal de demostrar su amor.

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REFLEXIÓN: SIN GANAS DE HABLAR

Pero Moisés rogó al SEÑOR: Oh Señor, no tengo facilidad de palabra; nunca la tuve, ni siquiera ahora que tú me has hablado. Se me traba la lengua y se me enredan las palabras. Éxodo 4:10 NTV

Moisés había recibido de parte del Señor herramientas para que pudiera convencer a los que dudaran de sus palabras, tenía su vara la cual se convertía en serpiente, la habilidad de hacer que su mano tenga lepra y luego vuelva a estar normal e incluso convertir el agua del Nilo en sangre, y a pesar de todo eso, él tenía miedo de hablar.

Él sabía la dureza con la que los egipcios maltrataban vilmente a su pueblo, había visto la tristeza y la agonía de sus hermanos hebreos, pero su temor y su miedo parecían más grandes que su anhelo de salvarlos.

Nosotros hemos recibido el llamado de predicar las buenas nuevas de salvación, aquel evangelio que puede ayudar a las personas, que puede restaurar familias, que sana corazones, que trae libertad a los que se encuentran esclavizados en vicios y traer paz a los deprimidos y angustiados.

Sin embargo, ponemos excusas o pretextos para no hacerlo: “Necesito más tiempo en las clases de discipulado” “Si no tengo diversos dones no me van a creer” “Me falta tiempo para hablarle a las personas” “No sé qué decir”

La biblia nos cuenta la historia de la Mujer Samaritana, la cual, tras solo una conversación con Jesús, quedó tan convencida que logró convencer a muchos a que lo escucharan: Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. Juan 4:28-30

Jesús mismo estando en la cruz, soportando el dolor de sus heridas, con su testimonio ganó a uno de los presos que estaban a su lado: Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Lucas 23:42-43

Lo que necesitamos es aquello que pidieron los discípulos de Jesús: Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, Hechos 4:29

Sí es cierto que necesitamos la ayudar del Espíritu Santo, que necesitamos los dones, que debemos conocer la palabra de Dios, pero necesitamos tener la valentía para predicar, aquel denuedo para acercarnos a las personas y llevarles el evangelio.

Necesitamos que el amor por las almas nos impulse a ser osados para predicar las buenas nuevas, porque a nuestro alrededor hay personas que sufren en lo secreto, que tienen problemas graves, que necesitan que Jesús se convierta en su razón de vivir.

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REFLEXIÓN: UNA BUENA NOTICIA

La mirada radiante alegra el corazón, una buena noticia conforta los huesos. Proverbios 15:30 CAB

¿Qué sucede cuando las buenas noticias tardan en llegar?

Muchos hombres de Dios han tenido que pasar por momentos de espera, tiempos en los que parece que las buenas noticias no llegarán.

Génesis 17:19 Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.

Ciertamente Abraham ya había recibido la promesa de que sería una nación grande, pero es justo aquí a sus 99 años en donde la promesa se vuelve más personal, Dios le da el nombre de su hijo y en un año él estaría riendo al ver a su hijo nacer.

Génesis 41:14 NTV El faraón mandó llamar a José de inmediato, y enseguida lo trajeron de la cárcel. Después de afeitarse y cambiarse de ropa, José se presentó ante el faraón.

Pasaron muchos años para que aquel niño llamado José que tenía sueños de que sería grande, pueda convertirse en el segundo hombre más poderoso de Egipto. Antes de eso tuvo que servir como esclavo, luego estar en la cárcel, hasta que por fin aquella noticia llegó.

2Samuel 5:3 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel.

David era muy joven cuando el profeta Samuel lo ungió para ser rey, a los treinta años comenzó a reinar, previo a eso fue perseguido por el anterior rey Saúl, tuvo que esconderse en cuevas, hacerse pasar por loco en la tierra de sus amigos y batallar muchos años para ver la promesa cumplida.

Hasta que las buenas noticias lleguen o hasta que la promesa se cumpla, debemos actuar con fe y aprender a esperar en Dios:

· Salmos 40:1 Al músico principal. Salmo de David. Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

· Hebreos 6:12 …A fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

No debemos permitir que nuestras emociones nos agobien ni nos hagan perder el gozo nuestra confianza está en Dios y Él es más que suficiente:

· Salmos 142:5 NTV Entonces oro a ti, oh SEÑOR y digo: «Tú eres mi lugar de refugio. En verdad, eres todo lo que quiero en la vida.

· Nehemías 8:10no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.

Nuestra convicción por Dios debe ser tan firme, que si aún, lo que esperamos no sucediera, nosotros seguiremos confiando en el plan de Dios:

Daniel 3:17-18 Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su Majestad; pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado.

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