Perdonado

Perdóname sin dudar ni bacilar, en tu corazón.

Que dulce es el momento en el que nos libramos de la culpa, ese momento en donde la persona afectada nos dice te perdono.

Cuando escuchamos que hemos sido perdonados no se puede evitar sentirse mejor, un perdón, una palabra tan sencilla pero que produce mucho alivio al que la escucha.

Para muchas personas (hasta me atrevería a pensar que a todos), se nos hace muy difícil pedirle perdón a los demás.

Es más fácil mentir, es más sencillo decir una excusa que tener que enfrentarnos a nuestro error y reconocer que hicimos las cosas mal o que estábamos equivocados.

No es fácil decir perdón, no es sencillo matar nuestro orgullo y arrepentirnos de lo que hicimos mal, pero el gran problema de no hacerlo y quedarnos en silencio, es que endurecemos aún más el corazón.

Muchas personas ya no saben amar, porque no aprendieron a perdonar; muchas personas se les ve en sus rostros amargos, en su mirada triste, la falta del perdón.

Uno no solamente debería aprender a perdonar sino también a pedir perdón.

Pedir perdón es vaciar el alma de toda culpa y perdonar es vaciar el corazón de las tristezas causadas.

1 Juan 1:9  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

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Tú decides

La sociedad en la que vivimos, lugar de maldad, problemas, autodestrucción, por un momento creemos habernos escapado de eso, pensamos que viviendo aislados de la realidad impedirá que esta nos choque, pero siempre tarde o temprano nos golpeará, y muchas veces no estaremos listos para recibir ese golpe.

Sé que todo esto suena abstracto, pero no es irreal, todos lo hemos vivido alguna vez, y si no lo vamos a vivir; pero si pudiera indicarles una salida acaso no la tomaría, muchos la buscan desesperadamente y vean la creciente tasa de suicidios, o la tasa de abortos, o la tasa de ventas de cerveza, todo esto porque no se tiene la salida indicada, pero la verdad es que la salida existe, muchas veces la olvidamos o la despreciamos, pero la verdad siempre está ahí.

Sin tantos rodeos déjenme decirles esta salida ha sido probada por miles de personas a lo largo del mundo, está salida no causa heridas,  pero si sana corazones, esta salida no te mete en un vicio, pero si te saca de todos ellos, esta salida tiene un nombre y desesperadamente algunos lo invocan en su peor momento, cuando la verdad es que no necesitamos esperar que nos pase lo peor para gritar ese nombre, el nombre de Jesús.

Así de sencillo no hay otra manera, no existe otro camino, todas las demás puertas están cerradas, pero el único que siempre deja su puerta abierta es Jesús, la vida que tenemos en el fondo esconde un gran misterio, todos los sabemos tú lo sabes, yo lo sé, todos lo saben, cual crees que es ese misterio sino solo Jesús, si hubiera una pregunta sería ¿Por qué es tan importante? La respuesta es que Él es el todo en el universo, es la verdad, el camino y la vida, no hablo mentiras, cuando se que cada vez que uno escucha eso ocurren dos cosas, o sientes algo en el corazón o te da rabia en el alma, algunos sienten ambas, y eso de que sirve, lo único que sirve es para que escojas dos opciones:

La primera para que sigas en una de las listas antes mencionadas.

Y la otra es que puedas descubrir la verdad.

Tú decides.

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