Viniste a mi encuentro

adorarMe encontraba yo yendo camino al trabajo, en un bus repleto de personas, y como en casi todas las mañanas me coloqué los audífonos y comencé a escuchar canciones para no aburrirme en el trayecto.

De pronto mientras cantaba en mi interior, comencé a sentir un calor albergarme, mis ojos comenzaron a lagrimear sin saber la causa, sentía mi corazón inundado de paz y ahí lo supe, era Dios el que había venido a mi encuentro.

Él se había acercado en medio de las alabanzas y adoraciones, yo no lo había invitado, ciertamente estaba cantándole pero jamás pensé que su presencia me tocaría en un lugar así y de esa manera tan fuerte.

Muchas veces creemos que Dios siempre está ocupado para nosotros o que no es parte de nuestra rutina de vida, pero la verdad es que Dios siempre está con nosotros, Él está literalmente acompañándonos todo el tiempo.

A veces es necesario que lo invitemos a nuestro hogar, a nuestro trabajo, a nuestro centro de estudios, pero en otros casos Él decide aparecer para demostrarnos que nos ama, para que sepamos que Él no nos abandona.

Horas antes durante la madrugada, había estado orando para que Dios respondiera una petición fuerte que tenía en mi corazón y al estar en aquel bus, con los audífonos en mis oídos, podía sentir su voz diciéndome: Yo estoy contigo, no te he abandonado.

Dios sigue respondiendo oraciones, Él sigue escuchando corazones sinceros que no tengan miedo de pedirle su ayuda, porque aquel Dios que leemos en la biblia hablando con sus escogidos sigue estando presente en estos tiempos.

Cada vez que atrevieses una circunstancia adversa puedes tener fe de que Él te acompaña y que escuchará tu petición, y como dice la biblia: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Isaías 41:10

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Agradecido

Si intentará decirte con palabras el enorme agradecimiento que siento por ti no alcanzarían las hojas para decirte agradecerte tanto.

He visto tu mano una y otra vez ayudándome y rescatándome de tantos momentos de prueba y desesperación, he visto tu gran amor dándome fuerzas y ánimos cuando pensé que todo estaba perdido.

Soy testimonio viviente que para ti nada es imposible, soy testigo de tu gran fidelidad, soy sincero al decir que Dios existe y nos ama más allá de lo que podamos comprender o merecer.

Agradecido estoy con Dios de que me hayas rescatado de una vida de fracasos y de tristezas, agradecido estoy contigo mi Dios de que me hayas salvado de una vida condenada al dolor y a la destrucción.

¿De qué forma podrá pagar hombre alguno lo que tú hiciste por nosotros al morir en una cruz? ¿De qué forma podrá el hombre agradecerte por todo lo que haces cada día?

Jesús tan grande eres tú y tan digno de todo honor que si nosotros no te alabáramos aún las piedras te alabarían, pero es mi deseo alabarte con todas mis fuerzas y mi anhelo exaltarte todos los días de mi vida.

Gracias Jesús porque tú fuiste el soplo que nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, gracias porque tú fuiste la luz que nos alumbró cuando solo veíamos tinieblas y sombras de muerte.

Agradecido estoy contigo mi Dios, porque siendo aún como soy te fijaste en mi, agradecido estoy contigo mi Creador porque nunca me has abandonado.

Padre anhelo que mi vida sea una sinfonía de adoración para ti, Padre te pido que mi corazón sea una melodía que bendiga tu Santo nombre por todo lo que haces por mí.