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REFLEXIÓN: ¿PERDIENDO LA FE?

¿Puede un cristiano tener dudas sobre su fe? ¿Se le permite a un cristiano poner en tela de juicio la fidelidad de Dios?

Si vamos a la biblia: La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver. Hebreos 11:1 NTV

El capítulo 11 del libro de Hebreos, nos resume las historias de los campeones de la fe, hombres y mujeres que creyeron en Dios a pesar de las adversidades, los contratiempos y las pruebas. Parte de la belleza de aquel capítulo es que aquellos hombres y mujeres no eran “perfectos” pero a pesar de ello se esforzaron por mantener su fe en el Señor y cumplieron su propósito.

¿Tuvieron dudas alguno de estos personajes bíblicos?

· En Génesis 15:3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Aquel versículo nos relata un pedido de Abram a Dios, no era que dudaba de Dios, sino que se sentía mal porque hasta ese momento no había tenido descendencia; por lo que Dios lo hace ver un cielo lleno de estrellas y le da la promesa de que así será su descendencia. Luego le cambiaría el nombre a Abraham y veríamos la confirmación de su fe al estar dispuesto en sacrificar a su hijo Isaac.

· En 1Reyes 19:4 Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. El capítulo nos narra cómo Elías huye al verse amenazado por Jezabel, no nos cuenta la falta de fe de un profeta, por el contrario, es una bellísima historia que nos enseña que, a pesar de nuestros temores y nuestras quejas, Dios sigue siendo fiel y amoroso en todo momento. Dios comprende a Elías y quiere un encuentro con él, y al preguntarle ¿Qué haces aquí, Elías? Le exhorta a comprender su falta y continuar con su llamado.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6 Un verdadero cristiano, que de verdad busca agradar a Dios aprende a confiar cada vez más y más en Él.

En Mateo 8:26 El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. En muchas ocasiones Jesús exhortó a sus discípulos por tener poca fe, no era que no tuvieran fe, sino que les costaba creer en que Dios podía hacer cosas grandes e incluso extraordinarias, estaban en proceso de aprendizaje.

En Juan 20:29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Tomás fue quizá el discípulo que más demostró luchar con su incredulidad, por lo que es reprendido por Jesús, pero al verle confiesa que es su Señor y Salvador.

Aquel versículo también nos exhorta a que debemos confiar a pesar de que no podamos verle, nos enseña que somos bienaventurados si mantenemos nuestra fe a pesar de que nuestros sentidos no lo puedan distinguir. …Porque (los cristianos) por fe andamos y no por vista 2 Corintios 5:7

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YO DIGO: VEN SEÑOR JESÚS

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Apocalipsis 22:17

Un hombre en un país lejano es acusado por leer la biblia, en medio de la persecución que él vive día a día en su nación, ha decidido que prefiere dar su vida junto con su familia por amor a Jesús, y al orar pregunta: Mi amado Señor, ¿cuándo volverás?

Una madre de familia en un país libre, lucha día a día predicándole a sus hijos para que se conviertan, les predica continuamente a todos sus familiares con bastante ánimo y en sus oraciones dice: Señor dame un poco más de tiempo para que ellos procedan al arrepentimiento.

Un joven que asiste a la iglesia no se siente seguro de su salvación, a pesar de escuchar mensaje tras mensaje sabe que hay mucho de él que no le ha entregado al Señor. Al orar tiene miedo y no quiere decir: Ven Señor Jesús.

3 casos totalmente diferentes y con realidades totalmente distintas pero que nos hablan de un mismo tema: La segunda venida de nuestro Señor y Salvador.

Para todo cristiano debería ser motivo de gozo y de alegría la segunda venida de Cristo:

Su segunda venida significa encontrarnos con Él, poder verlo cara a cara, tener la oportunidad de conocer el rostro de nuestro amado Salvador. Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Juan 20:29

Su segunda venida significa poder vivir juntamente con Él, saber que era su plan salvarme porque quería que lo acompañe por toda la eternidad. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. 1Tesalonicenses 5:9-10

Su segunda venida significa que nuestro sufrimiento no fue en vano, todas las pruebas, las luchas o los desiertos sirvieron para moldearnos y para que podamos alcanzar nuestra recompensa. Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. Lucas 18:29-30

Su segunda venida significa que el dolor de la vida mortal terminó, en el cielo habrá gritos de victoria y un eterno gozo. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4

Su segunda venida significa la confirmación de nuestra fe, saber que haber guardado la fe me permitió tener la vida eterna. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1Juan 2:16-17

REFLEXIÓN: EL LUGAR DE LA IGLESIA Y EL PADRE JUSTO

Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él. Isaías 30:18

Hace poco vi algo que me dejó pensando: En una marcha del orgullo gay, fueron cristianos a “pedir perdón” a los homosexuales, aludiendo que la iglesia y la palabra de Dios los habían tratado mal. Otro grupo también fueron a tratar de “predicar” en medio de los ruidos y la protesta de la marcha. Los comentarios decían: “Éste es el verdadero lugar de la iglesia”

Dios es misericordioso, siempre decimos que Él ama al pecador, pero que también aborrece el pecado. No tenemos nada en contra de los homosexuales, son tan pecadores como un alcohólico, tan iguales como un adúltero, como cualquier persona que no ha confesado a Jesús como su único Señor y Salvador, y sigue sus pasos.

El problema es que ahora nos encanta predicar acerca del Dios Misericordioso y olvidamos que Dios también es justo. Dios perdona al pecador que se arrepiente, a aquel que reconoce su error y hace la oración de fe con un corazón sinceramente arrepentido; y para llegar a eso necesitamos predicarles que están equivocados, que se encuentran en pecado.

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23 No debemos avergonzarnos de predicar acerca del pecado, es necesario predicar con amor, exhortar con misericordia, pero sin llegar al extremo de olvidar u ocultarles que están en pecado.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23 Aún en la gracia, los apóstoles predicaban acerca de que la dádiva de Dios, sin la necesidad de ocultar las terribles consecuencias que trae consigo el pecado.

Jesús hablaba acerca del amor, predicaba con enorme gracia y misericordia, pero nunca olvidaba que el Padre Celestial era Justo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. Juan 17:25-26

El lugar de la Iglesia no es solo ir y predicar el amor, el lugar de la iglesia también es poniéndonos en contra de todo aquello que no es correcto conforme a las Sagradas Escrituras. Es decirle: ¡No! a todas aquellas personas que niegan la existencia de Dios e inventan nuevas ideologías. La Iglesia no debe ceder ante la presión social, debe mantenerse firme señalando el Camino correcto.

“Tu lealtad definitiva no es hacia el gobierno, no es hacia el Estado, no es hacia la nación, no es hacia institución alguna hecha por el hombre. El cristiano debe su lealtad definitiva a Dios, y si alguna institución terrenal está en conflicto con la voluntad de Dios, es tu deber cristiano adoptar una postura en contra de ella. Nunca debes permitir que las demandas transitorias y evanescentes de instituciones artificiales tengan prioridad por sobre las demandas eternas del Dios Todopoderoso.” Martin Luther King.