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PERDER PARA GANAR

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Lucas 9:24

(Biblia Lenguaje Sencillo) Porque si alguno piensa que su vida es más importante que seguirme, entonces la perderá para siempre. Pero el que prefiera seguirme y elija morir por mí, ese se salvará.

¿Qué clase de vida queremos tener?

Todos al ser adolescentes soñamos en cómo queremos ser de grandes, imaginamos la vida perfecta, la pareja perfecta, el trabajo perfecto, las amistades que queremos que nunca se vayan y la familia que queremos lograr.

Conforme vamos creciendo esa imagen se distorsiona y solo nos quedamos con lo que podemos conseguir, nos adaptamos a los cambios, cargamos una maleta con un pasado lleno de decepciones, traumas y un peso de orgullo y egoísmo.

¿Quisiera cambiar?

Lo primero que pregunta la mayoría de jóvenes cuando le predicas por primera vez es: ¿Pero tengo que dejar muchas cosas? ¿Voy a cambiar mi estilo de vida?

No se dan cuenta que su estilo de vida es en la mayoría de casos destructivo, que podrían estar muchísimo mejor si conocieran a Jesús, que podrían obtener tantos beneficios para ellos mismos si solo le dan una oportunidad a Cristo.

¿A qué clase de vida nos aferramos?

Muchos no se dan cuenta o no quieren admitir que no saben cómo seguir, que ya a su corta edad son adictos de vicios como el cigarrillo, el alcohol o las drogas; son esclavos de males como la depresión, la tristeza o el estrés.

Y solo cuando tocan fondo o les sucede una crisis importante es cuando hacen una pausa y examinan su vida, se dan cuenta de la realidad que les rodea y que han intentado ocultar con distracciones o excesos.

¿Perder la vida?

No vale la pena seguir viviendo una vida sin una verdadera plenitud y libertad, los seres humanos nunca estamos satisfechos, hemos sido creados con un vacío que solo Jesucristo puede llenar, y la única manera de poder conocerle de verdad, es dando un salto de fe y dejar atrás las cadenas y la vieja vida que nos ata.

¿Salvar mi vida?

Sin importar cuan pequeño ha sido el mal que hiciste, el castigo del pecado es el infierno, lo único que puede salvarte de vivir una vida condenada al fracaso o de una vida que va en picada es el amor de Dios, aquel amor que sin importar tu condición te quiere llenar y embargar tu corazón.

No sé qué clase de vida tienes o que te habrá ocurrido, la única verdad que sé es que Jesús te ama, que es el Camino que debes seguir para alcanzar la felicidad y que Él jamás te va a despreciar o lastimar, corre a sus brazos, Él está esperando por ti.

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SIN RESERVA

Siempre he sido bastante reservado hacia los demás, muchos piensan que soy misterioso o tímido, pero solo Tú ves cada rincón de mi alma.

No puedo esconder nada de Ti, para ti no hay reservas, no hay nada que pueda guardar sin que Tú no lo sepas.

Solo puedo ser honesto contigo, no tengo miedo de que me mires mal, ni que me señales o me delates ante los demás.

Cada vez que me siento hundir puedo contar contigo para que me salves, puedo confiar en que me rescatarás de todo mal.

La vida es a veces tan confusa, hay tantas cosas que no sé si estoy haciendo bien, tantas voces que me instan a hacer cosas.

Por eso te busco, eres Tú el único que puede guiar mis pasos al Camino correcto, puedo confiar que al seguir tus huellas estaré haciendo el bien.

Hay tanta ira en el alma, enojo que me nubla de repente, dolores escondidos del pasado que aparecen de la nada, líbrame de dañar a alguien.

Me siento cansado y sin fuerzas cuando me alejo de Ti, eres la meta que quiero alcanzar, eres el destino que quiero conseguir.

Entre más crezco, pienso que ya debería tener todas las respuestas, sin embargo, parece que solo consigo más preguntas, y la única respuesta clara se llama Jesús.

En mi soledad recuerdo que Tú nunca me abandonas, aunque me rodeen tantos males, jamás permitirás que mi vida esté en peligro.

A pesar de mis dudas o miedos, puedo confiar verdaderamente en Ti, eres el refugio al cual corro, eres el hogar al que siempre quiero volver.

Honestamente me impresiona lo mucho que me amas, me asombra la sinceridad de tu amor, me alegra y me siento bendecido de haberte encontrado.

A mi manera

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

La biblia es muy clara, no nos pregunta nuestra opinión, sino que directamente nos dice que no existen varios caminos para ir al cielo, no existen otras creencias o atajos que nos lleven al Padre, únicamente Jesús es el camino.

Imaginemos que un Doctor dijera: “No voy a estudiar medicina porque yo quiero operar un corazón a mi manera” o que un arquitecto se rehúse a hacer uso de sus estudios y diga: “Yo voy a construir el edificio a mi manera”.

Las personas al igual que en los casos anteriores quieren encontrar la felicidad, desean darle un sentido a la vida o incluso quieren creer en Dios, pero a su manera, ignorando que existe una manera correcta y genuina de hacerlo.

Recuerdo cuando era adolescente y estaba mirando una conferencia en la cual se encontraban Bill Gates y Warren Buffet (en aquel momento eran el primer y segundo puesto de los hombres más ricos del mundo), respondiendo preguntas de jóvenes.

Un joven se levanta y pregunta: ¿Nos podrían brindar una importante lección el día de hoy?

Bill Gates se ríe y mira con complicidad a Warren y le dice: Cuéntales aquella historia que me contaste. Warren lo mira serio y le dice: No estoy seguro que debamos contarles, pero ya que me insistes, lo haré.

Tom Watson presidente de la IBM tenía un vicepresidente joven, él le había enseñado todo lo que sabía, sin embargo, aquel joven era vehemente y un líder nato.

Aquel vicepresidente quería hacer una inversión bastante costosa de 10 millones de dólares en un negocio bastante riesgoso, siendo honesto Tom sabía que esa inversión fallaría. Trató de convencerlo que no lo hiciera, el joven se entercó en hacerlo a su manera.

Tiempo después aquel joven se acercó a la oficina del presidente, con su hoja de renuncia en la mano y muerto de vergüenza. El joven al ver que no querían despedirlo le dice: “¡Estoy tan aliviado” “Pensé que me había llamado para despedirme porque le costé $10 millones de dólares en pérdidas”

Tom le respondió: “¿Hablas en serio?”, le dijo. “Lo último que haría en el mundo sería despedirte, porque acabo de invertir $10 millones de dólares en tu educación”

Cuando tenía 20 años me sentía como aquel vicepresidente, había vivido a mi manera, intentando lograr mi propia felicidad y mi propio sentido a la vida sin éxito, sintiéndome vacío por dentro, muerto de vergüenza quería acercarme a Dios con mi hoja de renuncia en la mano.

Dios ve el potencial que tenemos, Él ve aquellas cosas que son valiosas dentro de nosotros y que incluso nosotros desconocemos y con amor nos dice: Te amo tanto que di mi vida por ti, Yo invertí una resurrección en ti.

Es momento de volver a casa del modo correcto, de seguir a Jesús con amor y correr a los brazos del Padre Celestial sin doblez de corazón.

Dios conmigo está

Me sentí perdido cuando me alejé de Ti, cuando quise aventurarme a encontrar la felicidad por mi propia cuenta.

No es que sea malo ser feliz, lo que es malo es equivocarse y no haberte consultarte mis decisiones, tratar de encontrar un atajo en el Camino.

Lo duro es cuando nadie te entiende, cuando te acusan y te sientes solo, es allí donde aprendes que el único que  siempre estará a tu lado es Dios.

Dios mío, quisiera pedirte que le muestres a los que amo que estoy en tus manos, que sólo estoy siendo moldeado, que todavía sigues a mi lado.

Existen momentos en donde nos perdemos en valles de sombras de muerte, en donde deberemos cruzar ríos o fuego, pero Dios siempre estará allí para cuidarnos.

Por las noches mirando el cielo, contando las estrellas nos damos cuenta de cuan grande es nuestro Dios, capaz de moldear el cosmos a su voluntad.

A sus órdenes el mundo despierta, la vida florece, los seres vivos salen a la luz y toda la creación reconoce la voz de su creador.

Somos como una gota de agua en el océano, un punto en el espacio, y creemos que nuestros problemas son grandes cuando olvidamos lo grandioso que es nuestro Dios.

No existe gigante que lo pueda vencer, tormenta que lo pueda frenar, muralla que lo pueda detener, ni ejército que lo pueda parar o noticia que lo pueda preocupar.

Si Dios está con nosotros nada debemos temer, nada debería quitarnos el sueño, nada nos debería quitar las ganas de vivir.

Por momentos la vida puede parecer muy difícil, los problemas son cómo olas que nos hacen voltear la vista pero si Dios conmigo está, entonces estoy seguro, mi vida está a salvo en sus manos.

El Salmo Perdido

los-salmos

Sedienta está mi alma y hambrienta por tu palabra, porque tus enseñanzas son como el buen pasto a la oveja y como agua dulce al ciervo.

Mi alma llora dentro de mí pidiendo la sombra de tus alas, pues, Tú has sido mi refugio desde mi niñez, en Ti estoy confiado.

Año tras año los justos vendrán a Ti, no hay generación en donde los hijos de los hombres no busquen tu presencia.

Santo Dios, limpia mis manos cuando esté en falta, purifica mi corazón porque sólo Tú lavas el pecado del hombre.

No me abatas cuando esté en caída, escucha mi ruego, porque nada soy sin Ti, no tengo fuerzas cuando me aparto de tu ley.

Devuelve el gozo, la alegría de volver a tu presencia, cuan agradable es saber que Tú me acompañas y que tu mano prospera mi Camino.

Gigantes cayeron al sonido de tu voz, los cielos tiemblan ante tu designio, nada puede quedar en pie cuando mi Dios se levanta.

Nada hay más fuerte que Tú, no existe hombre alguno que pueda enumerar tus pensamientos, dichosos son los que han puesto en Ti su esperanza.

Los justos se alegrarán, porque ninguno de los que guarda tus designios pasará hambre, con tus brazos nos cuidas del peligro.

Alaben tu nombre por todas las generaciones, los justos heredarán la tierra, sus moradas son eternas, grandes recompensas tendrán.

Exaltado sea Tu nombre por siempre, cantarán un día juntos todos los justos, cuando hagas tu morada en la Tierra.

Hubiera yo desmayado sino creyera que mis ojos lo verán, guardaré la fe en mi corazón hasta que pasen los quebrantos y Tu luz alumbre sobre los justos.

Bendito sea mi Dios y para siempre sea su misericordia, porque nunca nos ha desamparado y en su casa moraré por largos días.