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ADOLESCENTES: CERRANDO PUERTAS

La adolescencia es una etapa de transición en la que se deja de ser niño y se empiezan a tomar decisiones que definirán la persona en la que te convertirás.

Hay decisiones que aparentemente no parecen ser importantes, pero son como abrir una puerta, y no sabes lo que puede haber tras de ella, ni cómo afectarán tu futuro.

Hay puertas malas que debemos evitar abrir, en esta edad es normal querer experimentar, querer hacer cosas distintas, querer entender mejor la vida, pero hay momentos en que debes decir “No” a lo que sabes que podría afectarte.

Muchos adolescentes tomaron la decisión de probar un cigarrillo y abrieron la puerta a la adicción al tabaco.

Algunos probaron un poco de cerveza sin pensar que abrieron la puerta al alcoholismo.

Otros abrieron la puerta a la pornografía sin pensar en lo muchos que le costaría volver a cerrarla.

Unos cedieron a la presión social, permitieron que su decisión la tomaran otras personas, sin pensar que abrirían la puerta de la duda y la crisis de identidad.

Hay muchas puertas malas que se pueden abrir sin querer, debemos estar atentos, confiar en los padres y preguntarles si está bien o mal lo que queremos hacer.

No cometer el error de pensar que lo malo nunca nos va a pasar, porque existen muchísimos casos de personas que pensaron así, y hoy no saben cómo hacer parar cerrar esas puertas que los afectan.

Igual los padres deben tener aquel amor para hablar con sus hijos sin juzgarlos, quizá hay cosas que piensen que ellos ya deberían saber, pero si sus hijos les abren el corazón sean comprensivos, porque ellos tienen sus debilidades y sus dudas.

Por último, debemos recordar que existe alguien que sí está tocando la puerta de nuestro corazón y al que debemos dejarle entrar para que nos ayude a tomar buenas decisiones.

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20

Jesús te ama, desea ayudarte y estar siempre contigo, aprende a confiar en Él, cuéntale tus problemas y dudas, porque siempre está dispuesto a escucharte y a guiarte.

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HECHOS 29

La mayoría de los libros del nuevo testamento terminan siempre con un Amén, en cambio el libro de Hechos de los Apóstoles es uno de los pocos en donde aquella regla no se cumple.

El libro queda “abierto” para que todos nosotros tengamos la oportunidad de añadir nuestros “hechos” es decir nuestra propia historia con Dios.

Se ha preguntado alguna vez: ¿Qué clase de historia estoy escribiendo?

Está escribiendo una historia llena de fe, llena de obras hacia el Señor o por el contrario su historia solo está llena de derrotas o de tropiezos espirituales.

Nunca es tarde para escribir sus mejores años junto a Cristo, cuando Él está de nuestro lado nuestra historia comienza a cambiar, hasta llegar a tener un buen final.

Tome el ejemplo de tantos campeones de la fe que valientemente le obedecieron a pesar de las más difíciles circunstancias y pruebas.

Siga el modelo de aquellos hombres y mujeres que lucharon para que el evangelio pudiera ser predicado con libertad, incluso exponiendo su propia vida.

Imite a Jesús, el cuál no permitió que la duda le impida rescatarnos, sino que con valentía dio su vida para que tengamos la victoria en su nombre.

No está solo en la historia de su vida, nuestro Dios prometió nunca dejarnos, pero es nuestra decisión el buscarlo día a día.

Vea a su alrededor hay tanto por hacer, hay demasiadas personas que necesitan escuchar el mensaje poderoso la salvación.

Existen millares de personas esperando ver lo que Dios está haciendo en su vida, necesitan una demostración del poder transformador divino.

Necesitamos despertar y entender que es momento de luchar por las almas perdidas, por tantos niños y jóvenes que son arrastrados por las garras del infierno.

Permita que Dios le ayude a escribir una historia increíble, ríndase al poder del Espíritu Santo el cual le ayudará con tal gran obra.

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AÑO NUEVO

Él asistió a la vigilia de fin de año de su iglesia, lloró y pidió perdón por su año anterior, entonces decidió que iba a cambiar, y dejaría atrás todo lo malo que había en él.

Iba a renacer a partir de enero, ya no se permitiría mal gastar su tiempo, comenzaría su nueva etapa desde cero.

Los primeros días del mes leía la biblia seguido, descargó la aplicación para leerla en el camino, se tomaba su tiempo para orar y tener su devocional por las noches.

Conforme pasaban los meses se le hacía difícil cumplir su promesa, el trabajo y estrés lo absorbían, las distracciones le impedían luchar con la misma pasión.

El calendario marcaba el mes de mayo, ya su corazón parecía estar muy frío, dejaba días sin orar y no sentía nada, podía pasar semanas sin abrir su biblia.

El otoño caía sobre él, una tarde caminando por un parque al sentarse en una banca pensó en orar, pero le dolía mucho no haber podido cumplir su promesa.

Para el invierno sentía que Dios estaba tan lejano, cada día al llegar a casa examinaba su vida, se daba cuenta de lo mucho que se había equivocado.

Los meses de primavera estaban terminando, pero él había vuelto a tomar la decisión de cambiar su vida, se dio cuenta que Dios lo seguía esperando.

Ya para diciembre era un hombre completamente nuevo, no dejaba de asistir nunca a una reunión, su casa era un verdadero altar para Dios.

Se dio cuenta que, aunque había fallado mil y un veces el amor de Dios por él era el mismo, aquella lección lo hizo estar tan agradecido que nunca más pudo alejarse.

Para año nuevo ya no necesitaba hacer ninguna promesa vacía, en su corazón ya estaba la decisión firme de no fallarle a su Señor.

El verano del siguiente año enseñaba a los demás aquella lección, se convirtió en un verdadero modelo de como amar a Dios.

Inspirado en la canción: Año Nuevo de Marcos Vidal.

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PARA TI

Si me prestan unos pocos minutos, hay un mensaje que tienes que leer:

Para ti que te has dado por vencido y aunque eres joven crees que ya visite lo suficiente, déjame decirte que Dios te ama y quiere ayudarte a vivir los mejores años de tu vida.

Para ti que vives amargado, que al verte en el espejo solo ves un rostro marcado por el odio o el enojo, déjame decirte que Cristo quiere sanar tu corazón, quiere demostrarte que el amor verdadero si existe.

Para ti que no puedes dejar de fumar debido al estrés, que en lo profundo sabes que estás atado a ese vicio, déjame decirte que Jesús quiere llenarte de paz, que él sabe todas tus preocupaciones y quiere darte libertad.

Para ti que usas el alcohol para dejar de pensar en todo lo que te sucede, que lastimas a todos por tu egoísmo e insensatez, déjame decirte que Cristo quiere ayudarte, Él no te juzga solo quiere salvarte.

Para ti que sientes que tu mundo está de cabeza, que no encuentras la salida a todas las situaciones que te afligen, déjame decirte que Dios quiere abrazarte, que Él puede cambiar toda tu vida.

Para ti que te sientes solo o rechazado, que han sido contadas las ocasiones en donde te has sentido amado, déjame decirte que tienes un Padre Celestial que te ama infinitamente, que desea tener una oportunidad para demostrarte lo que tanto has buscado.

Para ti que lees esto y te sientes identificado en algunas cosas, déjame decirte que es Dios diciéndote que te ama, que quiere llenar tu corazón y te está extendiendo la mano para que puedas tomar la mejor decisión que hará que tu vida sea mucho mejor.

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Fe y Decisión

Fe y decisión

Hebreos 11:1-2 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 

La biblia está llena de hombres y mujeres que decidieron de corazón servir al señor, y su fe les permitió cumplir aquello que habían decidido.

Si tenemos fe y nos decidimos de corazón nosotros también podemos ser como aquellos héroes de la fe y ser de inspiración a los demás.

En Carmel Nueva York, vivió un joven llamado Jim Mackey de 14 años de edad. Era muy sociable, animado y un deportista innato.

Al principio de su año escolar empezó a cojear, pronto se descubrió que padecía de cáncer, tras una operación tuvieron que amputarle su pierna.

Tan pronto como regresó a la secundaria andaba con muletas, pero no perdió su sentido del humor, hacía chistes acerca de tener que usar una “pata de palo”.

En cuanto empezó la temporada de futbol americano, se presentó con el entrenador del equipo y le preguntó si podía ser “manager” de uno de los equipos. Durante las siguientes semanas se presentó regularmente al entrenamiento, infundiendo su contagioso entusiasmo y valor.

Una tarde Jim faltó a la práctica, el entrenador se preocupó por el estado del joven. Se enteró que tuvo un nuevo examen médico, el cual reveló que padecía cáncer de pulmón y solo le quedaban 6 semanas de vida.

Jim pronto volvió a los entrenamientos con su ancha sonrisa y gran entusiasmo. Gracias a su inspiración el equipo logró ganar cada partido y ganar toda la temporada.

El equipo tras ganar le preparó un banquete para entregarle la copa, lamentablemente Jim faltó.

Algunas semanas después Jim asistió a un partido de básquet, se le notaba pálido, pero por lo demás era el mismo, su equipo aprovechó aquel momento para darle una sorpresa. Lo llevaron a la oficina del entrenador, Jim se disculpó diciendo que no pudo asistir al banquete porque “estaba a dieta” sus compañeros le entregaron el trofeo diciéndole: Lo ganamos gracias a ti.

Jim con lágrimas en los ojos y muy débilmente dijo: Gracias.

Al término de la celebración el entrenador se acerca a despedirse y Jim le dice: Adiós entrenador.

El entrenado voltea y le dice: No querrás decir hasta luego.

Jim con los ojos iluminados le contestó: No se preocupe, estoy dispuesto.

2 semanas después Jim falleció.

Jim a pesar de su enfermedad no permitió que las quejas llenaran su vida, no dejó que el desánimo le impidiera vivir sus últimos momentos como un verdadero cristiano.

Fue su ánimo alegre y coraje lo que inspiró a sus compañeros, su testimonio de vida fue tan fuerte que su familia y todos lo que lo conocieron pudieron conocer a Dios a través de él.

Sus actos fueron el mejor sermón que haya podido predicar, un ejemplo de que nuestras decisiones y nuestra fe pueden mover montañas y permitirnos lograr grandes cosas para Dios.

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