Archivo de la etiqueta: defender

EDIFICANDO Y PELEANDO

Judá se encontraba en ruinas, lo que había sido un gran reino, ahora era solo un recuerdo. Sus muros habían sido derribados y quemados, aquel pueblo se encontraba disperso, endeudado, asustado y derrotado, pero hubo un hombre que estaba dispuesto a cambiar aquella situación.

Nehemías fue el instrumento que Dios utilizó para animar a toda una nación, a pesar de ser solamente el copero del rey, se había ganado con su alegría su confianza y el Señor le dio tal gracia que todo lo que el pidió le fue concedido.

Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. Nehemías 4:6 Nehemías era solo un hombre, pero había dispuesto su corazón para reparar los muros que el enemigo había destruido, su misión y su fe lo impulsaban, y él logró contagiar aquella misma fe en todos sus hermanos.

Necesitamos contagiar fe a los que nos rodean, hay cosas que no podemos lograr solos, necesitamos la ayuda de personas que están comprometidas con la misma obra, hombres y mujeres decididos para restaurar lo que el enemigo destruyó.

¿Qué debemos construir?

· La casa de Dios. Hageo Capítulo 1

· Nuestros hogares. Mateo 7:24 (Edificar nuestra casa sobre la Roca)

· Edificar el templo de Dios en nosotros. 1Corintios 3:12-13

Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas. Nehemías 4:14

No basta solo con construir, debemos también defender lo que vamos edificando, es necesario luchar para extender el reino de Dios y podamos llenar la casa de Dios, luchar para que en nuestros hogares siempre brille la luz del evangelio, tomar la espada del espíritu y batallar para que Cristo sea edificado continuamente en nuestras vidas.

Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí. Nehemías 4:17-18

Con una mano debemos sostener la herramienta para edificar y en la otra debemos tener siempre la espada, construyendo, pero siempre preparados para pelear la buena batalla de la fe.

Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días. Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra. Nehemías 6:15-16

Síganos en nuestras redes sociales:

DOCUMENTO ACUSADOR

Colosenses 2:13-14 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz…

El versículo 14 en otra versión nos enseña: (BLPH) Ha destruido el documento acusador que contenía cargos contra nosotros y lo ha hecho desaparecer clavándolo en la cruz.

Cuántas veces después del culto del domingo volvemos a casa y olvidamos aquella gracia inmerecida que nos dio una nueva vida, ponemos por encima nuestros deseos y no nos damos cuenta que estamos traicionando a nuestro Salvador, para luego volver el domingo a la iglesia y pedir nuevamente el favor de Dios.

A continuación les comparto una historia que nos recordará cuán grande es el amor de Dios.

El conde de Polignac era conocido por su ineptitud política y a pesar de eso había conseguido muchos favores de parte del emperador Napoleón Bonaparte, sin embargo, le traicionó estando implicado en una conspiración contra su vida.

Bonaparte ordenó su arresto inmediato, teniendo como base de prueba una carta en la cual el conde se comprometía en el complot político, a Polinac solo le esperaba la horca.

La señora Polignac solicitó e hizo hasta lo imposible hasta obtener una audiencia del Emperador en la cual procuró defender hasta las lágrimas a su marido, declarándole inocente.

Napoleón la escucha atentamente y le responde: ¿Conoce la firma de su marido? Y sacando la carta de su bolsillo la puso ante los ojos da la señora, quién al verla palideció, y cayó desmayada.

Napoleón compadecido por el amor de la señora hacia su esposo, impresionado por la valentía de aquella mujer, obró de acuerdo con sus generosos rasgos, así que tan pronto como la señora volvió en sí, le enseñó la carta.

Tomadla, es la única evidencia legal que existe en contra de tu marido. Hay un fuego aquí al lado: quémala. Sin pruebas, no habrá culpa.

La señora tomó con ansia aquella prueba de culpabilidad y la entregó a las llamas. La vida de Polignac y su honor estaban ahora a salvo.

El diablo apuntó cada una de nuestras faltas, cada pecado fue apuntado en un acta la cual nos incriminaba y nos impedía alcanzar la salvación, a nosotros solos nos esperaba el infierno por toda la eternidad.

El amor de Jesús por nosotros fue tan grande que a pesar de nuestras traiciones o de nuestros tropiezos, dio su vida para que aquel documento acusador fuera completamente borrado, el apeló por nosotros ante el Padre Celestial y consiguió nuestra verdadera libertad.

Síganos en nuestras redes sociales: