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SIN RESERVA

Siempre he sido bastante reservado hacia los demás, muchos piensan que soy misterioso o tímido, pero solo Tú ves cada rincón de mi alma.

No puedo esconder nada de Ti, para ti no hay reservas, no hay nada que pueda guardar sin que Tú no lo sepas.

Solo puedo ser honesto contigo, no tengo miedo de que me mires mal, ni que me señales o me delates ante los demás.

Cada vez que me siento hundir puedo contar contigo para que me salves, puedo confiar en que me rescatarás de todo mal.

La vida es a veces tan confusa, hay tantas cosas que no sé si estoy haciendo bien, tantas voces que me instan a hacer cosas.

Por eso te busco, eres Tú el único que puede guiar mis pasos al Camino correcto, puedo confiar que al seguir tus huellas estaré haciendo el bien.

Hay tanta ira en el alma, enojo que me nubla de repente, dolores escondidos del pasado que aparecen de la nada, líbrame de dañar a alguien.

Me siento cansado y sin fuerzas cuando me alejo de Ti, eres la meta que quiero alcanzar, eres el destino que quiero conseguir.

Entre más crezco, pienso que ya debería tener todas las respuestas, sin embargo, parece que solo consigo más preguntas, y la única respuesta clara se llama Jesús.

En mi soledad recuerdo que Tú nunca me abandonas, aunque me rodeen tantos males, jamás permitirás que mi vida esté en peligro.

A pesar de mis dudas o miedos, puedo confiar verdaderamente en Ti, eres el refugio al cual corro, eres el hogar al que siempre quiero volver.

Honestamente me impresiona lo mucho que me amas, me asombra la sinceridad de tu amor, me alegra y me siento bendecido de haberte encontrado.

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En la barca

SalvameMateo 14:22-33

Me encuentro en la barca, estoy remando porque intento llegar al otro lado, quiero llegar a alcanzar mi destino.

Ha pasado mucho tiempo y sigo remando, estoy cansado, y entre más avanzo, siento que el mar se está volviendo más difícil y los vientos son más fuertes.

Ya es de noche todo está oscuro y el viento sopla muy fuerte, no puedo tener el control, el agua está entrando.

Creí que esto no me pasaría, creí que tendría todo resuelto para llegar sin problemas, pensé que yo podría hacerlo pero esta tormenta es más fuerte que yo.

Mi familia me acompaña pero me siento solo, como si nadie más remara conmigo, estoy fatigado y tengo miedo de lo que sucede.

El viento es muy fuerte la barca parece voltearse, todo parece estar de cabeza, el agua entra muy rápido, los mares intentan ahogarnos.

De pronto veo una imagen acercarse, la veo caminando en medio de la tormenta, como una fantasma caminando encima de los mares, estoy muy asustado.

Entonces escucho una voz: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Su voz me da paz, ¿Será que realmente es Jesús?

Te respondo: Señor si Tú existes, si eres Tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

Entonces puedo escuchar tu voz, la cual es más fuerte que la tempestad decirme: Ven.

Tengo temor pero yo quiero ir hacia a Ti, al pisar el mar me doy cuenta que es sólido, puedo andar sobre las aguas.

Estoy alcanzándote pero veo a mi alrededor y me doy cuenta que la tormenta sigue allí, los vientos son muy fuertes, tengo miedo.

Señor lo intenté pero fracasé otra vez, no pude mantener la vista en Ti, y me siento hundir, cierro los ojos y mi corazón grita: ¡Señor, sálvame!

Al abrir mis ojos allí estás Tú, sonriendo y tomándome fuertemente de la mano, y me dices: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Me levantas, me acompañas a entrar a la barca, ahora que estás conmigo me doy cuenta que el mar se ha tranquilizado.

Ahora que estás dentro no quiero dejarte ir, me acercas a tu lado y puedo sentir la paz llenando mi corazón, Jesús, Tú eres la paz de mi vida.

Inspirado en el mensaje del pastor: Antonio Arroyo

No dudaré

llamado de DiosQuisiera quejarme de Ti por todas aquellas cosas que no comprendo.

Admito que por ratos he visto hacia el cielo con enojo y dolor.

No he podido comprender tu plan y tu Camino me parece difícil de seguir.

Sin embargo mi corazón guarda la esperanza de que al final todo salga bien.

He llorado muchas veces sin encontrar consuelo.

Mi interior se ha cansado de amar y ser paciente.

Pero mi corazón tiene fe de que muy pronto veré tu Luz alumbrándome.

He tropezado tantas veces haciendo todo a mi manera.

Dañé mi corazón intentando encontrar mi propia felicidad.

Y cuando quería rendirme, Tú siempre estabas dispuesto a ayudarme.

A pesar de mis rabietas siempre me trataste con ternura y amor.

Quiero creer que a tu lado todo puede mejorar.

Deseo tener fe de que todo esto es parte de tu gran plan.

Voy a dejar de ser un niño engreído para convertirme en el hombre que debo ser.

Dejaré de reclamar y caminaré por fe hacia aquellas metas que debo conquistar.

Daré mi vida para que puedas usarme en aquel destino que diseñaste para mí.

Cambiaré mi interior para poder servirte de corazón.

No voy a dudar de Ti, confiaré en que Tú sabes lo que es mejor.

Muchas veces intenté no dudar de Ti, pero me era difícil hacerlo.

Sin embargo hoy quiero dejar mis dudas atrás.

Mi amor por Ti me ha enseñado a escuchar Tu voz en los peores momentos.

Mi fe en Ti es la canción que ahora desea cantar mi corazón.

La duda desapareció al darme cuenta de que Tu amor me perdonó.

El amor que depositas en mí será mi impulso para ayudar a los demás y hacer lo correcto.

No me rendiré, seguiré marchando hacia adelante sin dudar de Ti.

No voy a dudar porque sé que a pesar de todo Tú a mi lado por siempre estarás.

Sin importar que tan oscura parezca la noche, sé que traerás un nuevo amanecer.

Y yo no dudaré más porque sé que todo lo que acontezca en mi vida es parte de tu gran plan para mí.

La única verdad

amanecer

Solo existe una verdad en esta vida que llevamos.

Recuerdo que tenía quince años cuando recibí una clase en la que el profesor afirmaba completamente de que Dios no existía.

En aquella clase se nos enseñó la teoría evolucionista de Darwin y el origen del universo gracias al “Bing Bang”.

Recuerdo llegar a casa y comenzar a cuestionarme muchas cosas con las cuales había crecido y comenzar a pensar la posibilidad de que quizá Dios no existía.

No se me olvida el miedo que sentí en aquel momento o aquel frío helado que recorrió mi espalda cuando aquel pensamiento llenó mi mente.

¿Realmente Dios existe?

Si Dios no existía entonces no había razón alguna para luchar por ser buenos o mejores.

No teníamos por qué ser justos o amables porque obviamente no existiría el infierno y la moral deja de tener sentido si no tenemos un alma o un código de ética justificado en algo más grande que nosotros mismos.

¿Si nos quitan a Dios, entonces qué nos queda?

Entre más me cuestionaba más rápido llegaba a la conclusión de que la humanidad necesitaba que Dios existiera.

Lejos de las teorías, si miramos hacia dentro de nosotros mismos, nos damos cuenta que estamos vacíos y que en el fondo tenemos una necesidad por creer en algo más grande que la humanidad misma.

Transformamos a personas ordinarias en supuestos dioses queriendo encontrar fe y creamos sectas debido a que necesitamos un dogma con el cual vivir.

Siempre dicen que hay un secreto en la vida que debemos descubrir y aunque pasaron algunos años para que lo descubriera realmente, ese día entendí que aquel secreto es que Dios si existe.

Tener fe es creer en lo que no puedes ver y eso es justamente lo que hacemos los cristianos, creemos en Dios aunque no podamos verlo.

Creer en Dios es encontrar dirección, fe, amor, destino y la vida misma.

Yo ya me hubiera rendido si Dios no estuviera a mi lado, yo no sabría lo que es el amor si Dios no existiera, yo no le encontraría sentido a vivir un día más si no tuviera fe de que Dios es el que guarda mi vida.

Así que yo he decido a pesar de todos mis altibajos y tropiezos, creer por siempre en la existencia de Dios.

Las puertas del cielo

mirando el cieloNos pasamos la vida llenando vacíos, ocultando los miedos y rogando el olvido.

Vivir sin propósito es vivir sin destino, vivir del porqué y sin saber el para qué.

Hoy quisiera saber que era sentir, recordar lo que significa vivir.

Quisiera tocar las puertas del cielo, pedir clemencia y detener mi demencia.

La dignidad de este mundo no me importa, ni me importa la vida sin una clara meta.

Soy una sombra llena de dudas, rogando por brillo, queriendo hallar sentido.

No sé si estoy listo para vencerme a mí mismo, para escoger y seguir el verdadero Camino.

Hay un versículo que dice que Jesús toca la puerta y nos llama, pero son las puertas de mi corazón, de mi esencia, de lo que permanece oculto en mi alma.

Tengo temor de sacar a la luz mis verdades, tengo miedo de contarte mis secretos o mis maldades.

No soy el tipo de persona que escogería la Luz siendo tan gris pero sin embargo sé que no hay otra forma en la que pueda ser feliz.

Ese es el secreto de la vida, el secreto de los que tienen verdadera osadía, el rendirse a aquella verdad, de que sin Jesús en la vida no se puede avanzar.

Lo que desea mi carne está mal, me hace daño y no lo puedo ocultar.

Se nota en la oscuridad de la mirada o en las sonrisas fingidas que demuestran muchas caras.

Hoy yo deseo hallar la verdad, deseo algo que me pueda salvar.

Estoy tocando las puertas del cielo, gritando tu nombre y rogando para dejar de sentirme ciego.

Ábreme las puertas, ábreme tus brazos, déjame sentirme hallado.

Recoge mis lágrimas y cura las heridas que te muestra mi alma.

Dame la oportunidad de encontrarte, déjame tratar de impresionarte.

Dame hoy la vida, demuéstrame que junto a Ti puedo encontrar la verdadera alegría.

Ábreme las puertas del cielo y déjame por favor quedarme dentro.