La fidelidad de Dios

Dios ha sido fielPodría fallar todo aquello en lo que me sostenía y mi mundo podría voltearse contra mí, pero su mano al sostenerme me mantendría firme.

Todos podrían traicionarme, podría sentirme lleno de dudas y de dolor, pero bastaría su abrazo para que mi corazón se sienta amado otra vez.

Pasan tantas cosas malas a diario, los problemas nos hunden en un mar de dudas y de dolor, pero Él nos levanta y nos hace andar sobre el mar.

La oscuridad puede rodearnos haciéndonos perder el rumbo, logrando que nos sintamos desamparados, pero su Luz todo lo aclara, su voz de amor conforta nuestro ser.

Podemos sentir el enojo ardiendo en nuestro interior, sentir la ira buscando cabida en nuestra alma, pero su gracia en nosotros nos llena de paz y comprensión.

Por momentos las circunstancias adversas pueden golpearnos, las malas noticias pueden tratar de derribarnos, pero el amor de Dios es un escudo que nos mantiene de pie.

Cada vez que las fuerzas me han faltado, que la inteligencia y los talentos parecen nada, podía ver su misericordia ayudándome a seguir.

Cuando creí que no podía más, cuando mi mente estaba tan confundida que no sabía qué hacer, pude escuchar su susurrar diciéndome lo mucho que me amaba.

La fidelidad de Dios nunca se agota, su amor nunca falla, sus tiempos son exactos y siempre llega en el instante preciso para salvarnos.

No importa lo que piense el resto, no importa cuán mala pueda verse una situación, yo sé que mi Redentor vive y que es poderoso para rescatarme.

Bendito sea Dios, porque su fidelidad es tan hermosa, su amor es tan puro y Él nunca nos deja pasar por algo que no podamos resistir sino que al final todo nos ayuda para bien.

Amado mío, gracias por estar pendiente de mí, gracias porque a pesar de lo que soy Tú siempre eres fiel y nunca me has abandonado.