Grito de auxilio

clamorMi corazón eleva a ti un grito de auxilio, un clamor desesperado pidiendo tu ayuda, porque se agotan mis fuerzas y mi fe.

Hay tantas cosas que ahora no entiendo y antes creía comprender, siento que por ratos crezco y a veces siento que sigo igual.

Por las noches el miedo me asalta, sintiendo que han desalojado los sueños de mi corazón y que estoy frente a mi mayor temor.

Me siento como un torpe que pelea inútilmente contra su propia maldad, mi voluntad mengua y no se cuanto más pueda resistir.

He visto la maldad que puede haber en el corazón y te ruego que yo nunca termine convirtiéndome en todo aquello que aborrezco.

Sé que no soy lo suficientemente fuerte o hábil para poder soportar todas las pruebas que vendrán.

Por eso necesito tu ayuda y tu dirección, escucha este grito de auxilio de un corazón que necesita de Ti.

Por ratos parezco ser una sombra, un forastero que no logra encajar, que no halla un lugar, ni cabida en este mundo.

Mis pasos no son siempre rectos, dudo mucho y me cuesta seguir cuando el Camino se vuelve empinado.

Ruego que por favor limpies mi corazón para que sea digno de sostener tu mano y me ayudes a seguir.

Dale fuerzas a mi corazón para poder seguir, porque está muy cansado y herido, tras varias caídas y descontentos.

Me siento tan perdido cuando no logro ver la luz de Tu corazón, cuando te pierdes de mi vista y me falta Tu amor.

Conviértete en el la luz de mi amanecer, haz que resplandezca tu gracia sobre todos mis miedos y tu misericordia alumbre sobre todos mis fracasos.

Sé mi socorro en estos tiempos de dolor, sé mi auxilio en mis momentos de crisis y mi consuelo en los momentos de angustia.

Escucha el clamor de mi mente, las palabras que te susurran mi alma y el grito de auxilio de mi corazón.

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La única verdad

amanecer

Solo existe una verdad en esta vida que llevamos.

Recuerdo que tenía quince años cuando recibí una clase en la que el profesor afirmaba completamente de que Dios no existía.

En aquella clase se nos enseñó la teoría evolucionista de Darwin y el origen del universo gracias al “Bing Bang”.

Recuerdo llegar a casa y comenzar a cuestionarme muchas cosas con las cuales había crecido y comenzar a pensar la posibilidad de que quizá Dios no existía.

No se me olvida el miedo que sentí en aquel momento o aquel frío helado que recorrió mi espalda cuando aquel pensamiento llenó mi mente.

¿Realmente Dios existe?

Si Dios no existía entonces no había razón alguna para luchar por ser buenos o mejores.

No teníamos por qué ser justos o amables porque obviamente no existiría el infierno y la moral deja de tener sentido si no tenemos un alma o un código de ética justificado en algo más grande que nosotros mismos.

¿Si nos quitan a Dios, entonces qué nos queda?

Entre más me cuestionaba más rápido llegaba a la conclusión de que la humanidad necesitaba que Dios existiera.

Lejos de las teorías, si miramos hacia dentro de nosotros mismos, nos damos cuenta que estamos vacíos y que en el fondo tenemos una necesidad por creer en algo más grande que la humanidad misma.

Transformamos a personas ordinarias en supuestos dioses queriendo encontrar fe y creamos sectas debido a que necesitamos un dogma con el cual vivir.

Siempre dicen que hay un secreto en la vida que debemos descubrir y aunque pasaron algunos años para que lo descubriera realmente, ese día entendí que aquel secreto es que Dios si existe.

Tener fe es creer en lo que no puedes ver y eso es justamente lo que hacemos los cristianos, creemos en Dios aunque no podamos verlo.

Creer en Dios es encontrar dirección, fe, amor, destino y la vida misma.

Yo ya me hubiera rendido si Dios no estuviera a mi lado, yo no sabría lo que es el amor si Dios no existiera, yo no le encontraría sentido a vivir un día más si no tuviera fe de que Dios es el que guarda mi vida.

Así que yo he decido a pesar de todos mis altibajos y tropiezos, creer por siempre en la existencia de Dios.