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PETICIONES AL PADRE

Dios no te pido que ocultes mis pecados, te pido que por favor los borres con tu sangre, que perdones cada uno de ellos.

No te pido que permanezcan mis máscaras, al contrario, quítame cada una de ellas, hazme honesto y sincero en todo tiempo.

Quiero ser honesto y pedirte que me ayudes en mis debilidades, hay áreas en mi vida que sé que sin Tú ayuda no podré vencer.

Arranca de raíz todo orgullo o vanagloria, pon humildad en mi corazón para que me dé cuenta de todos mis grandes errores.

No permitas que el gallo vuelva a cantar por mi culpa, no quiero negarte nunca más, dame la valentía para servirte fielmente.

Las piedras han cantado alabanzas porque mis labios estuvieron cerrados, hoy quiero darte la gloria con todo mi ser.

Quiero adorarte con mi voz, con mis acciones, con cada una de mis oraciones, con mi obediencia, con mi entrega y con mi fe.

No quiero pedirte que me lluevan riquezas, sino dame la sabiduría para actuar rectamente, para que pueda alejarme todo lo malo.

No te pido que mi nombre sea famoso, sino que mi nombre esté escrito en el libro de la vida, que logre ser un buen siervo fiel.

Las mentiras aléjalas de mis labios, que mi lengua solo declare tu verdad, que mis hechos sean tan claros como la mañana.

Aparta de mí las malas intenciones de mi corazón, líbrame del mal para que pueda caminar rectamente delante de Ti.

Si soy como un niño perdido, tómame de la mano y condúceme al Camino de vida, que pueda seguir las pisadas de mi Señor.

Te pido que por favor termines tu obra en mi vida, ayúdame a ser obediente a tus mandamientos y que tus palabras sea mi tesoro.

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CELOSOS DE BUENAS OBRAS

Tito 2:14 Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Cristo nos escogió, se entregó para darnos a nosotros una nueva vida y para que tengamos la oportunidad de pertenecer a su rebaño, para que seamos parte de un pueblo especial y apartado para Él.

A lo largo de la historia hemos podido ver muchos de ejemplos de hombres y mujeres de fe que, con sus acciones, su pasión, su entrega y valentía lograron hazañas increíbles, superaron obstáculos aparentemente imposibles, llevaron el evangelio a lugares nunca antes alcanzados, lucharon para que la sociedad sea mejor y tocaron muchos corazones en sus épocas.

Los cristianos somos personas especiales, desde el nuevo nacimiento llevamos en nuestro interior el deseo de hacer el bien, aquel celo santo de ayudar a los demás, de demostrar el amor de Dios con acciones, teniendo la capacidad de que nuestros labios puedan consolar a otros al predicarles el precioso evangelio.

En otra versión el mismo versículo nos enseña: (Biblia El Pueblo de Dios) El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno en la práctica del bien.

El hacer el bien debe ser una práctica diaria, debemos aprender a ejercitarnos en ayudar a los demás, debemos tener celo por hacer buenas acciones en nuestra iglesia, en nuestros hogares, con nuestras amistades, con cada persona que sabemos que necesita ayuda y en nuestra sociedad; para que los demás vean nuestro buen testimonio y sepan que es el amor de Dios que ha embargado nuestros corazones.

No podemos tener aquella práctica de hacer el bien si no estamos llenos de Jesús, si no hemos menguado nuestro orgullo y egoísmo; necesitamos alimentarnos más y más de la palabra de Dios, pasar tiempo orando los unos por los otros, pasando tiempo de comunión con nuestros hermanos de la fe, porque solo entonces nuestra vida espiritual se manifestará en nuestro vivir.

Seamos aquel pueblo de fe y de amor que cambia las ciudades, que logra dejar huella en la historia, que busca ayudar a otros por amor y no por beneficio, que cada uno de nosotros seamos hallados aptos para toda buena obra.

10 AÑOS DE CRISTIANO

Literalmente nunca voy a olvidar mi primer encuentro con Dios, aquel momento en que sentí que era real y que me amaba más de lo que podía haber imaginado.

Una gracia inmerecida que me embargó el corazón, pude ver por primera vez mis errores y quería que me cambie genuinamente.

No puedo creer que ya pasaron más de 10 años desde aquel momento, fue como volver a nacer, fue como empezar un capítulo totalmente nuevo de mi existencia.

Eso fue solo el comienzo, la vida cristiana es como una maratón de resistencia, tienes que correr hacia la meta cada día con el mismo entusiasmo.

A veces te puedes tropezar, pero te levantas porque sabes que lo correcto es seguir, Jesús murió para que nosotros pudiéramos ser salvos hasta el final.

Por momentos te faltan las fuerzas, hay tantas cosas que nos pueden distraer de nuestro llamado o que nos agotan, es necesario volver a recrearse en el primer amor.

Ha habido tiempos de subidas y de bajadas, tratamos de ir cuesta arriba, de ir en aumento, pero por momentos retrocedemos y es necesario poner buenas bases para no ceder.

Tantos momentos de soledad en donde te das cuenta que Cristo siempre está a tu lado, y aprendes a valorar a la familia espiritual que corre contigo.

El orgullo es un gran enemigo, no importa cuántos años tengas en el evangelio, lo más importante es tú entrega y cuanto estás dispuesto a menguar para que Cristo se levante.

Confieso que hubo instantes en donde me enojé mucho con Dios, en 10 años cambian muchas cosas, sin embargo, siempre vuelvo a Casa, a los brazos de mi Padre Celestial.

No voy a negar que hay momentos de sacrificio, de lágrimas, pero comparado con lo todo lo que Jesús hizo por mí no es nada que no pueda superar.

Me siento gozoso de haber podido compartir a través de la escritura todos aquellos momentos, cada tema publicado ha sido una experiencia, una vivencia que compartí junto a mi Señor.

Deseo mucho que cada tema sea de bendición para aquel que lo lea, y voy a continuar escribiendo y usando este don que Dios me dio hasta que Él me lo permita.

Muchas gracias a Dios por 10 años increíbles y gracias a todos los que me leen, Dios los bendiga eternamente.

Anthony Arroyo el Pensador.

Decisiones

la noche estrelladaEres la decisión más importante pero muchas veces parecieras también la más difícil de tomar.

Escucho tanto de Ti, de Tu amor sincero, de Tu sacrificio, de Tu entrega o de tu pasión y no puedo evitar pedirte perdón por si a veces todo aquello pareciera no bastarle a mi corazón.

Sé que no es excusa pero a veces el mundo que me rodea pareciera ser muy fuerte, pareciera como si consumiera mis fuerzas y mi elección de seguirte.

No debería ser tan difícil elegirte sabiendo que el mundo en el que vivo mayormente está lleno de mentiras y de hipocresía y que solamente Tú eres lo único sincero que he podido hallar.

No debería ser tan difícil escogerte sabiendo que el amor en este mundo parece ser tan falso y cruel, porque no es sincero y solo Tú sabes amarme de verdad.

Hay decisiones que son importantes y que cambian el destino de cualquier persona y escogerte a Ti es una de ellas.

Jesús si entras a mi vida quiero que seas parte de ella para siempre, no quiero elegirte por una tarde y titubear, quiero seguirte cada día hasta la eternidad.

No deseo seguir caminos equivocados que solo me conducen a la tristeza y a la soledad, quiero escoger el Camino correcto que me dirija a la verdad.

No voy a permitir que nadie me disuada de mi decisión, no hay nadie que pueda apartarme de Ti, no hay nada en este mundo que pueda separarme de Tu compañía.

Porque lo único que quiero es a Ti, lo único que necesito para poder vivir cada día es el poder saber que me acompañas y lo único que cura el dolor de  mi alma eres Tú.

Hoy te decido y me alejo de todo aquello que me hace daño para poder tomar tu mano y seguir tus pasos.

Hoy no quiero mirar atrás, quiero que Tú seas mi guía, que seas mi primer amor, quiero que seas mi vida, quiero seas mi rumbo, quiero que seas mi eje, quiero que seas mi mejor decisión.

Hoy yo decido seguirte con cada latido, decido escogerte con cada respirar y decido amarte cada día de mi vida.