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UNA REFORMA EN MI VIDA

Dios mío tengo la enorme bendición de poder conocerte, pero siento que no es suficiente, no me basta con vivir una vida cristiana de apariencias, quiero cambiar de verdad.

Quiero ser cómo esos campeones de la fe que daban la vida por servirte de corazón, como ésos hombres y mujeres que a lo largo de la historia predicaron y vivieron tu verdad.

Necesito que pongas en mí una pasión sincera por conocerte, un hambre genuina por tu palabra, que yo no pueda estar un día sin ti.

Dame de beber de aquella agua viva, mi ser necesita de tu presencia, más que el respirar, más que cualquier otra cosa en la vida.

Enséñame a hablar contigo, quiero orar derramando mi alma entera, postrarme y besar tus pies en adoración, que mi corazón sea entregado a Ti.

No quiero tener los labios cerrados, quiero gritar que soy tu hijo, pon en mi aquel denuedo para que pueda predicarle a todos los que pongas en mi caminar.

No quiero ser un cristiano frío o tibio, quiero estar encendido en el fuego de tu presencia, en el calor de tu amor, sentir la llama de tu Espíritu posarse sobre mí.

Hazme un hombre de fe, que se enfrente a las mentiras de éste mundo, que gane almas para Cristo, que pelee con valentía la buena batalla de la fe.

Moldea cada área de mi vida, toma el control de mis ansiedades, quita cada imperfección de mi carácter, transforma mi quebrantado corazón.

Has una reforma en mi vida, que deje atrás la vieja criatura, ayúdame a cargar mi cruz cada día y que pueda clavar en aquella cruz mi viejo yo.

Quiero deleitarme en tu presencia, amar con cada fibra de mi ser tu compañía, sentirte en cada minuto, confiar en ti en cada respirar.

Jesús has un cambio real en mí para que cuando termine la carrera, pueda verte y correr a tus brazos, estar a tu lado por toda la eternidad.

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EL HORNO

Existen palabras dentro de nuestras iglesias que pueden tener un significado diferente o distinto al común usado, un ejemplo es la palabra: “HORNO”.

¿Qué significa pasar por el Horno? En Jeremías 18:1-6 Dios le pide al profeta Jeremías que vaya a casa del alfarero, al llegar ve cómo mientras el alfarero hacía una vasija, ésta se estropea en sus manos, por lo cual decide hacer de ella otra vasija mejor. Una lección profunda en la cual Dios nos quiere hacernos comprender que Él es el Alfarero de nuestras vidas, venimos fallados a sus pies y sólo Él nos puede hacer mejor, pero para eso al igual que las vasijas también después de moldearnos nos tocará pasar por el horno.

“Estar en el Horno” o “Pasar por el Horno” es aquella etapa en la que somos probados por Dios, en la que tendremos que pasar pruebas o desiertos para quitar de nosotros toda impureza, para que seamos más “resistentes” es decir más fuertes y maduros espiritualmente o para que nuestra fe aumente.

Ejemplo en la Biblia: Muy resumidamente, En el libro de Daniel capítulo 3, nos relatan la historia de 3 amigos (Sadrac, Mesac y Abed-nego) los cuales se reusaron a postrarse ante una estatua que había mandado a construir el Rey Nabucodonosor con su imagen, el castigo consistía en ser echados en un gran horno, pero ellos sin titubear estaban dispuestos a dar su vida antes que negar a Dios. El rey mandó a calentar más el horno y los echó allí dentro, cuál sería su sorpresa al ver por el visor del horno, que no sólo los 3 seguían vivos, sino que estaban danzando con alguien más con un aspecto divino, por lo que el rey ordenó sacarlos y que todos adoraran al Dios de aquellos 3 jóvenes que habían pasado aquella prueba de su fe.

La biblia nos enseña: 1Pedro 1:6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Dios utiliza aquel “fuego del horno” o los momentos de prueba para purificarnos, para que nuestra fe sea más pura que el oro y estemos listos para recibir sus bendiciones.

El Horno de fuego: Mateo 13:42 …Y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Todos aquellos que rechacen el evangelio, que no permitan que el Buen Alfarero cambie y transforme sus vidas, serán echados al horno de fuego por toda la eternidad, por eso es muy importante predicarle a todos los que podamos.

Tenemos una esperanza: Isaías 64:8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. Permite que Dios te moldee como el barro, que transforme tu existencia, que te haga nuevamente, permite que te perfeccione en el horno, para que puedas tener una vida mejor a su lado por la eternidad.

DOCUMENTO ACUSADOR

Colosenses 2:13-14 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz…

El versículo 14 en otra versión nos enseña: (BLPH) Ha destruido el documento acusador que contenía cargos contra nosotros y lo ha hecho desaparecer clavándolo en la cruz.

Cuántas veces después del culto del domingo volvemos a casa y olvidamos aquella gracia inmerecida que nos dio una nueva vida, ponemos por encima nuestros deseos y no nos damos cuenta que estamos traicionando a nuestro Salvador, para luego volver el domingo a la iglesia y pedir nuevamente el favor de Dios.

A continuación les comparto una historia que nos recordará cuán grande es el amor de Dios.

El conde de Polignac era conocido por su ineptitud política y a pesar de eso había conseguido muchos favores de parte del emperador Napoleón Bonaparte, sin embargo, le traicionó estando implicado en una conspiración contra su vida.

Bonaparte ordenó su arresto inmediato, teniendo como base de prueba una carta en la cual el conde se comprometía en el complot político, a Polinac solo le esperaba la horca.

La señora Polignac solicitó e hizo hasta lo imposible hasta obtener una audiencia del Emperador en la cual procuró defender hasta las lágrimas a su marido, declarándole inocente.

Napoleón la escucha atentamente y le responde: ¿Conoce la firma de su marido? Y sacando la carta de su bolsillo la puso ante los ojos da la señora, quién al verla palideció, y cayó desmayada.

Napoleón compadecido por el amor de la señora hacia su esposo, impresionado por la valentía de aquella mujer, obró de acuerdo con sus generosos rasgos, así que tan pronto como la señora volvió en sí, le enseñó la carta.

Tomadla, es la única evidencia legal que existe en contra de tu marido. Hay un fuego aquí al lado: quémala. Sin pruebas, no habrá culpa.

La señora tomó con ansia aquella prueba de culpabilidad y la entregó a las llamas. La vida de Polignac y su honor estaban ahora a salvo.

El diablo apuntó cada una de nuestras faltas, cada pecado fue apuntado en un acta la cual nos incriminaba y nos impedía alcanzar la salvación, a nosotros solos nos esperaba el infierno por toda la eternidad.

El amor de Jesús por nosotros fue tan grande que a pesar de nuestras traiciones o de nuestros tropiezos, dio su vida para que aquel documento acusador fuera completamente borrado, el apeló por nosotros ante el Padre Celestial y consiguió nuestra verdadera libertad.

Quiero tenerte conmigo

buscando a Dios

Mi alma te busca desesperadamente, pero pareces estar ausente, es mi alma la que distraída no logra hallarte.

En medio de tantas obligaciones mi corazón pronuncia Tu nombre, mi ser entero necesita Tu compañía.

Quiero correr hacia mi Padre Celestial, abrazarlo, aunque sé que no puedo verlo, extender mis manos, aunque no pueda tocarlo.

Extraño el domingo, pero también quiero sentirte en la semana, quiero tenerte conmigo cada hora y cada día.

No quiero separarme de Ti ante los demás, no deseo ocultarte cuando los demás me rodean, estoy orgulloso de ser Tu hijo.

Escucho mis pensamientos clamar en susurros, te amo y mis labios oran pidiendo que vengas a mi lado y bendigas mi día.

Lo que realmente quiero decir es que te amo, que no estoy tranquilo si no te siento conmigo o sin saber que estás a mi lado.

Deseo derramarte mi corazón en cada lugar, decirte lo que pienso cada vez que pueda y sentirme confiado en todo momento.

Tú eres mi refugio, la razón por la que puedo seguir adelante, el motor que me ayuda a seguir en medio de las dificultades.

Toma mi mano y camina conmigo, mírame y sonríe, quédate junto a mí mientras vivo, mientras transito tu Camino.

Quiero tenerte conmigo, quiero disfrutar de tu presencia, quiero sentir tu abrazo una vez más y seguir así por la eternidad.

La carta más hermosa

la carta más hermosaSoy escritor de Hobby, y he aprendido en estos años que si alguien me pidiera que escriba un tema, me bastaría solo con que me diga una palabra para que pueda llenar un gran número de hojas.

La biblia es totalmente inspirada por Dios, está compuesta por 66 libros, contiene aproximadamente 1189 capítulos y 31,000 versículos, además fue escrita en tres idiomas que son Arameo, Griego y Latín.

Dicho lo anterior estoy seguro que si existe alguien que sea capaz de escribir una gran carta, ése sería Dios, Él tendría la habilidad para escribir cualquier tipo de mensaje y estoy seguro que sería capaz de narrarnos la historia más hermosa de todas.

Hace 2,000 años atrás un problema que se repite en estos tiempos, muchos no conocían realmente a Dios, lo veían como alguien castigador, se pensaba que Él era indiferente a nuestra condición y demasiado duro con nosotros.

Entonces, Dios decidió enviar un mensaje, Él quería demostrar que no era como nosotros lo imaginábamos, así que nos envió una carta para que pudiéramos conocerle como Él realmente es, el mensaje contenía amor incondicional, salvación y esperanza.

Jesús era la letra de aquel mensaje, todo lo que Él hizo, todo lo que Él soportó lo hizo para demostrar que Dios sí nos sabía amar, lo hizo para que supiésemos que a pesar de nuestras faltas y pecados todavía Él nos seguía queriendo.

Dios nos narró cómo piensa, como actúa, lo preocupado que se encuentra por nosotros, lo mucho que nos conoce, la gran compasión que puede albergar su corazón, su gran misericordia y aquel perdón que no tiene fin.

La humanidad no estaba lista para una carta como esa, así que decidieron que no querían leerla, intentaron destruirla, la golpearon, la escupieron, la maltrataron, la hirieron y la traicionaron hasta clavarla en una cruz.

Así que allí nos dimos cuenta que la tinta de aquella carta era la sangre de su hijo, y Él clavado en aquella cruz nos susurraba que nos seguía queriendo y con valentía exclamó exhausto: Consumado es… Y con eso la carta parecía llegar a su final.

Aquel mensaje de Dios revivió al tercer día, todavía sigue vivo en estos tiempos, la verdad es que aquel mensaje seguirá vigente por toda la eternidad porque nadie puede detener el amor que contiene, nadie podrá jamás destruir lo que Dios siente por nosotros.

Y hoy podemos aceptar conocer aquella carta de amor que empapa el corazón de paz, fe libertad o la podemos ignorar, pero si la aceptas en tu corazón, aquel mensaje te transformará, llenará tu corazón con una calidez y un calor que nunca has conocido.

Necesitas abrir la carta más hermosa del mundo.