Dios y mi primer lugar

Es difícil darse cuenta que con el pasar del tiempo, comenzamos a apagar nuestro amor por Dios, ese primer amor que sentíamos tan fuerte y el cual nos impulsaba cada día a buscarle, con el tiempo parece enfriarse y ahora nos cuesta acercarnos a
Él.

Ponemos nuestra vista y atención en otras cosas, y descuidamos lo más importante de nuestra vida, olvidamos de donde nos sacó Dios y la razón por la cual nos acercamos a Él la olvidamos porque ahora gracias a Él ya estamos bien.

Comenzamos a aburrirnos de leer la biblia, y el orar ya hasta llega a parecer innecesario, esto causa como consecuencia que poco a poco seamos más “liberales” en nuestra manera de vivir, comenzamos a permitirnos cosas que antes no hacíamos y así poco a poco el enemigo va ganando terreno en nuestros corazones.

Seguimos yendo a la iglesia pero ahora ya lo hacemos por rutina, nos volvemos fariseos e hipócritas porque ya no vivimos el evangelio pero exigimos que los demás si lo hagan y el corazón frío ya no siente la diferencia.

Pero Dios que es rico en misericordia, aún sigue amándonos, Dios sabe nuestra condición y es paciente, la biblia dice que Dios deja las noventa y nueve para rescatar a la oveja extraviada, así que si tú sabes que estas mal delante de Dios, si reconoces que perdiste el primer amor por Él, entonces con un corazón sincero y humillado pídele a Dios que renueve tu primer amor, acércate al amor y pídele que te llene con un amor renovado por Él.

Pero si no vuelves tu corazón a Dios, entonces Dios te vomitará de su boca porque Dios que es Santo no tolerará que le des una parte de tu corazón, Dios quiere que le des todo tu corazón, Dios merece ser la razón más fuerte para vivir y para amar.

Dios debe ser el primer lugar en el corazón del creyente, debe ser el primer lugar en el corazón de aquellos que realmente lo conocen, Dios no es religión pero si es un estilo de vida; amar a Dios no es fanatismo es locura, pero estamos locos de amor por Él.

Dios es el único que siempre estará a tu lado en las buenas y en las malas, Dios es el único que puede saciar el gran vacío que llevamos en el corazón y Dios es el único que te puede amar como nadie más te amará.

¿Estás dispuesto a amar a Dios sobre todas las cosas?

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