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REFLEXIÓN: BUSCANDO REFUGIO

¿Hace cuánto tiempo que nadie se nos acerca para contarnos sus problemas, sus debilidades, sabiendo que no los acusaremos, sino que oraremos por ellos y los ayudaremos?

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16

Antiguamente era una práctica común en la iglesia primitiva poder contarse sus pecados unos a otros, poder abrir el corazón con otro hermano que al igual que tú también tenía problemas, también tenía miedo de la persecución, pero en el cual podías hallar refugio y hermandad. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras. 1Tesalonicenses 4:18

Actualmente pareciera que nos hemos vuelto demasiado “perfectos” y vemos mal que alguien que se está esforzando nos cuente que ha pecado o que se siente tentado, como si fuera una razón para “rasgarnos las vestiduras” o creer que somos tan espirituales que no podemos tolerar a los “débiles” en la fe que a pesar de sus carencias persisten en mantenerse en la congregación.

Los fariseos criticaban duramente a Jesús, lo acusaban de ser comelón y bebedor, además de sentarse con publicanos, rameras, cobradores de impuesto y pecadores. Pero, cuando los fariseos vieron esto, preguntaron a los discípulos: «¿Por qué su maestro come con semejante escoria? Mateo 9:11NTV

Jesús les enseñó: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores. Marcos 2:17

¿Son nuestras iglesias y hogares, centros de ayuda para motivar a los caídos, refugio para aquellos que están débiles en la fe o por el contrario son Condenatorios en donde expulsamos a los enfermos espirituales y en dónde alejamos a todo aquel que muestre alguna debilidad?

Pedro negó a Jesús 3 veces, Juan y Jacobo casi oran para que caiga fuego sobre una ciudad, demostrando así una gran inmadurez espiritual y gran falta de amor. Bajo nuestros estándares cristianos actuales ninguno de ellos sería merecedor de recibir algún tipo de cargo o de atención.

¿No está escrito que debemos motivar a aquellos que reconocen sus faltas y exhortarnos mutuamente?: También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. 1Tesalonicenses 5:14

Un día Jesús nos relató la siguiente parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Lucas 18:10-14

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MAYORES QUE LOS ESCRIBAS Y FARISEOS

Les advierto: a menos que su justicia supere a la de los maestros de la ley religiosa y a la de los fariseos, nunca entrarán en el reino del cielo. Mateo 5:20 NTV

Jesús comienza a enseñar a todos los oyentes grandes acerca del reino de Dios, de cómo verdadero cristiano debe ser luz, las bienaventuranzas de que recibe auténtico hijo de Dios, pero entre toda lalecciones enseñanza se menciona que nuestra justicia debe superar la de los escribas  o maestro de la ley y fariseos.

Un escriba era un copista encargado de transcribir las escrituras, los antiguos pergaminos que contenían el antiguo testamento, por lo tanto, era considerado un maestro ya que debía saber mucho. Un escriba muy conocido fue Esdras.

Un fariseo resumidamente era parte de un grupo religioso y político judío en los tiempos de Jesús. Considerados muy estrictos en cuanto a la obediencia a la ley y otros ritos o costumbres que se habían ido agregando con el tiempo.

Leyendo lo anterior, entonces salta una gran pregunta: ¿Qué tenían de malo los escribas o maestros de la ley y los fariseos?

  • En ambos casos a pesar del conocimiento que poseían, no practicaban las escrituras, sus ejemplos de vida eran completamente contradictorios con el modelo que Cristo anunciaba.
  • Sus conocimientos y sus cargos los había vuelto egocéntricos y vanagloriosos, les gustaba la adulación de los demás, por lo cual procuraban exagerar para llamar la atención.
  • Habían perdido la comunión íntima con Dios, estaban lejos de su voluntad, tan cegados en ellos mismos que no reconocieron la llegada del Mesías, hasta intentaron ser estorbo para su ministerio.
  • A pesar de sus conocimientos, no tenían misericordia ni amor por sus prójimos o por Dios, habían cambiado la voluntad de Dios por costumbres vanas.

Cuando Cristo nos dice que seamos mayores que ellos, nos estaba diciendo que tengamos una verdadera vida cristiana, que dejemos a un lado la hipocresía, que no nos volvamos religiosos viviendo una aparente vida cristiana pero que por dentro estemos lejos de la presencia de Dios, que no permitamos que las costumbres sean mayores a la palabra de Dios.

Jesús quería que en nosotros reinara el amor, la gracia y la misericordia, que seamos personas a las cuales los demás deseen imitar por las buenas obras, por el cambio genuino que Dios hace en nosotros, que tengamos la verdad en nuestros labios y que nuestras acciones sean un reflejo de nuestra comunión con nuestro Salvador.

Más que un cargo, más importante que un título o posición, lo verdaderamente importante es que en lo secreto busque con pasión a Jesús, que sea capaz de humillarse y reconocer que todo lo que tenemos y somos proviene de Él, porque entonces andaremos en su justicia y solo entonces seremos mayores que un escriba o fariseo.

Dios y mi primer lugar

Es difícil darse cuenta que con el pasar del tiempo, comenzamos a apagar nuestro amor por Dios, ese primer amor que sentíamos tan fuerte y el cual nos impulsaba cada día a buscarle, con el tiempo parece enfriarse y ahora nos cuesta acercarnos a
Él.

Ponemos nuestra vista y atención en otras cosas, y descuidamos lo más importante de nuestra vida, olvidamos de donde nos sacó Dios y la razón por la cual nos acercamos a Él la olvidamos porque ahora gracias a Él ya estamos bien.

Comenzamos a aburrirnos de leer la biblia, y el orar ya hasta llega a parecer innecesario, esto causa como consecuencia que poco a poco seamos más “liberales” en nuestra manera de vivir, comenzamos a permitirnos cosas que antes no hacíamos y así poco a poco el enemigo va ganando terreno en nuestros corazones.

Seguimos yendo a la iglesia pero ahora ya lo hacemos por rutina, nos volvemos fariseos e hipócritas porque ya no vivimos el evangelio pero exigimos que los demás si lo hagan y el corazón frío ya no siente la diferencia.

Pero Dios que es rico en misericordia, aún sigue amándonos, Dios sabe nuestra condición y es paciente, la biblia dice que Dios deja las noventa y nueve para rescatar a la oveja extraviada, así que si tú sabes que estas mal delante de Dios, si reconoces que perdiste el primer amor por Él, entonces con un corazón sincero y humillado pídele a Dios que renueve tu primer amor, acércate al amor y pídele que te llene con un amor renovado por Él.

Pero si no vuelves tu corazón a Dios, entonces Dios te vomitará de su boca porque Dios que es Santo no tolerará que le des una parte de tu corazón, Dios quiere que le des todo tu corazón, Dios merece ser la razón más fuerte para vivir y para amar.

Dios debe ser el primer lugar en el corazón del creyente, debe ser el primer lugar en el corazón de aquellos que realmente lo conocen, Dios no es religión pero si es un estilo de vida; amar a Dios no es fanatismo es locura, pero estamos locos de amor por Él.

Dios es el único que siempre estará a tu lado en las buenas y en las malas, Dios es el único que puede saciar el gran vacío que llevamos en el corazón y Dios es el único que te puede amar como nadie más te amará.

¿Estás dispuesto a amar a Dios sobre todas las cosas?