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CUANTO ME ALEGRO

Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. Santiago 5:19-20

Recuerdo el día en que te fuiste de la iglesia y ya no quisiste volver.

Tú no lo sabes, pero oré mucho para que volvieras al Camino.

No conoces la cantidad de veces en las que he pedido a Dios para que vuelvas al Hogar.

La otra vez soñé contigo, en mis sueños me encontraba yo en la puerta de la iglesia, y te vi llegar.

Mis ojos se iluminaban al verte y fui rápidamente a tu encuentro.

Nos abrazamos porque sabía que mis oraciones habían sido respondidas.

Te habrías dado cuenta que las llamadas que te hice eran porque estaba preocupado por ti.

Habrías entendido que cada mensaje que te enviaba era el deseo de un hermano mayor queriendo cuidar a su hermano menor.

Por fin te darías cuenta que no se puede vivir sin Cristo en nuestros corazones, que el mundo separado de Jesús no es digno de vivir.

Comprendiste que la Iglesia es nuestro Hogar, es la Casa de Dios y todos somos una sola familia.

Nadie te mirará mal, sino que por el contrario todos te esperan con gozo porque volviste.

Eres aquel hijo pródigo que volvió a los brazos del Padre.

En mis sueños me pediste perdón, y te hice pasar porque el culto estaba por empezar.

En mi rostro se reflejaba la alegría de tener a mi hermano y amigo de vuelta.

Al despertar volví a orar por ti, y le pedí a mi Señor que aquel sueño se cumpliera.

Volvieron las ganas de ir a buscarte, porque eres mi hermano en Cristo.

Quizá ahora me rechaces, pero sé que a su tiempo volverás al Hogar.

Y cuando te vea entrar por esas puertas, sabrás cuanto te he extrañado querido amigo.

Sabrás cuanto me alegra que mi hermano volviera a la vida.

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YO DIGO: VEN SEÑOR JESÚS

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente. Apocalipsis 22:17

Un hombre en un país lejano es acusado por leer la biblia, en medio de la persecución que él vive día a día en su nación, ha decidido que prefiere dar su vida junto con su familia por amor a Jesús, y al orar pregunta: Mi amado Señor, ¿cuándo volverás?

Una madre de familia en un país libre, lucha día a día predicándole a sus hijos para que se conviertan, les predica continuamente a todos sus familiares con bastante ánimo y en sus oraciones dice: Señor dame un poco más de tiempo para que ellos procedan al arrepentimiento.

Un joven que asiste a la iglesia no se siente seguro de su salvación, a pesar de escuchar mensaje tras mensaje sabe que hay mucho de él que no le ha entregado al Señor. Al orar tiene miedo y no quiere decir: Ven Señor Jesús.

3 casos totalmente diferentes y con realidades totalmente distintas pero que nos hablan de un mismo tema: La segunda venida de nuestro Señor y Salvador.

Para todo cristiano debería ser motivo de gozo y de alegría la segunda venida de Cristo:

Su segunda venida significa encontrarnos con Él, poder verlo cara a cara, tener la oportunidad de conocer el rostro de nuestro amado Salvador. Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. Juan 20:29

Su segunda venida significa poder vivir juntamente con Él, saber que era su plan salvarme porque quería que lo acompañe por toda la eternidad. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. 1Tesalonicenses 5:9-10

Su segunda venida significa que nuestro sufrimiento no fue en vano, todas las pruebas, las luchas o los desiertos sirvieron para moldearnos y para que podamos alcanzar nuestra recompensa. Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. Lucas 18:29-30

Su segunda venida significa que el dolor de la vida mortal terminó, en el cielo habrá gritos de victoria y un eterno gozo. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Apocalipsis 21:4

Su segunda venida significa la confirmación de nuestra fe, saber que haber guardado la fe me permitió tener la vida eterna. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1Juan 2:16-17

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MAS EL FRUTO DEL ESPÍRITU ES

La Biblia es el manual para el hombre, es también la hoja de ruta para todos los cristianos, es una de las formas en la que Dios nos habla, es nuestro alimento espiritual y es el agua que va limpiando nuestra alma.

Pero si existiera un termómetro para medir nuestra temperatura espiritual o un test que pudiera revelar que tan buena es nuestra relación con Dios, sería el siguiente:

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23

Más el fruto del Espíritu: Jesús nos enseñó que cada árbol se conoce por su fruto (Lucas 6:44), por lo tanto, los frutos espirituales brotarán de aquellas personas que son espirituales, aquellos que verdaderamente aman a Jesús y tienen comunión con su Espíritu.

· Amor: El amor de Dios también conocido como ÁGAPE, es una clase de amor que solo podemos hallar en Dios, un amor que ora por sus enemigos, que pone la otra mejilla, que da sin pedir nada a cambio, que ama a su prójimo, que pone a Dios en el centro de su existencia.

· Gozo: Si tenemos amor inmediatamente comenzaremos a sentir el gozo que viene de Dios. No es una alegría momentánea el gozo del Señor es un júbilo por saber que hemos sido salvados, es una fortaleza al saber que tenemos un Dios que nos favorece.

· Paz: Si tenemos amor y gozo es inevitable no sentir paz. La paz de Cristo es distinta a la tranquilidad del mundo, su paz es capaz de hacernos estar confiados en las tormentas, es saber que, aunque caigan mil a nuestro lado, nosotros estamos cubiertos por sus brazos.

· Paciencia: Si tenemos amor, gozo y paz, entonces podemos ser pacientes. La paciencia de los santos nos ayuda a esperar con valor las promesas de Dios, no es una paciencia inactiva, sino que persistimos confiando en que Dios cumplirá su propósito en nosotros.

· Benignidad: Si tenemos amor, gozo, paz y paciencia, seremos benignos. Es un estado en el cual buscamos el bien de los demás, buscamos favorecer a nuestro prójimo, a la vez que buscamos complacer más a nuestro Salvador.

· Bondad: Si tenemos amor, gozo, paz, paciencia y benignidad, brotará de nosotros la bondad. Necesitamos aprender a ser bondadosos, Jesucristo nos dio un gran ejemplo de bondad, cuando alimentaba a los hambrientos, sanaba a los enfermos, enseñaba y ayuda a todos los que podía.

· Fe: Si tenemos amor, gozo, paz, paciencia, benignidad y bondad será inevitable no tener fe. Si usted está convencido que está actuando como un verdadero creyente, le será fácil confiar en las cosas que están por venir, sabrá que, aunque sus ojos no lo vean ahora, la bendición ya está muy cerca.

· Mansedumbre: Si tenemos amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y fe, podemos ser Mansos. Un ejemplo de cómo podemos ser mansos lo encontramos en Moisés, a pesar de que al principio le costó, aprendió a ser obediente y humilde delante de Dios y de los hombres.

· Templanza: Si tenemos amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe y mansedumbre, lograremos tener templanza. Aquel dominio propio que solo con una verdadera comunión con Dios podemos alcanzar, en la cual podemos estar firmes ante las tentaciones y deseos del mundo.

¿Cómo le fue en su Test?

Si carece de alguno de estos frutos es tiempo de volver a Jesús, oremos para que Él nos ayude en aquellas áreas en las cuales escaseamos y nos perfeccione día a día.

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MIENTRAS PUEDA SER HALLADO

ISAÍAS 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Estoy seguro que todos hubiéramos querido vivir en la época de Jesús, poder haber tenido la oportunidad de escuchar en vivo alguno de sus mensajes, haber poder estrecharle la mano o dormir recostado en su pecho como el discípulo amado. Por el contrario que triste es haber tenido aquella bendición y no haberle reconocido.

La biblia nos narra la historia de una persona que ejemplifica claramente aquel versículo:

Lucas 19:1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Lucas nos narra esta historia poco antes de la crucifixión, así que lo más probable es que esta sería la última vez que Jesús pasaría por Jericó.

Lucas 19:2 Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, El autor nos reltata detalles para que podamos entender a Zaqueo, por su posición y labor debió ser una persona muy odiada y envidiada en su época.

Lucas 19:3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Zaqueo tenía un buen trabajo, un buen puesto laboral, una buena posición económica, pero tenía una limitación y un impedimento que le impedía acercarse a Jesús.

Lucas 19:4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Zaqueo pudo haberse retirado, pudo perder su oportunidad de ver al mesías, pudo permitirse vencer por la vergüenza de tener que treparse a un árbol y ser la burla de todos los demás, pero aquel hombre logró superar los obstáculos y decide llamar la atención de Jesús.

Luc 19:5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. La pasión genuina de Zaqueo le permite ver al mesías, Jesús es atraído por su fe, y sin importarle su condición o lo que los demás pensaban de él, Jesús le dice que necesita posar en su casa.

Luc 19:6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. El gozo de Zaqueo es el mismo que tiene toda persona que tiene un encuentro real con Jesús, en aquel momento uno se da cuenta de su condición y se siente amado y aceptado por Dios.

Luc 19:7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Todos somos pecadores, todos le hemos fallado a Dios, pero muy pocos toman la oportunidad de recibirle y de cambiar el destino de su vida.

Luc 19:8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Zaqueo no era un hombre que tomaba decisiones a medias, él realmente necesitaba un cambio, con honestidad toma la decisión de seguir a Jesús y lo pone en obra.

Luc 19:9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta caspor cuanto él también es hijo de Abraham. El arrepentimiento y transformación de Zaqueo es la evidencia de que Jesús entró a su casa y a su corazón, Cristo no sólo quería cambiarlo a él, sino que aquel milagro tocara la vida de todas las personas que lo rodean.

Luc 19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Hoy tenemos la oportunidad de recibir a Jesús en nuestros corazones y de llevar su mensaje a aquellos que están perdidos, que tienen la necesidad de un cambio en sus vidas.

Hoy es igual de triste cuando estamos en la iglesia y no reconocemos que Jesús está allí, permitir que pase por nuestro lado y que no podamos ser capaces de atraerlo con nuestra fe, con nuestro amor o con nuestra pasión.

Hoy tenemos tiempo para buscarlo, de superar cualquier impedimento e invitarlo a nuestro corazón, de superar la vergüenza y permitirle que pose en nosotros.

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Convocados

convocadosPorque muchos son llamados, y pocos escogidos. Mateo 22:14

Un muchacho que vivía solo con su padre, intentó entrar al equipo de fútbol de su universidad; el entrenador al verlo jugar le dio la noticia de que había sido convocado por la manera como él demostraba entregar su corazón en cada una de sus prácticas y porque eso lo contagiaba a los demás miembros del equipo.

Cuando se acercaba el final de la temporada, justo antes que comenzara el primer juego de las eliminatorias, el entrenador le entregó un telegrama.

El joven lo tomó y temblando le dijo al entrenador: “Mi padre murió esta mañana. ¿No hay problema de que falte al juego?”.

El entrenador le dijo: “Tómate el resto de la semana y no se te ocurra venir el sábado”.

Llego el sábado y el juego no estaba muy bien, el equipo tenía 10 puntos de desventaja; el joven entró al vestuario, se colocó el uniforme y corrió hacia donde estaba el entrenador y le dijo: “Entrenador, por favor, yo tengo que jugar hoy”.

El entrenador de ninguna manera podía permitir que entrara, pero el joven insistió tanto, que finalmente el entrenador sintiendo lástima, lo aceptó.

Minutos después el entrenador, el equipo y el público, no podían creer lo que estaban viendo. Aquel joven estaba haciendo todo perfectamente bien. Su equipo comenzó a ganar, y en los últimos segundos, él corrió todo el campo hasta ganar con un “touchdown”.

Finalmente, cuando todo terminó, el entrenador se acercó al joven y le dijo: “Muchacho, no puedo creerlo, ¡estuviste fantástico!… Dime: ¿cómo lo lograste?”

El joven miró al entrenador y le dijo: “Usted sabe que mi padre murió… pero, ¿sabía que mi padre era ciego? “Mi padre asistía a todos mis juegos, pero hoy sería la primera vez que él podría verme jugar…y yo quise mostrarle que sí podía hacerlo bien“.

Dios te vio tal como eres y Él vio tu potencial, te escogió para un propósito muy grande, te convocó para una misión que solo tú puedes cumplir.

Dios te convocó, te escogió porque te ama, porque desea lo mejor para ti y desea que seas de bendición para muchos otros, tú has sido convocado para pertenecer a un linaje de hombres y mujeres de fe que marcan la diferencia en la historia.

Y aquel Dios sigue estando siempre a nuestro lado, Él ve todo lo que haces, se alegra cuando ve que haces lo correcto, busca animarte cuando te ve triste, te abraza cuando sientes dolor, se entristece cuando le das la espalda, se goza cuando vuelves a su abrazo y sin importa lo que pase jamás te abandonará.

…Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:20

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