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ERES TODO LO QUE QUIERO EN LA VIDA

Entonces oro a ti, oh SEÑOR y digo: «Tú eres mi lugar de refugio. En verdad, eres todo lo que quiero en la vida. Salmos 142:5 NTV

Dios quiero aprender a amarte a pesar de lo que pueda acontecer, no quiero que mi amor por Ti, sea solo por las bendiciones que me puedas dar o por el temor de no ir al cielo.

Quiero amarte a pesar de las riquezas, no quiero amarte solo cuando tenga mucho dinero, ni tampoco dejar de amarte cuando la estrechez toque mis puertas.

Deseo buscarte de igual forma en los momentos de prueba y en los momentos de buenas noticias, quiero mantener siempre mi primer amor por Ti.

Hay muchos que te buscan por su propio beneficio, pero mi mayor beneficio es estar contigo, Tú me lo has dado todo, solo Tú me haces feliz.

Si tengo ojos, quiero usarlos para mirar tu hermosura, para que siempre vean lo recto, para mirar con los ojos de la fe el cumplimiento de tus promesas.

Si tengo manos quiero usarlas para hacer tu obra, no quiero usarlas para lastimar sino para ayudar a sanar, quiero que tú bendigas todo lo que con ellas puedo hacer.

Si tengo trabajo quiero que sirva para bendecir tu reino, quiero hablar de Ti a mis compañeros, quiero ser luz en donde quiera que esté.

Si tengo familia quiero ganarla para Ti, quiero que se cumpla aquella promesa que dice: Yo y mi casa serviremos al Señor.

Si tengo la dicha de tener una bella iglesia, quiero servirte allí con amor, ser el primero en levantar la mano cuando se necesite ayuda y humildemente apoyar en todo lo que pueda.

Si tengo vida quiero entregártela por completo a Ti, quiero que cada uno de mis pensamientos estén llenos de ti, verte en cada una de mis decisiones.

Y cuando todo me falté incluso la vida, saber que te agradé lo más que pude, confiar que en lo mucho o en lo poco que pude hacer siempre fui un siervo fiel.

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CUANTO ME ALEGRO

Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. Santiago 5:19-20

Recuerdo el día en que te fuiste de la iglesia y ya no quisiste volver.

Tú no lo sabes, pero oré mucho para que volvieras al Camino.

No conoces la cantidad de veces en las que he pedido a Dios para que vuelvas al Hogar.

La otra vez soñé contigo, en mis sueños me encontraba yo en la puerta de la iglesia, y te vi llegar.

Mis ojos se iluminaban al verte y fui rápidamente a tu encuentro.

Nos abrazamos porque sabía que mis oraciones habían sido respondidas.

Te habrías dado cuenta que las llamadas que te hice eran porque estaba preocupado por ti.

Habrías entendido que cada mensaje que te enviaba era el deseo de un hermano mayor queriendo cuidar a su hermano menor.

Por fin te darías cuenta que no se puede vivir sin Cristo en nuestros corazones, que el mundo separado de Jesús no es digno de vivir.

Comprendiste que la Iglesia es nuestro Hogar, es la Casa de Dios y todos somos una sola familia.

Nadie te mirará mal, sino que por el contrario todos te esperan con gozo porque volviste.

Eres aquel hijo pródigo que volvió a los brazos del Padre.

En mis sueños me pediste perdón, y te hice pasar porque el culto estaba por empezar.

En mi rostro se reflejaba la alegría de tener a mi hermano y amigo de vuelta.

Al despertar volví a orar por ti, y le pedí a mi Señor que aquel sueño se cumpliera.

Volvieron las ganas de ir a buscarte, porque eres mi hermano en Cristo.

Quizá ahora me rechaces, pero sé que a su tiempo volverás al Hogar.

Y cuando te vea entrar por esas puertas, sabrás cuanto te he extrañado querido amigo.

Sabrás cuanto me alegra que mi hermano volviera a la vida.

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REFLEXIÓN: FIEL EN LO MUY POCO Y EN LO PEQUEÑO

Muchas veces puede nacer en nosotros aquel deseo de recibir un mayor reconocimiento, de ganar el oído de nuestros hermanos y recibir un poco de admiración o renombre. Muchos anhelan tener títulos, cargos superiores, ser capaces de llenar auditorios inmensos, poseer aquellos logros que algunos ya poseen.

Ante eso Jesús nos enseñó: El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Lucas 16:10

Fiel en lo muy poco: ¿Cuántas veces levantamos la mano cuando la iglesia necesita ujieres? ¿Cuántas veces nos ponemos de pie cuando los pastores piden algún apoyo? ¿Cuántas veces somos capaces de acercarnos a un hermano o hermana que necesita ayuda o alguna oración?

En lo más es fiel: ¿Cuántos que ya son líderes o ministros siguen teniendo aquel mismo corazón con el que empezaron la obra? ¿Seguimos siendo los mismo que animaban a otros? ¿Cuántos son capaces de ayudar en los eventos? ¿Hay alguno que sea capaz de limpiar sin avergonzarse?

Cuanto nos cuesta comprender lo que Jesús nos dijo: El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos. Mateo 23:11 BL95

La versión NTV de Lucas 16:10 nos da otra perspectiva: Si son fieles en las cosas pequeñas, serán fieles en las grandes. Pero, si son deshonestos en las cosas pequeñas, no actuarán con honradez en las responsabilidades más grandes.

Fieles en las cosas pequeñas: Existen 3 pilares importantes en la vida todo creyente, y aunque parezcan muy pequeños, en mi opinión son de mucha importancia: La oración, La lectura de la Palabra de Dios y congregarse o escuchar mensajes. ¿Los estamos cumpliendo?

Serán fieles en las cosas grandes: ¿Cuándo Dios te llame al ministerio podrás mantenerte en santidad si no cumples las pequeñas cosas? ¿Podrás vencer el orgullo y la vanagloria sin orar o meditar la palabra de Dios? ¿Se puede motivar o exhortar a otros si uno mismo no es confrontado al estar en una congregación o sin recibir ningún mensaje?

Cuanto nos cuestan entender lo que Jesús nos dijo: Cuando un sirviente vuelve de arar o de cuidar las ovejas, ¿acaso su patrón le dice: “Ven y come conmigo”? No, le dirá: “Prepara mi comida, ponte el delantal y sírveme mientras como. Luego puedes comer tú”.

¿Y le agradece el amo al sirviente por hacer lo que se le dijo que hiciera? Por supuesto que no.

De la misma manera, cuando ustedes me obedecen, deben decir: “Somos siervos indignos que simplemente cumplimos con nuestro deber”. Lucas 17:7-10 NTV

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LA IMPORTANCIA DE SUS PALABRAS

Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía. Lucas 18:34

Jesús una vez más comienza a explicarle a los discípulos acerca de que es necesario que vayan a Jerusalén, les abre el corazón y les narra los padecimientos que Él va a sufrir, de como será humillado y golpeado hasta el punto en que dará su vida y resucitará al tercer día.

Sin embargo, ellos no comprendían todo lo que Él les decía, sí estaban escuchándolo, pero no podían entender la profundidad de sus palabras, sí lo estaban viendo, pero no comprendían la importancia de su sacrificio.

Otra versión nos dice: Pero ellos no entendieron nada de esto. La importancia de sus palabras estaba oculta de ellos, y no captaron lo que decía. Lucas 18:34

Existen personas a las cuáles les predicamos el evangelio y no son capaces de entenderlo, no se dan cuenta de la importancia que tiene la salvación para sus vidas, esta encubierto para ellos la gravedad de sus pecados.

Incluso existen cristianos que asisten a la Iglesia y no comprenden los mensajes, Jesús les está abriendo el corazón, pero no captan lo que se les dice, no entienden que Cristo los está llamando, que quiere corregir su andar.

¿Qué podemos hacer para evitar que eso nos ocurra, y que podemos hacer que otros puedan entender el mensaje del evangelio?

El capítulo no termina allí, inmediatamente después nos cuentan acerca de un hombre ciego, que se encontraba sentado junto al Camino. Al escuchar el alboroto de la multitud que comenzó a seguir a Jesús, preguntó qué era aquello. Le dijeron: Es Jesús.

Aquel hombre no lo piensa más y comienza a gritar: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Algunos intentaban callarlo, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Lucas 18:38-39

Jesús se detiene, aunque una multitud lo estaba siguiendo, el clamor de un alma que lo llamó con el corazón hizo que lo mandara llamar. Jesús lo observa y le pregunta: ¿Qué quieres que te haga?

¿Qué deseas que Jesús haga por ti? Algunos pedirían riquezas, otros que cumpla sus sueños, otros que sean famosos, otros placeres, lujos o fama. Aquel ciego respondió: ¡Quiero ver!

Quizá es tiempo de gritar como aquel ciego, es tiempo de luchar contra aquellas cosas que intentan que callemos y clamar más alto, para que podamos recobrar la vista, para que podamos entender la palabra de Dios, para que comprendamos los mensajes, para que otros abracen el evangelio.

Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado. Lucas 18:42

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JESÚS RESUCITA AL HIJO DE UNA VIUDA

Lucas 7:11-17 Nos relata una historia poco conocida acerca de Jesús.

Jesús está caminando junto con sus discípulos y una gran multitud hacia una ciudad llamada Naín, cuando de repente ve una marcha fúnebre. La biblia no lo menciona, pero Jesús debió preguntar quién había fallecido, y le contaron que acaba de morir el único hijo de una mujer viuda.

Póngase en el lugar de aquella mujer: De seguro se casó ilusionada con su pareja, debió crear en su corazón un futuro juntos, sus sueños siempre tenían presente a su marido, su día a día estaba envuelto en aquella relación. Un hombre tanto ahora y más en aquella época, era la protección de la esposa, era el que la cuidaba y el que económicamente la sostenía.

Aquella mujer había perdido a su esposo, parte de sus sueños habían muerto con él, parte de su día a día había cambiado, su protección y sostén económico tampoco estaban, pero aquel matrimonio había dado un fruto, ella tenía un pequeño hijo.

De seguro ella había vertido sobre él aquellos sueños, de seguro en su mente planeaba un futuro para él, aquel joven era su ayuda, era el que la podía cuidar en su vejez. Para ella aquel hijo era una nueva oportunidad.

Aquel hijo había muerto, para los judíos significaba la peor desgracia que podía ocurrirle a una mujer, para ella significaba que su vida ya no tenía sentido, el dolor era el doble. De seguro se preguntaba que sería ahora para ella, o qué razón tendría de seguir viva.

Y Jesús mientras veía pasar aquella marcha, sus ojos se posan en la mujer, Él entiende todo lo que les acabo de relatar. A veces creemos que Dios está lejano y no comprende los sentimientos y emociones de la humanidad, sin embargo, el versículo 13 nos narra lo que Él sintió.

Algunas versiones dicen: Él fue movido a compasión, otras versiones dicen: Su corazón rebozó de compasión. Así que va corriendo donde se encuentra la mujer y le dice: ¡No llores!

¿Cómo es que a veces olvidamos que Jesús sabe amar? Cuando pasamos por problemas, cuando estamos en circunstancias difíciles miramos al cielo con amargura, mal creyendo que somos olvidados por Dios. No entendemos que su corazón está lleno de compasión hacia nosotros, y nos está gritando: ¡No llores! ¡Confía en mí!

Jesús se acerca a los que cargan el féretro, los detiene, y le dice al joven: Joven, a ti te digo, Levántate.

El milagro ocurre y aquel joven se levanta y vuelve a la vida, Jesús restituye los sueños muertos de aquella mujer, pero ahora con el conocimiento de que puede depender de Dios.

Los sueños de aquella mujer ya no serían iguales, ahora junto con su hijo irían todos los días a la iglesia, sus proyectos involucran a su hijo, pero también a Dios, aprendió que tiene un nuevo protector que no falla, que nunca la abandonará, y su nombre es Jesús.

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