Quiero ver

adorando

La rutina de la vida me distrae, los problemas nublan mi visión, me hacen olvidar lo importante y mi verdadera prioridad.

Jesús, quiero ver, cuanto anhelo poder ver por un instante tu rostro, y sentir aquella mirada de amor inundando mi necesitado corazón.

Quiero ver tus manos, para recordar el sacrificio que hiciste por mí, para tener presente que nunca nadie me amará como lo haces Tú.

Quiero ver tus pies, postrado ante ti reconocer que Tú eres mi Señor, que aquellos pies pisaron la tierra porque decidiste salvar a un pecador.

Quiero ver tu costado, para entender que fue por mi fracaso que entregaste tu vida, que el pecado de mis actos causo Tú dolor.

Quiero ver un destello de tu gloria, sentir tu presencia transformando mi ser, comprender que tu sangre sobre mí es lo que me permite acercarme a Ti.

Quiero ver un rato de Tu amor, quiero poder sentir tu abrazo, sentirme seguro bajo la sombra de tus alas y recordar que tengo un Padre que me ama.

Quiero verte en mi vida, quiero que lo llenes todo, que cada elección la tome contigo, que no haya momento en donde no me acompañes.

Quiero verte en mí, toma el control de todo lo que soy, quiero menguar para que tu reines en mi vida, para que señorees mi corazón.

Quiero verte en las personas que me rodean, quiero ser luz y un embajador de tu mensaje, lléname de amor para que ellos también te vean.

Quiero verte al partir de este mundo, reconocerte y saber que mi vida fue agradable para ti y escucharte decir: Buen siervo, entra al gozo de tu Señor.

¿Deprimido?

¿Los cristianos se deprimen?

Parecería contradictorio que teniendo tantas promesas y el gran amor de Dios un cristiano puede deprimirse, pero también debemos recordar que somos humanos y que muchas veces pasaremos por problemas y situaciones que harán menguar nuestra fe.

Algo que debemos aprender es que no estamos solos tenemos a Cristo en el corazón, y por lo tanto:

  • No hay situación que nos pueda vencer si andamos en el amor de Dios.
  • Todo lo podemos en el nombre de Jesús.
  • El gozo del Señor es nuestra fortaleza.
  • No existe nada que nos pueda separar del dulce amor de Dios.
  • Al que cree todo le es posible.

Hermanos míos no digo que no vendrán pruebas, pero recuerda que Dios no está solo en el cielo, el esta en nuestros corazones, el mismo Jesús que venció a la muerte y a todo principado está dentro tuyo y te ha dado el poder para vencer todo aquello que nos pueda abatir o desanimar.

Además Dios mismo nos ha prometido que no nos hará pasar por una prueba sin que nos de juntamente con ella la salida.

El mismo Dios que te amó tanto, que envió a su hijo Jesús para salvarte, es el mismo Dios que te acompaña y vela por ti cada día.

Dios te ama y eso es motivo de una sonrisa, Dios te ama y eso es motivo de gozo, Dios te ama y eso es motivo de júbilo.

No nos dejemos vencer por las circunstancias porque nuestro Dios vence gigantes, nuestro Dios abre los mares, nuestro Dios puede hacer llover fuego del cielo, nuestro Dios hace dar a luz a la estéril, nuestro Dios derrumba murallas, nuestro Dios nos ayuda a cumplir nuestros sueños, nuestro Dios nos da nuevas fuerzas, nuestro Dios nos llena de sabiduría y para nuestro Dios nada es imposible.