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AMOR FIRME

Un estudio realizado por la Universidad London School of Economics (LSE), reveló que el encontrar el “amor” (encontrando pareja o una reconciliación familiar o amical) y “amarse a uno mismo” provoca mayor felicidad que el aumento de ingresos económicos.

Pequeños detalles “como sentirse amado” o “salir de la depresión” alegran más el corazón que un aumento de sueldo o una buena venta. Ahora imaginemos cuanto bien puede hacer en la vida de una persona el poder recibir el inmenso amor de Dios.

Un día una gran turba de judíos se detuvo para apedrear a un inocente joven cristiano llamado Esteban, tras haberlo matado decidieron traer sus ropas a los pies de un hombre esperando su cruel aprobación, aquel hombre era Saulo de Tarso.

Al igual que Saulo que creía conocer a Dios, pero sus obras demostraban lo contrario, estamos viviendo en una sociedad que cree conocer el amor, pero que en la práctica no lo ve ni lo conoce. Saulo tenía conocimiento de Dios, pero nunca había tenido un encuentro real con Él, al igual como el amor no se puede conocer a través de un poema o en un verso romántico, una relación con Jesús tiene que ser más que letras, tiene que ser práctica, tangible y real.

Todos conocemos la historia del increíble cambio de Saulo al gran Apóstol Pablo, lo que muy pocos conocen es que él en sus cartas nos brindó numerosos escritos acerca del amor, uno de ellos y el más hermoso poema acerca del amor lo encontramos en su primera carta a los Corintios en el capítulo 13.

El versículo 7 en la versión Nueva traducción Viviente lo dice así:

· El amor nunca se da por vencido

· Jamás pierde la fe

· Siempre tiene esperanzas

· Y se mantiene firme en toda circunstancia.

Nuestras parejas quieren que tengamos un amor como ése, nuestra familia espera de nosotros ese tipo de amor, nuestra sociedad necesita ver cristianos que vivan con ese tipo de amor, Dios está buscando hijos que puedan amarlo con aquel tipo de amor.

Necesitamos un amor por Dios que no parezca una carga, sino que sea agradecido, un amor que se vaya perfeccionando tras cada prueba superada, que vaya creciendo tras cada lágrima derramada, que vaya en aumento tras cada oración pronunciada.

A veces el amor parece utópico y difícil de alcanzar, pero también es sencillo y tan puro que se puede demostrar con pequeños detalles, como la fidelidad, la puntualidad, el interés, con acciones o decisiones que demuestren que nuestro amor por Dios es sincero y apasionado.

La biblia nos cuenta en Hechos 14, que el apóstol Pablo junto a otros cristianos fueron a ciudad de Listra para predicar el evangelio que cambió su vida, estando en aquella ciudad un grupo de personas se levantaron para apedrearlo, pero aquel hombre enamorado de Dios se mantuvo firme hasta que lo arrastraron fuera cuando creyeron que ya estaba muerto. Pablo nos demostró cómo es tener un amor Firme ante toda circunstancia, a pesar del dolor, no guardó odio o venganza, sino que al día siguiente continuó predicando con amor el evangelio.

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Ayudarte a ayudarme

En mi propia vida entendí que una de las razones por las cuales podemos tener una mejor vida espiritual y estar más unidos con Dios es cuando estamos decididos en rendirnos a Él.

Hace poco leí la siguiente frase: Dios prometo ayudarte a ayudarme,  esas palabras tocaron mucho mi corazón

Aquello significó para mí que deseaba que Dios me cambie y si para alcanzarlo debía poner todo de mi parte, yo estaba dispuesto a obedecerlo en todo.

Cuando nacemos de nuevo, estamos dispuestos a ser moldeados por Dios porque tenemos el primer amor encendido y todo nos parece nuevo e increíble, y así es como debemos ser siempre, jamás debemos perder aquellas cosas que nos hacen mejores cristianos.

El apóstol Pablo uno de los hombres más inspiradores y más usados por Dios nos dijo: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2Corintios 5:17

Dios quiere una mejor vida para nosotros, pero para alcanzarla debemos empezar otra vez y alejarnos de aquellas acciones y actitudes que nos impiden seguirle.

Y también nos enseñó: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20

Tenemos que aprender a rendir nuestra voluntad a Dios, si en un mensaje Dios nos habla acerca de la importancia de leer la Biblia, entonces leamos la Biblia, si nos habla acerca de orar entonces debemos ponerlo en práctica y comencemos a orar.

Tenemos que menguar para que Cristo se forme en nosotros y la mejor forma de hacerlo es dejando que Él se siente en el trono de nuestro corazón.

Puede haber muchas excusas para no querer obedecer, pero, ¿Qué tan deseoso se encuentra usted de salir de sus problemas o de querer un cambio en su forma de ser?

Entre más rápido nos decidamos convertir a Dios en el centro de nuestra vida más rápido comenzaremos a notar los grandes cambios y el fruto de su Espíritu en nosotros.

Comencemos a ser más cómo Jesús, sigamos sus pisadas, aprendamos de Él, permitamos que nos ayude y pongamos todo de nuestra parte para ser mejores.

¿Realmente me amas?

amor de JesúsSi pudieras ver a Jesús, lo verías acercarse a lo lejos y un fuerte resplandor lo cubriría, tu cuerpo caería rendido de rodillas ante la inmensidad de aquella imagen.

Si pudieras oír su voz sería como escuchar caer un trueno que haría temblar todos tus huesos, sin embargo te hablaría despacio para que no le temieras.

Si pudieras oírlo mientras se acerca te diría: Hijo mío, ¿Realmente me amas?

Si pudieras ver a tu alrededor y contemplar a los miles de hermanos que pueden verte cada día, si pudieras distinguir de entre esa multitud a Pedro diciéndote que eres un linaje escogido, a Juan gritándote que ames de verdad, a Pablo tratando de decirte que los que retroceden no son aptos o verías a Moisés o Abraham, entonces te darías cuenta de lo afortunado que eres.

Si pudieras voltear y darte cuenta de los miles de ángeles que te vigilan, ver la particularidad de cada uno de ellos y darte cuenta que eso es solo apenas una pequeña muestra de la vida eterna.

Si pudieras poner tus ojos en Jesús, Él te diría:

¿Hijo mío de verdad me amas?

Porque podrías caer pero yo te levantaría.

Podrías fallar pero yo te perdonaría.

Pero yo no puedo obligarte a escogerme, todo lo que pude hacer para demostrarte mi amor, yo ya lo hice en la cruz.

No hay azote que no resistí por amarte, no hubo golpe que no recibí para que pudiera asegurarme de que podría salvarte.

Yo he dado mi vida para que tú puedas tener la vida eterna.

Por eso te pregunto: ¿Me amas?

Porque si me amaras lucharías por mí.

Si me amaras, te levantarías cada día agradecido.

Si me amaras, me buscarías de verdad y seguirme no sería una carga.

Si me amaras, no habría un solo día en que no estuviéramos juntos.

Si fueras atento verías en sus ojos el verdadero amor que te tiene, verías las lágrimas de amor que tiene por ti y sentirías en su voz aquella pasión que te tiene.

Ponte a pensar y pregúntate: ¿Realmente lo amas?