Quiero ver

adorando

La rutina de la vida me distrae, los problemas nublan mi visión, me hacen olvidar lo importante y mi verdadera prioridad.

Jesús, quiero ver, cuanto anhelo poder ver por un instante tu rostro, y sentir aquella mirada de amor inundando mi necesitado corazón.

Quiero ver tus manos, para recordar el sacrificio que hiciste por mí, para tener presente que nunca nadie me amará como lo haces Tú.

Quiero ver tus pies, postrado ante ti reconocer que Tú eres mi Señor, que aquellos pies pisaron la tierra porque decidiste salvar a un pecador.

Quiero ver tu costado, para entender que fue por mi fracaso que entregaste tu vida, que el pecado de mis actos causo Tú dolor.

Quiero ver un destello de tu gloria, sentir tu presencia transformando mi ser, comprender que tu sangre sobre mí es lo que me permite acercarme a Ti.

Quiero ver un rato de Tu amor, quiero poder sentir tu abrazo, sentirme seguro bajo la sombra de tus alas y recordar que tengo un Padre que me ama.

Quiero verte en mi vida, quiero que lo llenes todo, que cada elección la tome contigo, que no haya momento en donde no me acompañes.

Quiero verte en mí, toma el control de todo lo que soy, quiero menguar para que tu reines en mi vida, para que señorees mi corazón.

Quiero verte en las personas que me rodean, quiero ser luz y un embajador de tu mensaje, lléname de amor para que ellos también te vean.

Quiero verte al partir de este mundo, reconocerte y saber que mi vida fue agradable para ti y escucharte decir: Buen siervo, entra al gozo de tu Señor.

Convocados

convocadosPorque muchos son llamados, y pocos escogidos. Mateo 22:14

Un muchacho que vivía solo con su padre, intentó entrar al equipo de fútbol de su universidad; el entrenador al verlo jugar le dio la noticia de que había sido convocado por la manera como él demostraba entregar su corazón en cada una de sus prácticas y porque eso lo contagiaba a los demás miembros del equipo.

Cuando se acercaba el final de la temporada, justo antes que comenzara el primer juego de las eliminatorias, el entrenador le entregó un telegrama.

El joven lo tomó y temblando le dijo al entrenador: “Mi padre murió esta mañana. ¿No hay problema de que falte al juego?”.

El entrenador le dijo: “Tómate el resto de la semana y no se te ocurra venir el sábado”.

Llego el sábado y el juego no estaba muy bien, el equipo tenía 10 puntos de desventaja; el joven entró al vestuario, se colocó el uniforme y corrió hacia donde estaba el entrenador y le dijo: “Entrenador, por favor, yo tengo que jugar hoy”.

El entrenador de ninguna manera podía permitir que entrara, pero el joven insistió tanto, que finalmente el entrenador sintiendo lástima, lo aceptó.

Minutos después el entrenador, el equipo y el público, no podían creer lo que estaban viendo. Aquel joven estaba haciendo todo perfectamente bien. Su equipo comenzó a ganar, y en los últimos segundos, él corrió todo el campo hasta ganar con un “touchdown”.

Finalmente, cuando todo terminó, el entrenador se acercó al joven y le dijo: “Muchacho, no puedo creerlo, ¡estuviste fantástico!… Dime: ¿cómo lo lograste?”

El joven miró al entrenador y le dijo: “Usted sabe que mi padre murió… pero, ¿sabía que mi padre era ciego? “Mi padre asistía a todos mis juegos, pero hoy sería la primera vez que él podría verme jugar…y yo quise mostrarle que sí podía hacerlo bien“.

Dios te vio tal como eres y Él vio tu potencial, te escogió para un propósito muy grande, te convocó para una misión que solo tú puedes cumplir.

Dios te convocó, te escogió porque te ama, porque desea lo mejor para ti y desea que seas de bendición para muchos otros, tú has sido convocado para pertenecer a un linaje de hombres y mujeres de fe que marcan la diferencia en la historia.

Y aquel Dios sigue estando siempre a nuestro lado, Él ve todo lo que haces, se alegra cuando ve que haces lo correcto, busca animarte cuando te ve triste, te abraza cuando sientes dolor, se entristece cuando le das la espalda, se goza cuando vuelves a su abrazo y sin importa lo que pase jamás te abandonará.

…Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Mateo 28:20

Persevera hasta el final

perseverarSeguir el verdadero Camino y escoger la vida cristiana no siempre es sencillo, requiere que tengamos perseverancia, es decir que tengamos constancia y la suficiente firmeza para nunca darnos por vencidos.

Podrá haber días en donde las pruebas parezcan muchas, en donde los errores parecerán muy pesados para continuar o en donde las lecciones serán difíciles de aprender pero si realmente creemos en Dios, tenemos fe en Él y sabemos que su amor nos rescató, entonces debemos superar todos los obstáculos y continuar hacia adelante.

Dios siempre premia a aquellos que confían en Él y luchan por agradarle. Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Isaías 26:3

Si hubiéramos fallado y creemos que Dios no podrá perdonarnos, entonces recordemos que su misericordia y amor son tan grandes que Él quiere perdonarnos y que continuemos luchando por conocerle.

Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. 2 Juan 1:9

Dios nos ama tanto que podemos darnos cuenta que nunca hemos estado solos, Él siempre nos acompaña, nos da la fuerza y el aliento que necesitamos para superar cada dificultad.

El conocer a Dios y haber sido perdonados es el comienzo de una nueva vida, no debemos seguir a Dios por las bendiciones, por los días buenos o por miedo al infierno, la verdadera razón para seguir a Jesús es porque lo amamos.

Sin importar que tan duro parezca seguirle nuestra fe debe de ser capaz de creer que con su ayuda todo lo podemos y nuestra pasión por Él debe ser un impulso para perseverar en amarlo cada día más.

Y como Jesús nos dijo: Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Mateo 24:13

Valentía cristiana

valentíaDios, dame el coraje para decirle al mundo que te sigo de corazón y no por obligación.

Tenga yo la valentía de llamarte Padre en todo tiempo y te pido que mi corazón pueda reflejar tu bondad y tu luz.

Sean mis convicciones y mi fe más fuertes que mis miedos, sean también tuyos en todo tiempo mis pensamientos y mis deseos.

Ayúdame Dios a no flaquear frente al resto y no permitas que deshonre tu nombre con mis acciones.

Sé que no es fácil pero enséñame a guardar la santidad, enséñame a comportarme con rectitud delante de mis compañeros para que ellos puedan verte en mi vida.

Hazme recordar de donde me sacaste, ayúdame a no olvidar que fuiste Tú el único que me abrazó cuando más solo me sentía.

Yo era un mendigo pero Tú tuviste bondad de mi corazón, era una como oveja lastimada y perdida pero Tú fuiste corriendo a mi encuentro.

Me mostraste compasión a pesar de mis grandes errores y sin importarte los numerosos que eran mis pecados tuviste misericordia de un vil pecador

Dios por favor has que mi pasión por Ti sea tal que no tenga miedo de entregarte toda mi vida, has que mi amor sea tan genuino que nunca sienta vergüenza de alabar Tu nombre.

Ayúdame a ser un soldado que pelee la buena batalla de la fe, conviérteme en un héroe que se esfuerza por declarar al mundo la Verdad.

Mi buen Señor ayuda a este joven a decirle al mundo lo grande que es tu amor y a convertirse en aquel valiente seguidor tuyo que Tú quieres que yo sea.

Acércate a Dios

acercarse a DiosExisten momentos en donde creemos que fallamos tantas veces que nos sentimos indignos de acercarnos a Dios.

Permitimos que aquellas cosas que no tenemos nos desalienten y que nuestros deseos nos alejen del Camino.

Justificamos nuestros errores pensando que así nos sentiremos mejor pero eso solo nos hunde más.

Queremos tocar el cielo pero nuestros actos nos alejan cada vez más del amor de Dios.

Necesitamos la Luz pero el miedo nos hace quedarnos en la oscuridad.

Si tan solo supieras que nunca es tarde para comenzar otra vez y que Dios aún está dispuesto a llamarte hijo.

No tienes que excusarte con Él, porque aunque Dios ya lo sabe todo y conozca tus más profundos secretos, Él te sigue queriendo con el mismo amor que siempre ha sentido por ti.

Las lágrimas pueden inundar tu rostro, las heridas pudieron haber dejado marcas en lo profundo de tu ser y tu alma sigue desconsolada.

Lo único que necesitas es el abrazo del Padre que todo lo calma, necesitas la compañía de aquel que puede llenar aquel vacío que sientes en la soledad.

Nos sentimos insatisfechos, melancólicos o desgastados, viviendo vidas que no son para nosotros porque olvidamos el gran plan de Dios.

Acércate a Dios porque Él tiene la cura para todos los males de la humanidad, su amor es el bálsamo que todo lo restaura.

Pueda que pienses que Dios no te entiende o que está muy lejos de ti pero eso es porque olvidas que Él también ha sufrido y que dio su vida por amor a ti.

Él quiere venir a tu encuentro, abrazarte como el padre al hijo prodigo, mimarte como aquel pastor que encontró a su oveja perdida.

Acércate a Dios que nunca es tarde para volver a Él.