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UN MENSAJE ENTRE MIL

¿De qué sirve escuchar miles de mensajes o cientos de prédicas si no permitimos que ninguno toque nuestro corazón?

¿Cuántas veces vamos a la iglesia con el corazón ya preparado y listo para recibir una palabra de Dios para nuestra vida?

Necesitamos permitir que Dios nos hable, escuchar atentamente su palabra para que halle cabida en nuestros corazones.

Entender lo que Dios nos quiere decir y cambiar de acuerdo a ello, poner en práctica las letras para que se conviertan en vida.

No deberíamos salir de un culto sin un rhema de Dios, sin una pastilla de fe que nos aliente para poder vencer en la semana.

Tendríamos que sentirnos mal si no sentimos aquel toque de Cristo hablándonos al corazón cuando estamos en el servicio.

Es imposible que asistamos a la iglesia sin esa necesidad genuina de cambiar aún más, nuestro ser urgentemente debe desear su presencia.

Años y años escuchando sermón tras sermón y no permitimos que Jesús haga su obra en nosotros, no morimos a nosotros mismos.

Pensamos en nuestro día a día, en nuestros problemas, en nuestras carnalidades y no estamos dejando que Dios obre en nosotros.

Necesitamos un mensaje entre mil que nos haga despertar, que nos ayude a romper las cadenas que nos atan y a decidirnos cambiar.

Ore para que la próxima vez que asista a su iglesia, sus oídos estén abiertos y su corazón esté atento a las bellas palabras que Dios pone en su pastor.

Pídale a Dios que lo toque, que no permita que siga asistiendo solo por cumplir, sino que realmente sea un verdadero encuentro con Jesús.

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CARACTERÍSTICAS DE LOS PASTORES

Benditos sean todos aquellos que ejercen el llamado del Pastorado, aquel ministerio que, aunque muchas veces es menospreciado, es vital al cuerpo de Cristo.

Hoy quiero compartirles 12 cualidades o características que comparten nuestros queridos y amados pastores.

· Son poseedores de un hambre constante de conocimiento, sus mensajes son verdaderas enseñanzas a sus ovejas.

· Poetas, cuyos mensajes transmiten paz, sus palabras logran tocar el alma, nos hacen volver nuestro corazón a Dios.

· Poseen el carisma de un candidato a la presidencia, pero no para buscar su propio beneficio, sino que son impulsados por el amor de Dios.

· Conservan una paciencia digna de admiración, nunca se agota, a pesar de los constantes reclamos o pedidos de ayuda de los más débiles en la fe.

· Su capacidad de poder transportarnos al mensaje, como si tuvieran una máquina del tiempo y pudiéramos vivir las escrituras.

· Tienen la difícil tarea de corregir a otros, sus palabras pueden ser como clavos, pero esconden verdades únicas que ayudan a sus ovejas.

· Se convierten en Padres adoptivos de sus ovejas, muchas veces se preocupan tanto de ellos como si fueran sus verdaderos hijos.

· Mantienen una fe inquebrantable, muchos son sus momentos de prueba y de lucha, pero son héroes que se mantienen firmes.

· Siempre tienen una anécdota que les sirve de enseñanza, es increíble como son capaces de convertir su vida en una enseñanza constante.

· Reservados como un agente Secreto, no buscan fama, por el contrario, buscan ser un modelo para muchos, actuando prudentemente y con temor de Dios.

· “Están siempre en todas”, conocen y son capaces de hacer cada una de las labores de la iglesia, y no se avergüenzan si tienen que hacerlas.

· Les cuesta terminar a tiempo, su pasión por enseñar y ganar las almas, los hace querer predicar con ahínco y determinación.

Amen a sus pastores y oren constantemente por ellos, jamás olviden el esfuerzo y el sacrificio tan grande que tienen que hacer para llevarles cada semana la Palabra de Dios, y cómo siempre están prestos para ayudarlos, corregirlos, animarlos, exhortarlos y motivarlos para que no se extravíen, sino que sigan en el Camino.

En la barca

SalvameMateo 14:22-33

Me encuentro en la barca, estoy remando porque intento llegar al otro lado, quiero llegar a alcanzar mi destino.

Ha pasado mucho tiempo y sigo remando, estoy cansado, y entre más avanzo, siento que el mar se está volviendo más difícil y los vientos son más fuertes.

Ya es de noche todo está oscuro y el viento sopla muy fuerte, no puedo tener el control, el agua está entrando.

Creí que esto no me pasaría, creí que tendría todo resuelto para llegar sin problemas, pensé que yo podría hacerlo pero esta tormenta es más fuerte que yo.

Mi familia me acompaña pero me siento solo, como si nadie más remara conmigo, estoy fatigado y tengo miedo de lo que sucede.

El viento es muy fuerte la barca parece voltearse, todo parece estar de cabeza, el agua entra muy rápido, los mares intentan ahogarnos.

De pronto veo una imagen acercarse, la veo caminando en medio de la tormenta, como una fantasma caminando encima de los mares, estoy muy asustado.

Entonces escucho una voz: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Su voz me da paz, ¿Será que realmente es Jesús?

Te respondo: Señor si Tú existes, si eres Tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

Entonces puedo escuchar tu voz, la cual es más fuerte que la tempestad decirme: Ven.

Tengo temor pero yo quiero ir hacia a Ti, al pisar el mar me doy cuenta que es sólido, puedo andar sobre las aguas.

Estoy alcanzándote pero veo a mi alrededor y me doy cuenta que la tormenta sigue allí, los vientos son muy fuertes, tengo miedo.

Señor lo intenté pero fracasé otra vez, no pude mantener la vista en Ti, y me siento hundir, cierro los ojos y mi corazón grita: ¡Señor, sálvame!

Al abrir mis ojos allí estás Tú, sonriendo y tomándome fuertemente de la mano, y me dices: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Me levantas, me acompañas a entrar a la barca, ahora que estás conmigo me doy cuenta que el mar se ha tranquilizado.

Ahora que estás dentro no quiero dejarte ir, me acercas a tu lado y puedo sentir la paz llenando mi corazón, Jesús, Tú eres la paz de mi vida.

Inspirado en el mensaje del pastor: Antonio Arroyo

Acércate a Dios

acercarse a DiosExisten momentos en donde creemos que fallamos tantas veces que nos sentimos indignos de acercarnos a Dios.

Permitimos que aquellas cosas que no tenemos nos desalienten y que nuestros deseos nos alejen del Camino.

Justificamos nuestros errores pensando que así nos sentiremos mejor pero eso solo nos hunde más.

Queremos tocar el cielo pero nuestros actos nos alejan cada vez más del amor de Dios.

Necesitamos la Luz pero el miedo nos hace quedarnos en la oscuridad.

Si tan solo supieras que nunca es tarde para comenzar otra vez y que Dios aún está dispuesto a llamarte hijo.

No tienes que excusarte con Él, porque aunque Dios ya lo sabe todo y conozca tus más profundos secretos, Él te sigue queriendo con el mismo amor que siempre ha sentido por ti.

Las lágrimas pueden inundar tu rostro, las heridas pudieron haber dejado marcas en lo profundo de tu ser y tu alma sigue desconsolada.

Lo único que necesitas es el abrazo del Padre que todo lo calma, necesitas la compañía de aquel que puede llenar aquel vacío que sientes en la soledad.

Nos sentimos insatisfechos, melancólicos o desgastados, viviendo vidas que no son para nosotros porque olvidamos el gran plan de Dios.

Acércate a Dios porque Él tiene la cura para todos los males de la humanidad, su amor es el bálsamo que todo lo restaura.

Pueda que pienses que Dios no te entiende o que está muy lejos de ti pero eso es porque olvidas que Él también ha sufrido y que dio su vida por amor a ti.

Él quiere venir a tu encuentro, abrazarte como el padre al hijo prodigo, mimarte como aquel pastor que encontró a su oveja perdida.

Acércate a Dios que nunca es tarde para volver a Él.