Archivo de la etiqueta: perdón

REFLEXIÓN: ¿CÓMO VOLVER?

Vives la vida cristiana con emoción, aprendiendo cada día la palabra de Dios, cantas las alabanzas y la adoración con el corazón, pero un día algo sucede; te diste ciertas “libertades”, no sabes bien cómo empezó, no comprendes del todo porque lo haces… Hasta que caíste de la gracia, cometiste aquel error que te llevo a pecar y no sabes qué hacer.

¿Has sentido aquel dolor al darte cuenta que caíste de la gracia? ¿Aquella culpa que te corroe cuando sabes que hiciste mal? ¿Aquel malestar que te quita el sueño?

Es mayor la culpa que siente un cristiano a la que tiene un niño al romper algo, porque la conciencia te grita el error, te sientes terrible porque sabías lo que decía la biblia y aun así te permitiste ese desliz que dio a luz al pecado.

Un cristiano arrepentido siente aquella amargura con la que Pedro lloró, aquella vergüenza con la que Sansón rogó a Dios estando ciego frente a los filisteos, aquel lamento sincero con el que David escribió: Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos… Salmo 51:4

¿Se puede volver al Camino eterno? ¿Puede uno encontrar perdón otra vez?

La biblia nos enseña: Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; Mas los impíos caerán en el mal. Proverbios 24:16 Dios siempre da una nueva oportunidad si el arrepentimiento es genuino.

Por eso la biblia también nos dice: Sin embargo, cuando alguien sigue pecando, demuestra que pertenece al diablo, el cual peca desde el principio. Pero el Hijo de Dios vino para destruir las obras del diablo. Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios* está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, porque son hijos de Dios. 1Juan 3:8-9 NTV Un verdadero arrepentimiento busca dejar de hacer las cosas de la carne, cambiar a tal punto que busquemos dejar atrás nuestro deleite personal y busquemos ser más como Cristo.

¿Cómo hacer para no practicar el pecado?

El apóstol Pablo escribió: Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros ¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Romanos 7:23-24 Necesitamos reconocer que por nosotros mismos no podemos vencer al pecado, debemos morir a nosotros mismos y permitir que Jesús reine en nuestros corazones.

Las puertas del perdón siempre están abiertas para todo aquel que desea hacer de Cristo su razón de vivir; porque un día sin Dios es un día perdido, un día que lo estamos entregando a nuestros malos placeres y egoístas deseos. Por eso necesitamos de su gracia cada día, somos ramas secas que no podemos dar buen fruto, solo a su lado encontramos las fuerzas para andar en victoria, solo a su lado podemos decir: ¡No! A todo aquello que debemos dejar atrás.

“He desistido a la idea de que hay calidad alguna en mi corazón. Yo simplemente me aferro a Cristo y digo: Él es mi Justicia” Martín Lutero

Anuncios

Dame tu corazón

imagenescorazonesdemanos2Debería ser menos como yo y más como Tú.

Tú eres perfecto, estás tan lleno de amor, de misericordia y perdón.

Yo por el contrario siento que tengo tantas cosas que debería cambiar, quisiera poder ser más parecido a Ti.

Dame Jesús un corazón que te busque, que deje atrás los pecados que deseen encadenarlo para que busque tu verdad.

Tú eres sublime, tu hermosura no tiene igual, tu fidelidad jamás tendrás final.

Yo intento muchas veces ser mejor que ayer pero sé que en mis fuerzas jamás lo voy a poder alcanzar.

Dame un corazón que se entregue a Ti, que no se aferre a cosas ilusorias, sino que se rinda a tu gran bondad.

Tú eres el abrazo que siempre deseé y el amigo sincero que siempre necesité.

Yo intento más no puedo tener esa nobleza que Tú si tienes, encamíname para que pueda en cada paso parecerme a Ti.

Dame Jesús un corazón que pueda ser fiel en todo tiempo, para que pueda servirte sin tener miedo de fallar.

Tú eres el que me ha sostenido todo este tiempo, Él que ha impedido que cosas malas sucedan en mi vida.

Yo quiero responder a tus actos de amor, quiero cambiar para demostrarte que te amo por cada milagro que hiciste en mí.

Dame corazón que sepa agradecer todas las cosas que has hecho, que nunca olvide todo lo que haces por mí.

Deseo ser menos como yo y más como Tú.

 

 

Dime que existe

padre e hijoCómo un niño que abraza a su padre cuando siente miedo, así mis brazos desean abrazarte mi Padre Celestial.

Siento que soy un hombre agotado que conserva el corazón de un niño, soy un soldado que se encuentra herido y busca reposo.

Estoy cansado de las mentiras, estoy harto de la maldad, necesito recostarme en tu pecho para hallar paz.

Dios mío dime que a tu lado existe el descanso, dime que en tus brazos puedo sentirme otra vez aceptado.

Dios mío dime que en tu presencia existe la felicidad, dime que debajo de tus alas puedo hallar seguridad.

Jesús permíteme acercarme a ti, déjame abrazarte y llorar en tus hombros, mientras que con palabras agradezco tu gran bondad.

Necesito ver tu sonrisa, solo soy feliz si sé que he hecho tu voluntad, mi mayor anhelo es alegrar tu corazón.

La vida es tan vacía sin tu compañía, mi corazón estaría destrozado si no fuera porque tu amor lo restaura continuamente.

Dios mío dime que a tu lado existe la verdad, dime que tus palabras son sinceras y que junto a ti puedo hallar honestidad.

Dios mío dime que a tu lado existe el amor, dime que en tu compañía puedo encontrar cariño y perdón.

Mi dulce Dios y amada trinidad, díganme que en aquel hermoso cielo ya tengo preparado mi hogar.

Despertar

despertarÉl caminaba libremente por la acera, después de un largo y agotador día de trabajo, tiene en su celular dos llamadas perdidas de su esposa y un mensaje de su hijo que prefirió ignorar para poder concentrarse.

Ahora se dirige a casa y para eso debe cruzar una pista poco concurrida, pero quiere el destino jugarle una mala pasada, porque al estar en la mitad, una mala pisada hace que su tobillo se doble, cae de rodillas en el asfalto y al alzar su vista ve como un automóvil se acerca a toda velocidad hacia él.

Los segundos se hacen eternos, la ansiedad y la adrenalina le hacen ver en cámara lenta a la conductora del vehículo intentando frenar, pero su miedo es tal que le impide moverse.

En aquel instante su mente le regala aquel regalo que muchos ven poco antes de morir, puede ver en segundos miles de recuerdos convertidos en imágenes inundar su cerebro, en aquellos escasos segundos que le quedan, él ve la película de su vida.

Ve el rostro de su madre sonriéndole tras haberse caído de pequeño para hacerle recuperar la confianza, el cálido abrazo de su padre ya fallecido al verlo llegar a su pequeña casa en donde pasó toda su niñez.

Ve el rostro de sus antiguos amigos del colegio a los cuales no ha visto en años debido a discusiones que ahora le parecen insignificantes.

Una imagen le hace botar una lágrima, ve a la que ahora es su esposa, mucho más joven cuando ambos compartían una cita en la cafetería de la universidad.

Ve aquel momento donde cargo por primera vez a su hijo, ve con amor el rostro de su esposa y recuerda lo que era ser padre por primera vez.

Ve aquel cheque por su primer mes de trabajo, recuerda la satisfacción de poder haber ganado aquel sueldo e ir a casa a mostrárselo a sus padres y amigos.

Ve también la primera vez que sintió que traicionaba su hogar, aquella vez en donde engañó a su mujer.

Ve la imagen de ese mismo día en donde su hijo le mandó un mensaje diciéndole lo mucho que lo quiere pero que había preferido ignorar.

Y ahora la vida se le escapa, le quedan pocos instantes para el gran final.

Se pregunta: ¿Por qué fui infiel a la persona que más amó? ¿Por qué no visito a mi madre? ¿Por qué ignoro a mi hijo? ¿Por qué no oré esta mañana? ¿De qué sirvió tanto trabajo? ¿A dónde iré después de morir?

En eso se escucha un fuerte chirrido y al conseguir abrir los ojos se da cuenta que el automóvil se ha detenido a escasos centímetros de su rostro.

La señora baja de su vehículo pidiéndole que le perdone y le ayuda a levantarse.

Aquel hombre se encuentra empapado en lágrimas y ahora solo tiene una meta en su corazón, decide ir a casa y cambiar.

Lo ocurrido acaba de hacerle despertar, para él, aquello ha sido un regalo divino que le ha hecho recordar los verdaderos tesoros de la vida.

Palabras de vida eterna

mirar el cieloSomos polvo al cual se nos dio vida, mortales con complejos de superioridad.

Frágiles criaturas con gran ingenio pero incapaces de comprender lo eterno.

Intentando entender el sentido de la vida sin consultarle a su autor.

Ignorando a aquel que dio su vida para pudiéramos ser salvos por amor.

Y como dijo aquel pescador: ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Nos concentramos en el amor al dinero, olvidando que al morir eso no tiene valor.

Perdemos el alma en aquellas cosas que solo satisfacen emociones pero no el corazón.

Nos lamentamos de aquellos dolores temporales olvidando a aquel que todo sabe curar.

Somos ciegos que no reconocen a aquel que es la Luz y que solo nos quiere ayudar.

Y como dijo aquel pescador: ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Miramos al cielo pensado que El creador no existe o que nos tiene olvidados.

Decidimos olvidar los mandamientos y solo inventamos nuevos reclamos.

Y a pesar de eso Él extiende su mano para entregarte su perdón.

Podemos sin temor acercarnos a aquel que puede a nuestro corazón darle perdón.

Y como dijo aquel pescador: ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Así que nos toca hacer reflexión y darnos cuenta que nosotros vivimos en el error.

Sin embargo somos nosotros los que neciamente hemos causado dolor.

Él vino para darnos paz, para que junto a Él podamos hallar la verdadera felicidad.

No vino a condenarte solo quería mostrarte la pureza de su gracia y bondad.

Y como dijo aquel pescador: ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.