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MI PUEBLO

Mi pueblo es muy especial, hemos sido escogidos por nuestro Rey para serle fieles y santos.

Nuestro lema es el amor, nuestra bandera la verdad, nuestro único Rey es Cristo.

Todo lo que somos se lo debemos a Dios, Él nos hizo para que hagamos el bien.

Somos una raza escogida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada a Dios.

Embajadores de un reino celestial, reconciliando a las personas con el Creador.

Nuestro llamado nos ha impulsado a predicar la salvación a pesar de los contratiempos.

Hemos padecido persecuciones y calumnias, pero seguimos fieles a nuestro propósito.

Muchos de nuestros hermanos han sufrido y algunos incluso han dado sus vidas por la fe.

Incomprendidos por el resto, rechazados y marginados por aquellos que deseamos ayudar.

Hombres y mujeres demasiado buenas y especiales para un mundo como este.

Luchamos por la justicia, resistimos porque sabemos que nuestra recompensa está cerca.

Pronto todos comprenderán el porqué de nuestro íntegro y abnegado estilo de vida.

Nuestro gozo será perpetuo cuando nuestro Señor regrese por todos aquellos que lo amamos.

Me alegra tanto ser parte de esta familia, me siento dichoso de formar parte de esta nación.

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AMOR FIRME

Un estudio realizado por la Universidad London School of Economics (LSE), reveló que el encontrar el “amor” (encontrando pareja o una reconciliación familiar o amical) y “amarse a uno mismo” provoca mayor felicidad que el aumento de ingresos económicos.

Pequeños detalles “como sentirse amado” o “salir de la depresión” alegran más el corazón que un aumento de sueldo o una buena venta. Ahora imaginemos cuanto bien puede hacer en la vida de una persona el poder recibir el inmenso amor de Dios.

Un día una gran turba de judíos se detuvo para apedrear a un inocente joven cristiano llamado Esteban, tras haberlo matado decidieron traer sus ropas a los pies de un hombre esperando su cruel aprobación, aquel hombre era Saulo de Tarso.

Al igual que Saulo que creía conocer a Dios, pero sus obras demostraban lo contrario, estamos viviendo en una sociedad que cree conocer el amor, pero que en la práctica no lo ve ni lo conoce. Saulo tenía conocimiento de Dios, pero nunca había tenido un encuentro real con Él, al igual como el amor no se puede conocer a través de un poema o en un verso romántico, una relación con Jesús tiene que ser más que letras, tiene que ser práctica, tangible y real.

Todos conocemos la historia del increíble cambio de Saulo al gran Apóstol Pablo, lo que muy pocos conocen es que él en sus cartas nos brindó numerosos escritos acerca del amor, uno de ellos y el más hermoso poema acerca del amor lo encontramos en su primera carta a los Corintios en el capítulo 13.

El versículo 7 en la versión Nueva traducción Viviente lo dice así:

· El amor nunca se da por vencido

· Jamás pierde la fe

· Siempre tiene esperanzas

· Y se mantiene firme en toda circunstancia.

Nuestras parejas quieren que tengamos un amor como ése, nuestra familia espera de nosotros ese tipo de amor, nuestra sociedad necesita ver cristianos que vivan con ese tipo de amor, Dios está buscando hijos que puedan amarlo con aquel tipo de amor.

Necesitamos un amor por Dios que no parezca una carga, sino que sea agradecido, un amor que se vaya perfeccionando tras cada prueba superada, que vaya creciendo tras cada lágrima derramada, que vaya en aumento tras cada oración pronunciada.

A veces el amor parece utópico y difícil de alcanzar, pero también es sencillo y tan puro que se puede demostrar con pequeños detalles, como la fidelidad, la puntualidad, el interés, con acciones o decisiones que demuestren que nuestro amor por Dios es sincero y apasionado.

La biblia nos cuenta en Hechos 14, que el apóstol Pablo junto a otros cristianos fueron a ciudad de Listra para predicar el evangelio que cambió su vida, estando en aquella ciudad un grupo de personas se levantaron para apedrearlo, pero aquel hombre enamorado de Dios se mantuvo firme hasta que lo arrastraron fuera cuando creyeron que ya estaba muerto. Pablo nos demostró cómo es tener un amor Firme ante toda circunstancia, a pesar del dolor, no guardó odio o venganza, sino que al día siguiente continuó predicando con amor el evangelio.

Fe y Decisión

Fe y decisión

Hebreos 11:1-2 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2 Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 

La biblia está llena de hombres y mujeres que decidieron de corazón servir al señor, y su fe les permitió cumplir aquello que habían decidido.

Si tenemos fe y nos decidimos de corazón nosotros también podemos ser como aquellos héroes de la fe y ser de inspiración a los demás.

En Carmel Nueva York, vivió un joven llamado Jim Mackey de 14 años de edad. Era muy sociable, animado y un deportista innato.

Al principio de su año escolar empezó a cojear, pronto se descubrió que padecía de cáncer, tras una operación tuvieron que amputarle su pierna.

Tan pronto como regresó a la secundaria andaba con muletas, pero no perdió su sentido del humor, hacía chistes acerca de tener que usar una “pata de palo”.

En cuanto empezó la temporada de futbol americano, se presentó con el entrenador del equipo y le preguntó si podía ser “manager” de uno de los equipos. Durante las siguientes semanas se presentó regularmente al entrenamiento, infundiendo su contagioso entusiasmo y valor.

Una tarde Jim faltó a la práctica, el entrenador se preocupó por el estado del joven. Se enteró que tuvo un nuevo examen médico, el cual reveló que padecía cáncer de pulmón y solo le quedaban 6 semanas de vida.

Jim pronto volvió a los entrenamientos con su ancha sonrisa y gran entusiasmo. Gracias a su inspiración el equipo logró ganar cada partido y ganar toda la temporada.

El equipo tras ganar le preparó un banquete para entregarle la copa, lamentablemente Jim faltó.

Algunas semanas después Jim asistió a un partido de básquet, se le notaba pálido, pero por lo demás era el mismo, su equipo aprovechó aquel momento para darle una sorpresa. Lo llevaron a la oficina del entrenador, Jim se disculpó diciendo que no pudo asistir al banquete porque “estaba a dieta” sus compañeros le entregaron el trofeo diciéndole: Lo ganamos gracias a ti.

Jim con lágrimas en los ojos y muy débilmente dijo: Gracias.

Al término de la celebración el entrenador se acerca a despedirse y Jim le dice: Adiós entrenador.

El entrenado voltea y le dice: No querrás decir hasta luego.

Jim con los ojos iluminados le contestó: No se preocupe, estoy dispuesto.

2 semanas después Jim falleció.

Jim a pesar de su enfermedad no permitió que las quejas llenaran su vida, no dejó que el desánimo le impidiera vivir sus últimos momentos como un verdadero cristiano.

Fue su ánimo alegre y coraje lo que inspiró a sus compañeros, su testimonio de vida fue tan fuerte que su familia y todos lo que lo conocieron pudieron conocer a Dios a través de él.

Sus actos fueron el mejor sermón que haya podido predicar, un ejemplo de que nuestras decisiones y nuestra fe pueden mover montañas y permitirnos lograr grandes cosas para Dios.