Archivo de la etiqueta: presencia de Dios

MAYORES QUE LOS ESCRIBAS Y FARISEOS

Les advierto: a menos que su justicia supere a la de los maestros de la ley religiosa y a la de los fariseos, nunca entrarán en el reino del cielo. Mateo 5:20 NTV

Jesús comienza a enseñar a todos los oyentes grandes acerca del reino de Dios, de cómo verdadero cristiano debe ser luz, las bienaventuranzas de que recibe auténtico hijo de Dios, pero entre toda lalecciones enseñanza se menciona que nuestra justicia debe superar la de los escribas  o maestro de la ley y fariseos.

Un escriba era un copista encargado de transcribir las escrituras, los antiguos pergaminos que contenían el antiguo testamento, por lo tanto, era considerado un maestro ya que debía saber mucho. Un escriba muy conocido fue Esdras.

Un fariseo resumidamente era parte de un grupo religioso y político judío en los tiempos de Jesús. Considerados muy estrictos en cuanto a la obediencia a la ley y otros ritos o costumbres que se habían ido agregando con el tiempo.

Leyendo lo anterior, entonces salta una gran pregunta: ¿Qué tenían de malo los escribas o maestros de la ley y los fariseos?

  • En ambos casos a pesar del conocimiento que poseían, no practicaban las escrituras, sus ejemplos de vida eran completamente contradictorios con el modelo que Cristo anunciaba.
  • Sus conocimientos y sus cargos los había vuelto egocéntricos y vanagloriosos, les gustaba la adulación de los demás, por lo cual procuraban exagerar para llamar la atención.
  • Habían perdido la comunión íntima con Dios, estaban lejos de su voluntad, tan cegados en ellos mismos que no reconocieron la llegada del Mesías, hasta intentaron ser estorbo para su ministerio.
  • A pesar de sus conocimientos, no tenían misericordia ni amor por sus prójimos o por Dios, habían cambiado la voluntad de Dios por costumbres vanas.

Cuando Cristo nos dice que seamos mayores que ellos, nos estaba diciendo que tengamos una verdadera vida cristiana, que dejemos a un lado la hipocresía, que no nos volvamos religiosos viviendo una aparente vida cristiana pero que por dentro estemos lejos de la presencia de Dios, que no permitamos que las costumbres sean mayores a la palabra de Dios.

Jesús quería que en nosotros reinara el amor, la gracia y la misericordia, que seamos personas a las cuales los demás deseen imitar por las buenas obras, por el cambio genuino que Dios hace en nosotros, que tengamos la verdad en nuestros labios y que nuestras acciones sean un reflejo de nuestra comunión con nuestro Salvador.

Más que un cargo, más importante que un título o posición, lo verdaderamente importante es que en lo secreto busque con pasión a Jesús, que sea capaz de humillarse y reconocer que todo lo que tenemos y somos proviene de Él, porque entonces andaremos en su justicia y solo entonces seremos mayores que un escriba o fariseo.

Anuncios

Quiero tenerte conmigo

buscando a Dios

Mi alma te busca desesperadamente, pero pareces estar ausente, es mi alma la que distraída no logra hallarte.

En medio de tantas obligaciones mi corazón pronuncia Tu nombre, mi ser entero necesita Tu compañía.

Quiero correr hacia mi Padre Celestial, abrazarlo, aunque sé que no puedo verlo, extender mis manos, aunque no pueda tocarlo.

Extraño el domingo, pero también quiero sentirte en la semana, quiero tenerte conmigo cada hora y cada día.

No quiero separarme de Ti ante los demás, no deseo ocultarte cuando los demás me rodean, estoy orgulloso de ser Tu hijo.

Escucho mis pensamientos clamar en susurros, te amo y mis labios oran pidiendo que vengas a mi lado y bendigas mi día.

Lo que realmente quiero decir es que te amo, que no estoy tranquilo si no te siento conmigo o sin saber que estás a mi lado.

Deseo derramarte mi corazón en cada lugar, decirte lo que pienso cada vez que pueda y sentirme confiado en todo momento.

Tú eres mi refugio, la razón por la que puedo seguir adelante, el motor que me ayuda a seguir en medio de las dificultades.

Toma mi mano y camina conmigo, mírame y sonríe, quédate junto a mí mientras vivo, mientras transito tu Camino.

Quiero tenerte conmigo, quiero disfrutar de tu presencia, quiero sentir tu abrazo una vez más y seguir así por la eternidad.