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EL HORNO

Existen palabras dentro de nuestras iglesias que pueden tener un significado diferente o distinto al común usado, un ejemplo es la palabra: “HORNO”.

¿Qué significa pasar por el Horno? En Jeremías 18:1-6 Dios le pide al profeta Jeremías que vaya a casa del alfarero, al llegar ve cómo mientras el alfarero hacía una vasija, ésta se estropea en sus manos, por lo cual decide hacer de ella otra vasija mejor. Una lección profunda en la cual Dios nos quiere hacernos comprender que Él es el Alfarero de nuestras vidas, venimos fallados a sus pies y sólo Él nos puede hacer mejor, pero para eso al igual que las vasijas también después de moldearnos nos tocará pasar por el horno.

“Estar en el Horno” o “Pasar por el Horno” es aquella etapa en la que somos probados por Dios, en la que tendremos que pasar pruebas o desiertos para quitar de nosotros toda impureza, para que seamos más “resistentes” es decir más fuertes y maduros espiritualmente o para que nuestra fe aumente.

Ejemplo en la Biblia: Muy resumidamente, En el libro de Daniel capítulo 3, nos relatan la historia de 3 amigos (Sadrac, Mesac y Abed-nego) los cuales se reusaron a postrarse ante una estatua que había mandado a construir el Rey Nabucodonosor con su imagen, el castigo consistía en ser echados en un gran horno, pero ellos sin titubear estaban dispuestos a dar su vida antes que negar a Dios. El rey mandó a calentar más el horno y los echó allí dentro, cuál sería su sorpresa al ver por el visor del horno, que no sólo los 3 seguían vivos, sino que estaban danzando con alguien más con un aspecto divino, por lo que el rey ordenó sacarlos y que todos adoraran al Dios de aquellos 3 jóvenes que habían pasado aquella prueba de su fe.

La biblia nos enseña: 1Pedro 1:6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. Dios utiliza aquel “fuego del horno” o los momentos de prueba para purificarnos, para que nuestra fe sea más pura que el oro y estemos listos para recibir sus bendiciones.

El Horno de fuego: Mateo 13:42 …Y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. Todos aquellos que rechacen el evangelio, que no permitan que el Buen Alfarero cambie y transforme sus vidas, serán echados al horno de fuego por toda la eternidad, por eso es muy importante predicarle a todos los que podamos.

Tenemos una esperanza: Isaías 64:8 Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros. Permite que Dios te moldee como el barro, que transforme tu existencia, que te haga nuevamente, permite que te perfeccione en el horno, para que puedas tener una vida mejor a su lado por la eternidad.

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TENTACIÓN

Dentro de nosotros existe una guerra constante entre hacer el bien o el mal, nuestra mente es un campo de batalla en donde pensamientos luchan sobre que decisiones tomamos, cómo actuamos o que Camino elegimos.

Nuestra “carne” es decir nuestra carnalidad o deseos personales influenciados por el pecado nos tientan a querer hacer lo malo, a querer alejarnos de la santidad y la búsqueda de Dios.

¿Es pecado ser tentado?

La biblia nos enseña en Santiago 1:13-15 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Las tentaciones demuestran nuestras áreas más débiles, todos tenemos áreas por mejorar y que debemos entregar a Dios, pero es cuando permitimos que la tentación se realice cuando se convierte en pecado, somos nosotros los que decidimos pecar o no pecar. También son necesarias en nuestro andar cristiano, porque miden nuestro carácter y firmeza ante ciertas circunstancias, al superarlas demostramos nuestra fidelidad a Dios.

¿Qué hacer ante la tentación?

Santiago 4:7 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

2Timoteo 2:22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

¿Cómo puedo mejorar mis áreas débiles?

Jesús nos enseñó en Mateo 26:41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

Pablo nos enseña: Gálatas 5:16-17 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Una mayor comunión y entrega a Dios nos ayudan a estar preparados para resistir y superar las tentaciones, nos volvemos más fuertes y espirituales.

¿Cómo vencer la tentación?

1Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. Recordemos que no estamos solos, todos nuestros hermanos en distintas partes del mundo están pasando las mismas pruebas, superando las mismas tribulaciones; además Dios es fiel y nos conoce por lo que siempre nos dará una salida, un medio de escape por lo cual podemos superar toda tentación.

HECHOS 29

La mayoría de los libros del nuevo testamento terminan siempre con un Amén, en cambio el libro de Hechos de los Apóstoles es uno de los pocos en donde aquella regla no se cumple.

El libro queda “abierto” para que todos nosotros tengamos la oportunidad de añadir nuestros “hechos” es decir nuestra propia historia con Dios.

Se ha preguntado alguna vez: ¿Qué clase de historia estoy escribiendo?

Está escribiendo una historia llena de fe, llena de obras hacia el Señor o por el contrario su historia solo está llena de derrotas o de tropiezos espirituales.

Nunca es tarde para escribir sus mejores años junto a Cristo, cuando Él está de nuestro lado nuestra historia comienza a cambiar, hasta llegar a tener un buen final.

Tome el ejemplo de tantos campeones de la fe que valientemente le obedecieron a pesar de las más difíciles circunstancias y pruebas.

Siga el modelo de aquellos hombres y mujeres que lucharon para que el evangelio pudiera ser predicado con libertad, incluso exponiendo su propia vida.

Imite a Jesús, el cuál no permitió que la duda le impida rescatarnos, sino que con valentía dio su vida para que tengamos la victoria en su nombre.

No está solo en la historia de su vida, nuestro Dios prometió nunca dejarnos, pero es nuestra decisión el buscarlo día a día.

Vea a su alrededor hay tanto por hacer, hay demasiadas personas que necesitan escuchar el mensaje poderoso la salvación.

Existen millares de personas esperando ver lo que Dios está haciendo en su vida, necesitan una demostración del poder transformador divino.

Necesitamos despertar y entender que es momento de luchar por las almas perdidas, por tantos niños y jóvenes que son arrastrados por las garras del infierno.

Permita que Dios le ayude a escribir una historia increíble, ríndase al poder del Espíritu Santo el cual le ayudará con tal gran obra.

DOCUMENTO ACUSADOR

Colosenses 2:13-14 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz…

El versículo 14 en otra versión nos enseña: (BLPH) Ha destruido el documento acusador que contenía cargos contra nosotros y lo ha hecho desaparecer clavándolo en la cruz.

Cuántas veces después del culto del domingo volvemos a casa y olvidamos aquella gracia inmerecida que nos dio una nueva vida, ponemos por encima nuestros deseos y no nos damos cuenta que estamos traicionando a nuestro Salvador, para luego volver el domingo a la iglesia y pedir nuevamente el favor de Dios.

A continuación les comparto una historia que nos recordará cuán grande es el amor de Dios.

El conde de Polignac era conocido por su ineptitud política y a pesar de eso había conseguido muchos favores de parte del emperador Napoleón Bonaparte, sin embargo, le traicionó estando implicado en una conspiración contra su vida.

Bonaparte ordenó su arresto inmediato, teniendo como base de prueba una carta en la cual el conde se comprometía en el complot político, a Polinac solo le esperaba la horca.

La señora Polignac solicitó e hizo hasta lo imposible hasta obtener una audiencia del Emperador en la cual procuró defender hasta las lágrimas a su marido, declarándole inocente.

Napoleón la escucha atentamente y le responde: ¿Conoce la firma de su marido? Y sacando la carta de su bolsillo la puso ante los ojos da la señora, quién al verla palideció, y cayó desmayada.

Napoleón compadecido por el amor de la señora hacia su esposo, impresionado por la valentía de aquella mujer, obró de acuerdo con sus generosos rasgos, así que tan pronto como la señora volvió en sí, le enseñó la carta.

Tomadla, es la única evidencia legal que existe en contra de tu marido. Hay un fuego aquí al lado: quémala. Sin pruebas, no habrá culpa.

La señora tomó con ansia aquella prueba de culpabilidad y la entregó a las llamas. La vida de Polignac y su honor estaban ahora a salvo.

El diablo apuntó cada una de nuestras faltas, cada pecado fue apuntado en un acta la cual nos incriminaba y nos impedía alcanzar la salvación, a nosotros solos nos esperaba el infierno por toda la eternidad.

El amor de Jesús por nosotros fue tan grande que a pesar de nuestras traiciones o de nuestros tropiezos, dio su vida para que aquel documento acusador fuera completamente borrado, el apeló por nosotros ante el Padre Celestial y consiguió nuestra verdadera libertad.

Ayudarte a ayudarme

En mi propia vida entendí que una de las razones por las cuales podemos tener una mejor vida espiritual y estar más unidos con Dios es cuando estamos decididos en rendirnos a Él.

Hace poco leí la siguiente frase: Dios prometo ayudarte a ayudarme,  esas palabras tocaron mucho mi corazón

Aquello significó para mí que deseaba que Dios me cambie y si para alcanzarlo debía poner todo de mi parte, yo estaba dispuesto a obedecerlo en todo.

Cuando nacemos de nuevo, estamos dispuestos a ser moldeados por Dios porque tenemos el primer amor encendido y todo nos parece nuevo e increíble, y así es como debemos ser siempre, jamás debemos perder aquellas cosas que nos hacen mejores cristianos.

El apóstol Pablo uno de los hombres más inspiradores y más usados por Dios nos dijo: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2Corintios 5:17

Dios quiere una mejor vida para nosotros, pero para alcanzarla debemos empezar otra vez y alejarnos de aquellas acciones y actitudes que nos impiden seguirle.

Y también nos enseñó: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20

Tenemos que aprender a rendir nuestra voluntad a Dios, si en un mensaje Dios nos habla acerca de la importancia de leer la Biblia, entonces leamos la Biblia, si nos habla acerca de orar entonces debemos ponerlo en práctica y comencemos a orar.

Tenemos que menguar para que Cristo se forme en nosotros y la mejor forma de hacerlo es dejando que Él se siente en el trono de nuestro corazón.

Puede haber muchas excusas para no querer obedecer, pero, ¿Qué tan deseoso se encuentra usted de salir de sus problemas o de querer un cambio en su forma de ser?

Entre más rápido nos decidamos convertir a Dios en el centro de nuestra vida más rápido comenzaremos a notar los grandes cambios y el fruto de su Espíritu en nosotros.

Comencemos a ser más cómo Jesús, sigamos sus pisadas, aprendamos de Él, permitamos que nos ayude y pongamos todo de nuestra parte para ser mejores.