El Salmo Perdido

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Sedienta está mi alma y hambrienta por tu palabra, porque tus enseñanzas son como el buen pasto a la oveja y como agua dulce al ciervo.

Mi alma llora dentro de mí pidiendo la sombra de tus alas, pues, Tú has sido mi refugio desde mi niñez, en Ti estoy confiado.

Año tras año los justos vendrán a Ti, no hay generación en donde los hijos de los hombres no busquen tu presencia.

Santo Dios, limpia mis manos cuando esté en falta, purifica mi corazón porque sólo Tú lavas el pecado del hombre.

No me abatas cuando esté en caída, escucha mi ruego, porque nada soy sin Ti, no tengo fuerzas cuando me aparto de tu ley.

Devuelve el gozo, la alegría de volver a tu presencia, cuan agradable es saber que Tú me acompañas y que tu mano prospera mi Camino.

Gigantes cayeron al sonido de tu voz, los cielos tiemblan ante tu designio, nada puede quedar en pie cuando mi Dios se levanta.

Nada hay más fuerte que Tú, no existe hombre alguno que pueda enumerar tus pensamientos, dichosos son los que han puesto en Ti su esperanza.

Los justos se alegrarán, porque ninguno de los que guarda tus designios pasará hambre, con tus brazos nos cuidas del peligro.

Alaben tu nombre por todas las generaciones, los justos heredarán la tierra, sus moradas son eternas, grandes recompensas tendrán.

Exaltado sea Tu nombre por siempre, cantarán un día juntos todos los justos, cuando hagas tu morada en la Tierra.

Hubiera yo desmayado sino creyera que mis ojos lo verán, guardaré la fe en mi corazón hasta que pasen los quebrantos y Tu luz alumbre sobre los justos.

Bendito sea mi Dios y para siempre sea su misericordia, porque nunca nos ha desamparado y en su casa moraré por largos días.

Grito de auxilio

clamorMi corazón eleva a ti un grito de auxilio, un clamor desesperado pidiendo tu ayuda, porque se agotan mis fuerzas y mi fe.

Hay tantas cosas que ahora no entiendo y antes creía comprender, siento que por ratos crezco y a veces siento que sigo igual.

Por las noches el miedo me asalta, sintiendo que han desalojado los sueños de mi corazón y que estoy frente a mi mayor temor.

Me siento como un torpe que pelea inútilmente contra su propia maldad, mi voluntad mengua y no se cuanto más pueda resistir.

He visto la maldad que puede haber en el corazón y te ruego que yo nunca termine convirtiéndome en todo aquello que aborrezco.

Sé que no soy lo suficientemente fuerte o hábil para poder soportar todas las pruebas que vendrán.

Por eso necesito tu ayuda y tu dirección, escucha este grito de auxilio de un corazón que necesita de Ti.

Por ratos parezco ser una sombra, un forastero que no logra encajar, que no halla un lugar, ni cabida en este mundo.

Mis pasos no son siempre rectos, dudo mucho y me cuesta seguir cuando el Camino se vuelve empinado.

Ruego que por favor limpies mi corazón para que sea digno de sostener tu mano y me ayudes a seguir.

Dale fuerzas a mi corazón para poder seguir, porque está muy cansado y herido, tras varias caídas y descontentos.

Me siento tan perdido cuando no logro ver la luz de Tu corazón, cuando te pierdes de mi vista y me falta Tu amor.

Conviértete en el la luz de mi amanecer, haz que resplandezca tu gracia sobre todos mis miedos y tu misericordia alumbre sobre todos mis fracasos.

Sé mi socorro en estos tiempos de dolor, sé mi auxilio en mis momentos de crisis y mi consuelo en los momentos de angustia.

Escucha el clamor de mi mente, las palabras que te susurran mi alma y el grito de auxilio de mi corazón.

Las puertas del cielo

mirando el cieloNos pasamos la vida llenando vacíos, ocultando los miedos y rogando el olvido.

Vivir sin propósito es vivir sin destino, vivir del porqué y sin saber el para qué.

Hoy quisiera saber que era sentir, recordar lo que significa vivir.

Quisiera tocar las puertas del cielo, pedir clemencia y detener mi demencia.

La dignidad de este mundo no me importa, ni me importa la vida sin una clara meta.

Soy una sombra llena de dudas, rogando por brillo, queriendo hallar sentido.

No sé si estoy listo para vencerme a mí mismo, para escoger y seguir el verdadero Camino.

Hay un versículo que dice que Jesús toca la puerta y nos llama, pero son las puertas de mi corazón, de mi esencia, de lo que permanece oculto en mi alma.

Tengo temor de sacar a la luz mis verdades, tengo miedo de contarte mis secretos o mis maldades.

No soy el tipo de persona que escogería la Luz siendo tan gris pero sin embargo sé que no hay otra forma en la que pueda ser feliz.

Ese es el secreto de la vida, el secreto de los que tienen verdadera osadía, el rendirse a aquella verdad, de que sin Jesús en la vida no se puede avanzar.

Lo que desea mi carne está mal, me hace daño y no lo puedo ocultar.

Se nota en la oscuridad de la mirada o en las sonrisas fingidas que demuestran muchas caras.

Hoy yo deseo hallar la verdad, deseo algo que me pueda salvar.

Estoy tocando las puertas del cielo, gritando tu nombre y rogando para dejar de sentirme ciego.

Ábreme las puertas, ábreme tus brazos, déjame sentirme hallado.

Recoge mis lágrimas y cura las heridas que te muestra mi alma.

Dame la oportunidad de encontrarte, déjame tratar de impresionarte.

Dame hoy la vida, demuéstrame que junto a Ti puedo encontrar la verdadera alegría.

Ábreme las puertas del cielo y déjame por favor quedarme dentro.