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MI PUEBLO

Mi pueblo es muy especial, hemos sido escogidos por nuestro Rey para serle fieles y santos.

Nuestro lema es el amor, nuestra bandera la verdad, nuestro único Rey es Cristo.

Todo lo que somos se lo debemos a Dios, Él nos hizo para que hagamos el bien.

Somos una raza escogida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada a Dios.

Embajadores de un reino celestial, reconciliando a las personas con el Creador.

Nuestro llamado nos ha impulsado a predicar la salvación a pesar de los contratiempos.

Hemos padecido persecuciones y calumnias, pero seguimos fieles a nuestro propósito.

Muchos de nuestros hermanos han sufrido y algunos incluso han dado sus vidas por la fe.

Incomprendidos por el resto, rechazados y marginados por aquellos que deseamos ayudar.

Hombres y mujeres demasiado buenas y especiales para un mundo como este.

Luchamos por la justicia, resistimos porque sabemos que nuestra recompensa está cerca.

Pronto todos comprenderán el porqué de nuestro íntegro y abnegado estilo de vida.

Nuestro gozo será perpetuo cuando nuestro Señor regrese por todos aquellos que lo amamos.

Me alegra tanto ser parte de esta familia, me siento dichoso de formar parte de esta nación.

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POR AMOR A TI

Por amor a ti, volvería a enviar maná del cielo cuando tuvieras hambre para demostrarte lo mucho que te amo.

Por amor a ti, abriría aquel mar majestuoso cuando lo necesites para que sepas lo mucho que tu Padre te ama.

Por amor a ti, derribaría cualquier muro impenetrable para que entiendas que yo peleo tus batallas porque te amo.

Por amor a ti, vencería tus gigantes y todo aquello que temes para que no tengas ninguna duda de que Yo te amo.

Por amor a ti, daría una orden y se detendría la lluvia sobre la faz de la tierra para que puedas confiar en que te amo.

Por amor a ti, de los cielos caería fuego consumidor cual nunca se ha visto antes para que puedas creer que te amo.

Por amor a ti, envié a mi Hijo unigénito para que puedas encontrar salvación y recuerdes que te amo.

Por amor a ti, hago mover el universo entero a tu favor y no te das cuenta que soy yo diciéndote que te amo.

Por amor a ti, pinto los cielos en cada amanecer y preparo los más hermosos atardeceres para que comprendas cuanto te amo.

Por amor a ti, desde que estabas en el vientre de tu madre y hasta el día de hoy jamás te he dejado solo por amor.

Por amor a ti, te he llamado una y otra vez y aunque no me podías escuchar sabía que un día reconocerías mi voz de amor.

Por amor a ti, que eres mi más preciada creación haría lo que haga falta para que puedas recibir todo el amor que te tengo.

Marcas de Amor

Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande e iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio su CV, era excelente. Y le preguntó: ¿Recibió alguna beca en la escuela? El joven respondió: No.

¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? Sí, respondió.

¿Dónde trabaja tu padre? Mi padre hace trabajos de herrería.

El director pidió al joven que le mostrara sus manos.

El joven se sorprendió con el pedido, pero le mostró un par de manos suaves y perfectas.

¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? Nunca, me dediqué a estudiar.

El director dijo: Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana.

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era muy alta.

Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos.

Su padre se sintió extraño y feliz, con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.

El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.

El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: ¿Puedes decirme qué has aprendido ayer en tu casa?

El joven respondió: Lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller. Ahora sé lo que es apreciar, reconocer que sin mis padres, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a mi familia.

Al igual que aquel joven que no se daba cuenta del precio tan grande que su padre había pagado, nosotros olvidamos el sacrificio inmenso que Cristo hizo por nosotros en la cruz.

Si pudiéramos sostener sus manos y ver las marcas que dejarían los clavos en ellas, su espalda hecha trizas después de recibir cada uno de los dolorosos y terribles azotes.

Poder ver su rostro hinchado, cubierto de sangre por cada uno de los golpes, la ira de aquellos que falsamente lo acusaban arrancándole la barba o las marcas que dejó la corona hecha de espinas en su cabeza.

Sus pies perforados por clavos para que pudieran colgarlo en la cruz, su costado traspasado por una lanza, tanta crueldad sobre un ser humano.

Todo aquel dolor lo soportó sin quejarse para que todos sin importar el tiempo o el lugar tuviéramos la oportunidad de recibir la salvación y acercarnos al Padre Celestial.

Son marcas de amor, marcas que demostraron lo inmenso, sublime y real que es su amor por nosotros, que siendo aún pecadores y a pesar de nuestros defectos se entregó por nosotros.

Es momento de agradecerle y recordar la razón por la cual lo amamos.

1Juan 4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

¿Soy salvo?

cielo e infiernoHay personas que creen en Dios otras que no, pero estoy seguro que todos en algún momento nos hemos preguntado acerca del cielo, del infierno y de la muerte.

Cuando nos hacemos esa pregunta, nos entra miedo o intentamos responderla según lo que sabemos o lo que vagamente hemos escuchado.

La verdad es que según la biblia todos nosotros hemos pecado, todos nosotros merecemos el infierno por fallarle a Dios.

El infierno no es una discoteca gigante, es más como aquella pesadilla que hemos tenido de chicos, como juntar todos nuestros miedos en un solo lugar.

Lo que no nos dijeron es que no importa lo que hemos hecho, podríamos vivir una vida entera dedicada a los demás o donar todo lo que tenemos, y eso no nos daría la salvación o nos compraría el cielo.

Según la biblia el único requisito para ser salvos y para saber que podemos ir al cielo, es aceptar a Jesús en nuestros corazones y amarlo por encima de todo.

Jesús vino con la única misión de dar su vida por la tuya, Él se sacrificó para que nosotros tuviésemos la oportunidad de tener una opción de salvarnos.

Aquel castigo que tú y yo merecíamos Él lo soportó sin reclamos, Él fue torturado, tratado como un criminal y asesinado por el amor que nos tiene.

Jesús resucitó y Él nos conoce, Él sabe toda nuestra historia, Él conoce lo malo y lo bueno pero a pesar de eso Jesús nos ama.

Y cuando lo escogemos no solamente alcanzamos el cielo y la salvación, sino que también nuestros corazones son sanados, las heridas del alma son sanadas y una nueva fe y esperanza nacen en nuestros corazones.

Yo sé que no es fácil creer en Dios, que nunca será moda, que posiblemente muchos se burlen de aquellos que lo siguen, pero es el único camino para la salvación.

Nadie sabe cuándo va a morir, quizá esto pueda ser lo último que leas, así que hoy te invito a que ores y busques a Dios.

Hoy tienes la oportunidad de ser verdaderamente salvo, de tomar el único Camino que puede llevarte al Cielo.

La carta más hermosa

la carta más hermosaSoy escritor de Hobby, y he aprendido en estos años que si alguien me pidiera que escriba un tema, me bastaría solo con que me diga una palabra para que pueda llenar un gran número de hojas.

La biblia es totalmente inspirada por Dios, está compuesta por 66 libros, contiene aproximadamente 1189 capítulos y 31,000 versículos, además fue escrita en tres idiomas que son Arameo, Griego y Latín.

Dicho lo anterior estoy seguro que si existe alguien que sea capaz de escribir una gran carta, ése sería Dios, Él tendría la habilidad para escribir cualquier tipo de mensaje y estoy seguro que sería capaz de narrarnos la historia más hermosa de todas.

Hace 2,000 años atrás un problema que se repite en estos tiempos, muchos no conocían realmente a Dios, lo veían como alguien castigador, se pensaba que Él era indiferente a nuestra condición y demasiado duro con nosotros.

Entonces, Dios decidió enviar un mensaje, Él quería demostrar que no era como nosotros lo imaginábamos, así que nos envió una carta para que pudiéramos conocerle como Él realmente es, el mensaje contenía amor incondicional, salvación y esperanza.

Jesús era la letra de aquel mensaje, todo lo que Él hizo, todo lo que Él soportó lo hizo para demostrar que Dios sí nos sabía amar, lo hizo para que supiésemos que a pesar de nuestras faltas y pecados todavía Él nos seguía queriendo.

Dios nos narró cómo piensa, como actúa, lo preocupado que se encuentra por nosotros, lo mucho que nos conoce, la gran compasión que puede albergar su corazón, su gran misericordia y aquel perdón que no tiene fin.

La humanidad no estaba lista para una carta como esa, así que decidieron que no querían leerla, intentaron destruirla, la golpearon, la escupieron, la maltrataron, la hirieron y la traicionaron hasta clavarla en una cruz.

Así que allí nos dimos cuenta que la tinta de aquella carta era la sangre de su hijo, y Él clavado en aquella cruz nos susurraba que nos seguía queriendo y con valentía exclamó exhausto: Consumado es… Y con eso la carta parecía llegar a su final.

Aquel mensaje de Dios revivió al tercer día, todavía sigue vivo en estos tiempos, la verdad es que aquel mensaje seguirá vigente por toda la eternidad porque nadie puede detener el amor que contiene, nadie podrá jamás destruir lo que Dios siente por nosotros.

Y hoy podemos aceptar conocer aquella carta de amor que empapa el corazón de paz, fe libertad o la podemos ignorar, pero si la aceptas en tu corazón, aquel mensaje te transformará, llenará tu corazón con una calidez y un calor que nunca has conocido.

Necesitas abrir la carta más hermosa del mundo.