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Marcas de Amor

Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande e iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio su CV, era excelente. Y le preguntó: ¿Recibió alguna beca en la escuela? El joven respondió: No.

¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? Sí, respondió.

¿Dónde trabaja tu padre? Mi padre hace trabajos de herrería.

El director pidió al joven que le mostrara sus manos.

El joven se sorprendió con el pedido, pero le mostró un par de manos suaves y perfectas.

¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? Nunca, me dediqué a estudiar.

El director dijo: Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana.

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era muy alta.

Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos.

Su padre se sintió extraño y feliz, con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.

El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.

El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: ¿Puedes decirme qué has aprendido ayer en tu casa?

El joven respondió: Lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller. Ahora sé lo que es apreciar, reconocer que sin mis padres, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a mi familia.

Al igual que aquel joven que no se daba cuenta del precio tan grande que su padre había pagado, nosotros olvidamos el sacrificio inmenso que Cristo hizo por nosotros en la cruz.

Si pudiéramos sostener sus manos y ver las marcas que dejarían los clavos en ellas, su espalda hecha trizas después de recibir cada uno de los dolorosos y terribles azotes.

Poder ver su rostro hinchado, cubierto de sangre por cada uno de los golpes, la ira de aquellos que falsamente lo acusaban arrancándole la barba o las marcas que dejó la corona hecha de espinas en su cabeza.

Sus pies perforados por clavos para que pudieran colgarlo en la cruz, su costado traspasado por una lanza, tanta crueldad sobre un ser humano.

Todo aquel dolor lo soportó sin quejarse para que todos sin importar el tiempo o el lugar tuviéramos la oportunidad de recibir la salvación y acercarnos al Padre Celestial.

Son marcas de amor, marcas que demostraron lo inmenso, sublime y real que es su amor por nosotros, que siendo aún pecadores y a pesar de nuestros defectos se entregó por nosotros.

Es momento de agradecerle y recordar la razón por la cual lo amamos.

1Juan 4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

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¿Soy salvo?

cielo e infiernoHay personas que creen en Dios otras que no, pero estoy seguro que todos en algún momento nos hemos preguntado acerca del cielo, del infierno y de la muerte.

Cuando nos hacemos esa pregunta, nos entra miedo o intentamos responderla según lo que sabemos o lo que vagamente hemos escuchado.

La verdad es que según la biblia todos nosotros hemos pecado, todos nosotros merecemos el infierno por fallarle a Dios.

El infierno no es una discoteca gigante, es más como aquella pesadilla que hemos tenido de chicos, como juntar todos nuestros miedos en un solo lugar.

Lo que no nos dijeron es que no importa lo que hemos hecho, podríamos vivir una vida entera dedicada a los demás o donar todo lo que tenemos, y eso no nos daría la salvación o nos compraría el cielo.

Según la biblia el único requisito para ser salvos y para saber que podemos ir al cielo, es aceptar a Jesús en nuestros corazones y amarlo por encima de todo.

Jesús vino con la única misión de dar su vida por la tuya, Él se sacrificó para que nosotros tuviésemos la oportunidad de tener una opción de salvarnos.

Aquel castigo que tú y yo merecíamos Él lo soportó sin reclamos, Él fue torturado, tratado como un criminal y asesinado por el amor que nos tiene.

Jesús resucitó y Él nos conoce, Él sabe toda nuestra historia, Él conoce lo malo y lo bueno pero a pesar de eso Jesús nos ama.

Y cuando lo escogemos no solamente alcanzamos el cielo y la salvación, sino que también nuestros corazones son sanados, las heridas del alma son sanadas y una nueva fe y esperanza nacen en nuestros corazones.

Yo sé que no es fácil creer en Dios, que nunca será moda, que posiblemente muchos se burlen de aquellos que lo siguen, pero es el único camino para la salvación.

Nadie sabe cuándo va a morir, quizá esto pueda ser lo último que leas, así que hoy te invito a que ores y busques a Dios.

Hoy tienes la oportunidad de ser verdaderamente salvo, de tomar el único Camino que puede llevarte al Cielo.

La carta más hermosa

la carta más hermosaSoy escritor de Hobby, y he aprendido en estos años que si alguien me pidiera que escriba un tema, me bastaría solo con que me diga una palabra para que pueda llenar un gran número de hojas.

La biblia es totalmente inspirada por Dios, está compuesta por 66 libros, contiene aproximadamente 1189 capítulos y 31,000 versículos, además fue escrita en tres idiomas que son Arameo, Griego y Latín.

Dicho lo anterior estoy seguro que si existe alguien que sea capaz de escribir una gran carta, ése sería Dios, Él tendría la habilidad para escribir cualquier tipo de mensaje y estoy seguro que sería capaz de narrarnos la historia más hermosa de todas.

Hace 2,000 años atrás un problema que se repite en estos tiempos, muchos no conocían realmente a Dios, lo veían como alguien castigador, se pensaba que Él era indiferente a nuestra condición y demasiado duro con nosotros.

Entonces, Dios decidió enviar un mensaje, Él quería demostrar que no era como nosotros lo imaginábamos, así que nos envió una carta para que pudiéramos conocerle como Él realmente es, el mensaje contenía amor incondicional, salvación y esperanza.

Jesús era la letra de aquel mensaje, todo lo que Él hizo, todo lo que Él soportó lo hizo para demostrar que Dios sí nos sabía amar, lo hizo para que supiésemos que a pesar de nuestras faltas y pecados todavía Él nos seguía queriendo.

Dios nos narró cómo piensa, como actúa, lo preocupado que se encuentra por nosotros, lo mucho que nos conoce, la gran compasión que puede albergar su corazón, su gran misericordia y aquel perdón que no tiene fin.

La humanidad no estaba lista para una carta como esa, así que decidieron que no querían leerla, intentaron destruirla, la golpearon, la escupieron, la maltrataron, la hirieron y la traicionaron hasta clavarla en una cruz.

Así que allí nos dimos cuenta que la tinta de aquella carta era la sangre de su hijo, y Él clavado en aquella cruz nos susurraba que nos seguía queriendo y con valentía exclamó exhausto: Consumado es… Y con eso la carta parecía llegar a su final.

Aquel mensaje de Dios revivió al tercer día, todavía sigue vivo en estos tiempos, la verdad es que aquel mensaje seguirá vigente por toda la eternidad porque nadie puede detener el amor que contiene, nadie podrá jamás destruir lo que Dios siente por nosotros.

Y hoy podemos aceptar conocer aquella carta de amor que empapa el corazón de paz, fe libertad o la podemos ignorar, pero si la aceptas en tu corazón, aquel mensaje te transformará, llenará tu corazón con una calidez y un calor que nunca has conocido.

Necesitas abrir la carta más hermosa del mundo.

De no ser por Él

sacrificio de JesúsDe no ser por el increíble amor que Jesús nos demostró en aquella cruz, nosotros no hubiéramos encontrado la salvación.

De no ser por Él que soportó golpes y humillaciones, muchos no tendríamos ahora una razón para seguir viviendo.

De no ser por Él que soportó heridas y azotes, muchos no hubiéramos descubierto la esperanza que ha llenado nuestros corazones.

De no ser por Él que fue traicionado y acusado falsamente, muchos no sentiríamos el perdón que restauró nuestro interior.

De no ser por Él que fue arrestado y llevado con cadenas, muchos no hubiéramos alcanzado la verdadera libertad.

De no ser por las heridas de sus manos y pies, muchos no hubiéramos obtenido la sanidad de nuestros cuerpos y el alma.

De no ser por Él que fue experimentado en dolores y quebrantos, nosotros no podríamos tener la valentía para llevar una vida recta.

De no ser por Él que por amor se ofreció a dar su vida, nunca hubiéramos podido tener nuestros corazones rebosantes de amor verdadero.

De no ser por Él, muchos de nosotros que le hemos conocido y amado a lo largo de los años, no hubiéramos encontrado aquella gracia que nos transformó.

Fue Jesús, el único que tuvo tanta pasión hacia nosotros que se despojó de todo y lo dio todo para poder alcanzarnos con su gran misericordia, y es por Él que ahora hemos encontrado una nueva vida.

Una historia de navidad

cena navideñaEs noche de navidad, pero para un joven es solo otro día en que tiene que soportar a sus padres discutir y arruinar como todos los años aquella bella y costosa cena que nunca se acaba, él pierde el apetito cada vez que los escucha ofenderse.

Y hoy no ha sido la excepción, los lujos y las caras costumbres de sus padres no han impedido que ellos terminen discutiendo, su madre ha salido a casa de su abuela y su padre ya programó el invitar amigos a casa.

Él se encuentra solo en su cuarto y no existe objeto que le quite la tristeza o le impida preguntarse si existe algo realmente bueno en estas fechas.

En eso una llamada lo aleja de sus pensamientos, él no quiere contestar pero la insistencia lo obliga a hacerlo, es su amigo el que lo llama para felicitarlo, pero el al escuchar el saludo no puede evitar contarle lo mal que se siente, y entre quejas y lloros se desahoga y encuentra consuelo al saber que alguien lo escucha y aprecia.

Su amigo decide invitarlo a su casa, está convencido de que sus padres no pondrán objeción ya que a ellos les cae muy bien y han sido amigos desde hace muchos años, aquel joven piensa rehusarse porque sabe que su amigo no posee los lujos que el sí posee pero su falta de cariño le hace aceptar.

Aquel joven confundido y dolido va caminando por la calle viendo las luces de navidad, viendo por las ventanas de las casas a familias unidas y celebrando, y entre más se acerca a la casa de su amigo más extraña el calor de un verdadero hogar.

Al llegar su amigo le recibe contento, y lo padres de éste le dan la bienvenida con un gran abrazo, las decoraciones no son muy costosas pero él nota que aquella casa está adornada con algo que el dinero no podría comprar y después de mucho tiempo aquella cena que tiene frente a él le parece sumamente deliciosa.

Durante la cena y al contarle a sus anfitriones lo sucedido con sus padres en casa, no puede evitar resistirse en preguntarles: ¿Por qué su hogar es tan diferente del mío? ¿Realmente saben por qué esta fiesta es tan importante?

Ellos le cuentan la verdadera historia de navidad, le cuentan de como hubo alguien que nos amó tanto que decidió dar su vida como un regalo de amor y salvación, le cuentan que Jesús lo ama, que sufrió la peor de las muertes porque quería que lo acompañara por el resto de la eternidad y eso es lo que marca la diferencia en sus vidas.

Aquel chico acostumbrado a las peleas, a la soledad y al enojo, al ver como los ojos de sus anfitriones se llenan de emoción al contarles la bella historia, ver aquel hogar tan lleno de paz y de unidad, descubre que sí puede existir un lugar llamado hogar en donde reine el amor y todas aquellos sentimientos que esta noche se albergan en su corazón, y le hacen creer que realmente existe una virtud en este día que él antes no conocía.

Aquel chico a través de un sencillo gesto de generosidad, acaba de descubrir el verdadero significado de la navidad.

¡Les deseo una gran y feliz Feliz Navidad, les mando un gran abrazo a todos mis  amigos, hermanos, compañeros y lectores, que Dios los llene de bendiciones!