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Al acercarme a Ti

abrazo de JesúsAl acercarme a ti todo cambia, comienzo a tener conciencia y pienso en lo que sienten los demás.

Jesús cuando te tengo cerca puedo ver las manchas de mi alma y las heridas que lleva mi corazón.

Puedo intentar cerrar mis ojos a la realidad, pero no puedo ignorar Tu presencia haciéndome sentir misericordia por aquellos que sufren.

La humanidad es como un grupo de ovejas sin pastor, sufriendo y muriendo porque no son capaces de verte.

Al estar junto a Ti me avergüenzo de mis faltas, comprendo los torcidos que son mis sendas.

No puedo seguir viviendo a oscuras cuando Tu Luz me ilumina, es tan resplandeciente que puedo ver mis secretos más ocultos.

Cuando estás a mi lado despierto y me doy cuenta de lo mucho que te necesito para no ahogarme en las mentiras de este mundo.

La ignorancia me llena pero al verte la verdad se hace presente, puedo comprender lo vacía que está mi mente con respecto a las cosas que realmente son importantes.

Al poder verte no puedo evitar llorar por lo mucho que te necesito, porque sin Ti no soy capaz de hacer lo correcto.

Cuando siento tu abrazo todo se llena de paz, me siento realmente amado y verdaderamente apreciado.

Mi corazón late más rápido frente a tu compañía, como si de nuevo pudiera volver a sentir.

Al darme cuenta que me ves, sé que soy un libro abierto ante tus ojos y lamento aquellas páginas que quisiera arrancar de mi vida.

Al oír tu voz sé que no escucharé los regaños que merezco, sino que por el contrario te escucho siempre decir lo mucho que me amas.

Al acercarme a ti la vida vuelve a cobrar forma, todo tiene sentido y no necesito nada más para vivir.

Al acercarme a Ti, lo único que logro pedirte es que nunca te alejes de mí.

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Las puertas del cielo

mirando el cieloNos pasamos la vida llenando vacíos, ocultando los miedos y rogando el olvido.

Vivir sin propósito es vivir sin destino, vivir del porqué y sin saber el para qué.

Hoy quisiera saber que era sentir, recordar lo que significa vivir.

Quisiera tocar las puertas del cielo, pedir clemencia y detener mi demencia.

La dignidad de este mundo no me importa, ni me importa la vida sin una clara meta.

Soy una sombra llena de dudas, rogando por brillo, queriendo hallar sentido.

No sé si estoy listo para vencerme a mí mismo, para escoger y seguir el verdadero Camino.

Hay un versículo que dice que Jesús toca la puerta y nos llama, pero son las puertas de mi corazón, de mi esencia, de lo que permanece oculto en mi alma.

Tengo temor de sacar a la luz mis verdades, tengo miedo de contarte mis secretos o mis maldades.

No soy el tipo de persona que escogería la Luz siendo tan gris pero sin embargo sé que no hay otra forma en la que pueda ser feliz.

Ese es el secreto de la vida, el secreto de los que tienen verdadera osadía, el rendirse a aquella verdad, de que sin Jesús en la vida no se puede avanzar.

Lo que desea mi carne está mal, me hace daño y no lo puedo ocultar.

Se nota en la oscuridad de la mirada o en las sonrisas fingidas que demuestran muchas caras.

Hoy yo deseo hallar la verdad, deseo algo que me pueda salvar.

Estoy tocando las puertas del cielo, gritando tu nombre y rogando para dejar de sentirme ciego.

Ábreme las puertas, ábreme tus brazos, déjame sentirme hallado.

Recoge mis lágrimas y cura las heridas que te muestra mi alma.

Dame la oportunidad de encontrarte, déjame tratar de impresionarte.

Dame hoy la vida, demuéstrame que junto a Ti puedo encontrar la verdadera alegría.

Ábreme las puertas del cielo y déjame por favor quedarme dentro.

Acércate a Dios

acercarse a DiosExisten momentos en donde creemos que fallamos tantas veces que nos sentimos indignos de acercarnos a Dios.

Permitimos que aquellas cosas que no tenemos nos desalienten y que nuestros deseos nos alejen del Camino.

Justificamos nuestros errores pensando que así nos sentiremos mejor pero eso solo nos hunde más.

Queremos tocar el cielo pero nuestros actos nos alejan cada vez más del amor de Dios.

Necesitamos la Luz pero el miedo nos hace quedarnos en la oscuridad.

Si tan solo supieras que nunca es tarde para comenzar otra vez y que Dios aún está dispuesto a llamarte hijo.

No tienes que excusarte con Él, porque aunque Dios ya lo sabe todo y conozca tus más profundos secretos, Él te sigue queriendo con el mismo amor que siempre ha sentido por ti.

Las lágrimas pueden inundar tu rostro, las heridas pudieron haber dejado marcas en lo profundo de tu ser y tu alma sigue desconsolada.

Lo único que necesitas es el abrazo del Padre que todo lo calma, necesitas la compañía de aquel que puede llenar aquel vacío que sientes en la soledad.

Nos sentimos insatisfechos, melancólicos o desgastados, viviendo vidas que no son para nosotros porque olvidamos el gran plan de Dios.

Acércate a Dios porque Él tiene la cura para todos los males de la humanidad, su amor es el bálsamo que todo lo restaura.

Pueda que pienses que Dios no te entiende o que está muy lejos de ti pero eso es porque olvidas que Él también ha sufrido y que dio su vida por amor a ti.

Él quiere venir a tu encuentro, abrazarte como el padre al hijo prodigo, mimarte como aquel pastor que encontró a su oveja perdida.

Acércate a Dios que nunca es tarde para volver a Él.