Quiero ver

adorando

La rutina de la vida me distrae, los problemas nublan mi visión, me hacen olvidar lo importante y mi verdadera prioridad.

Jesús, quiero ver, cuanto anhelo poder ver por un instante tu rostro, y sentir aquella mirada de amor inundando mi necesitado corazón.

Quiero ver tus manos, para recordar el sacrificio que hiciste por mí, para tener presente que nunca nadie me amará como lo haces Tú.

Quiero ver tus pies, postrado ante ti reconocer que Tú eres mi Señor, que aquellos pies pisaron la tierra porque decidiste salvar a un pecador.

Quiero ver tu costado, para entender que fue por mi fracaso que entregaste tu vida, que el pecado de mis actos causo Tú dolor.

Quiero ver un destello de tu gloria, sentir tu presencia transformando mi ser, comprender que tu sangre sobre mí es lo que me permite acercarme a Ti.

Quiero ver un rato de Tu amor, quiero poder sentir tu abrazo, sentirme seguro bajo la sombra de tus alas y recordar que tengo un Padre que me ama.

Quiero verte en mi vida, quiero que lo llenes todo, que cada elección la tome contigo, que no haya momento en donde no me acompañes.

Quiero verte en mí, toma el control de todo lo que soy, quiero menguar para que tu reines en mi vida, para que señorees mi corazón.

Quiero verte en las personas que me rodean, quiero ser luz y un embajador de tu mensaje, lléname de amor para que ellos también te vean.

Quiero verte al partir de este mundo, reconocerte y saber que mi vida fue agradable para ti y escucharte decir: Buen siervo, entra al gozo de tu Señor.

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Tocaste mi corazón

corazon en la manoYo era un pecador que cayó postrado ante tu presencia, el peso de mis pecados me habían llevado a buscarte.

Al ver mi pasado, podía sentir mis manos llenas de maldad y mi corazón lleno de manchas que quería lavar.

A pesar de mi condición me miraste con amor, pude notar lo mucho que me querías y te acercaste para tocar mi frío corazón.

Podía sentirte tan fuerte, un calor albergaba todo lo que yo era, mi alma sentía paz y mis ojos no dejaban de llorar.

¿Por qué me escogiste habiendo tantos mejores que yo? ¿Qué podría ofrecerte alguien que había decidido ignorarte?

Pero allí estabas Tú, abrazándome, diciéndome que me amabas y que mi pasado no te importaba.

Te abracé tan fuerte como si mi vida dependiera de ello, porque quería que nunca te alejaras de mi lado.

Tú habías tocado mi corazón, ciertamente no podía ver a nadie a mí alrededor, pero yo sabía que estabas junto a mí.

Podía sentirte y yo no quería alejarme de Ti, ya no quería volver a ser el mismo, yo sabía que quería ser mejor junto a Ti.

Mi corazón había cambiado, había vuelto a sentir, mi mirada había perdido el enojo, la sonrisa había vuelto a mi rostro.

Quién nunca lo ha experimentado no lo entenderá, pero aquellos que hemos sentido tu toque en nuestro corazón jamás hemos vuelto a ser los mismos.

Sólo basta un toque tuyo para cambiar una vida, solo basta un toque en nuestros corazones para que la vida empiece.

Toca mi corazón todos los días, déjame sentir tu presencia en todas partes y se Tú el Señor de toda mi existencia.

Esperanza

esperanzaHoy me siento molesto contigo, veo mi vida y no es lo que esperaba, no se asemeja a lo que deseaba para mí.

He pasado momentos duros, todavía los sigo pasando, y sé que quizá los merezca, he cometido errores, no ha sido fácil crecer o ser adulto.

Me duele cuando veo que le pasan cosas malas a las personas que quiero, a las personas que me rodean y las quiero con todo el corazón.

Quisiera ser más fuerte o ser lo que las demás personas piensan o esperan que sea, pero a veces es muy difícil no equivocarse o resistir tanto.

Hoy siento que ya he perdido las fuerzas, ya no sé cómo resistir, mis habilidades no son suficientes para enfrentar o vencer el miedo.

Todos los muros en los que me apoyaba se han derrumbado, todos mis planes han quedado en el olvido.

Dios, Señor y Padre Celestial, por favor ayúdame, dale esperanza a mi corazón, sostenme porque no puedo seguir de pie.

Cuando veo mi corazón veo marcas en él, mi caminar no me agrada y estoy cansado de luchar sin motivo, necesito descansar en tu presencia.

Devuélveme la esperanza, aumenta mi fe para creer que puedes cambiar mi vida, para confiar en que en tus manos mi vida estará segura.

Quiero ser honesto contigo, no me importa lo que el resto piense, solo sé que necesito estar contigo, necesito ser lo que Tú quieres que yo sea para poder ser feliz.

En realidad ahora mismo siento que estoy molesto conmigo mismo, por no ser suficiente por haberte apartado y por pensar que podía ser feliz a mi manera.

Hoy te pido que por favor me ayudes nuevamente, que no me desprecies, por favor Jesús ayúdame a volver a empezar y andar en tu Camino.

Hoy quiero darlo todo para seguirte, darte mis energías, mi mente y corazón para ser todo aquello que diseñaste para mí y para que mi corazón vuelva a ser feliz a tu lado.

Dame esperanza, dame amor, dame fe, dame locura, dame pasión, dame todo aquello que necesito para ser solo tuyo y para volver a ser el cristiano que siempre he soñado ser.

En la barca

SalvameMateo 14:22-33

Me encuentro en la barca, estoy remando porque intento llegar al otro lado, quiero llegar a alcanzar mi destino.

Ha pasado mucho tiempo y sigo remando, estoy cansado, y entre más avanzo, siento que el mar se está volviendo más difícil y los vientos son más fuertes.

Ya es de noche todo está oscuro y el viento sopla muy fuerte, no puedo tener el control, el agua está entrando.

Creí que esto no me pasaría, creí que tendría todo resuelto para llegar sin problemas, pensé que yo podría hacerlo pero esta tormenta es más fuerte que yo.

Mi familia me acompaña pero me siento solo, como si nadie más remara conmigo, estoy fatigado y tengo miedo de lo que sucede.

El viento es muy fuerte la barca parece voltearse, todo parece estar de cabeza, el agua entra muy rápido, los mares intentan ahogarnos.

De pronto veo una imagen acercarse, la veo caminando en medio de la tormenta, como una fantasma caminando encima de los mares, estoy muy asustado.

Entonces escucho una voz: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Su voz me da paz, ¿Será que realmente es Jesús?

Te respondo: Señor si Tú existes, si eres Tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

Entonces puedo escuchar tu voz, la cual es más fuerte que la tempestad decirme: Ven.

Tengo temor pero yo quiero ir hacia a Ti, al pisar el mar me doy cuenta que es sólido, puedo andar sobre las aguas.

Estoy alcanzándote pero veo a mi alrededor y me doy cuenta que la tormenta sigue allí, los vientos son muy fuertes, tengo miedo.

Señor lo intenté pero fracasé otra vez, no pude mantener la vista en Ti, y me siento hundir, cierro los ojos y mi corazón grita: ¡Señor, sálvame!

Al abrir mis ojos allí estás Tú, sonriendo y tomándome fuertemente de la mano, y me dices: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Me levantas, me acompañas a entrar a la barca, ahora que estás conmigo me doy cuenta que el mar se ha tranquilizado.

Ahora que estás dentro no quiero dejarte ir, me acercas a tu lado y puedo sentir la paz llenando mi corazón, Jesús, Tú eres la paz de mi vida.

Inspirado en el mensaje del pastor: Antonio Arroyo

Decido seguirte

seguiendo¿Qué soy sin ti? Yo sé muy bien que sin Ti no puedo vivir, sé muy bien que mi vida sin Ti pierde todo sentido.

El mal es como una droga que desea mi carne, un adictivo que me hace olvidar

de tu existencia y que me lleva a un camino oscuro del cual quiero salir.

Soy egoísta por escoger mis sueños y mis metas antes que tus planes para mi vida o al no rendirme a mi destino.

Los demás no pueden ver el alma pero yo ya estoy cansado de las mentiras y que las máscaras de falsedad e hipocresía se pudran en mi rostro.

Quiero dejar de andar sin rumbo, dejar de sentirme como un muerto en vida, dejar de cometer aquellos errores que solo lastiman mi alma y corazón.

Mi corazón está tan herido pero todavía puedo escuchar susurrar tu nombre en las noches, pidiéndome con lo que le queda de fuerza que me acerque a ti.

Estar alejado de Ti es muy triste, no tengo las fuerzas para ser feliz y siento que todo me sale mal.

No necesito esta vida si Tu mi Señor no estás a mi lado, no deseo pasar un solo rato de existencia sabiendo que tu amor no me acompaña.

Yo no soy un niño, yo puedo decidir y escojo seguirte cada día de mi vida y ya estoy cansado de ser derrotado por aquellas cosas que necesito vencer.

Sé que no habrá día en que las tentaciones no me busquen y que los malos hábitos querrán regresar, pero yo sé que Tú me das la fuerza para vencer.

Yo decido seguirte a pesar del miedo, a pesar de las dudas, a pesar de las burlas, a pesar de críticas.

Mi decisión de seguirte es real porque yo sé lo dura que es la vida y lo doloroso que es caminar sin Ti a mi lado.

Yo decido seguirte porque Tú me amas, porque Tú eres capaz de perdonar mis errores, eres capaz de tener misericordia de un pecador.

Yo decido amarte, decido entregarte toda mi vida, decido darte todo mi corazón.

He pecado

reconocerDios mío, te he fallado, he olvidado aquel bello sacrificio que hiciste por mí, he menospreciado el más bello acto de amor de la historia, he negado el amor más puro que jamás haya recibido.

Torpe soy, mi corazón es egoísta, la juventud me ha hecho necio y la maldad nace dentro de mí.

Pero solo tú Señor puedes cambiar eso, solo en ti está el sentido de la vida, la esperanza que puede cambiar el hombre y el poder para vencer al pecado.

Todos hemos pecado, pero es cuando reconocemos que nosotros hemos fallado, cuando nos arrepentimos sinceramente y honestamente pedimos la ayuda de Jesús para que nos perdone y limpie de nuestros pecados, cuando realmente empieza el gran cambio en nuestras vidas.

Todos podemos y hemos fallado pero son pocos los quebrantados de corazón que realmente toman el acto valiente de seguir a Jesús.

Sí es cierto, no es una decisión fácil de tomar, quizá muchos se burlen de ti, quizá muchos de tus cercanos se alejen y quizá muchos también te juzguen.

Pero prefiero eso mil veces antes que continuar viviendo con un corazón destruido, con un alma envenenada y con un vacío inmenso en mi interior.

Estamos dañados, nuestro frágil corazón ha sido herido con el pasar de los años, nuestra alma está llena de cicatrices, y solo Jesús es el único que puede ayudarnos.

He fallado, pero hay una esperanza y quiero seguirla.

He caído, pero existe alguien que puede levantarme.

He pecado, pero estoy arrepentido y lucharé cada día por amar y servir a Jesús.

Dios no rechaza un corazón quebrantado, Él nunca rechaza a un alma que le busca, Él siempre responde a una oración sincera.

Si realmente quieres cambiar, acércate ahora a Jesús que él está esperando deseoso el poder cambiar tu vida y darte una nueva oportunidad.

Te anhelo mi Señor, por favor ayúdame y por tu misericordia no rechaces este corazón que humildemente quiero reposar junto a Ti.

¿Negarte?

Negarte a Ti mi Dios, es negar la razón que me da la vida.

Negarte a Ti mi Señor, sería negar todo aquello que me provoca una sonrisa.

Negar que existes mi Rey es negar aquella fe que me ayuda, que me sostiene y que me ayuda a vencer cada día.

Negar tu amor es negar aquella dulce compañía que me acompaña y me enamora todos los días.

Negar tu resurrección es negar aquella salvación que cambio mi vida y aquel milagro que mi corazón transformó

Negar tu presencia es negar aquel tierno abrazo que me lleva a tu dulce morada.

Negar la biblia es negar aquella gran ayuda que nos enseña a vivir rectamente.

Negar a mi Jesús es negar al autor de mi existencia, es negar al autor de mi amor y negarlo es negar al Señor de mi corazón.

Negar a Dios es negar mi fe, es negar aquella dulce paz que siento en el alma, es negar aquel gozo que supera los momentos de tristeza y es negar la esperanza que llevo en el corazón.

Negar al Espíritu Santo es negar aquel fuego que aviva mi ser, es negar a mi ayudador, es negar el poder de Dios, es negar aquel dulce toque de Dios.

Negar a mi Dios es imposible porque lo veo en todas sus obras, lo siento a mi lado en cada momento, lo escucho guiando mi camino, lo veo en cada bendición y lo amo a cada instante.

Lo bueno de hacer el bien

Estamos acostumbrados a vivir en un mundo egoísta dominado por la frase: “que me das tú para que yo te ayude”, pero eso está mal, deberíamos aprender a compartir, aprender a ser amables con los demás.

Los momentos que más vale la pena vivir es cuando haces el bien y ves esa sonrisa de felicidad en los rostros de los demás, y eso causa que dentro de ti te sientas bien de ayudar a los demás, es el mejor sentimiento y como dice un frase: “siempre hay recompensa para los que hacen el bien”

Muchos se quejan de la maldad y la corrupción que hay en el mundo, pero si nadie quiere ayudar a los demás es lógico que el mundo no cambie, con nuestras acciones debemos demostrar lo que realmente llevamos dentro, y el ayudar a los demás es sinónimo de tener un gran corazón y valentía; porque eso que realmente necesita el mundo, personas dispuestas a cambiar, personas dispuestas a sacrificarse para ayudar no sólo a sí mismos, sino a también a su prójimo.

Hechos 20:35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.