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MAS EL FRUTO DEL ESPÍRITU ES

La Biblia es el manual para el hombre, es también la hoja de ruta para todos los cristianos, es una de las formas en la que Dios nos habla, es nuestro alimento espiritual y es el agua que va limpiando nuestra alma.

Pero si existiera un termómetro para medir nuestra temperatura espiritual o un test que pudiera revelar que tan buena es nuestra relación con Dios, sería el siguiente:

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23

Más el fruto del Espíritu: Jesús nos enseñó que cada árbol se conoce por su fruto (Lucas 6:44), por lo tanto, los frutos espirituales brotarán de aquellas personas que son espirituales, aquellos que verdaderamente aman a Jesús y tienen comunión con su Espíritu.

· Amor: El amor de Dios también conocido como ÁGAPE, es una clase de amor que solo podemos hallar en Dios, un amor que ora por sus enemigos, que pone la otra mejilla, que da sin pedir nada a cambio, que ama a su prójimo, que pone a Dios en el centro de su existencia.

· Gozo: Si tenemos amor inmediatamente comenzaremos a sentir el gozo que viene de Dios. No es una alegría momentánea el gozo del Señor es un júbilo por saber que hemos sido salvados, es una fortaleza al saber que tenemos un Dios que nos favorece.

· Paz: Si tenemos amor y gozo es inevitable no sentir paz. La paz de Cristo es distinta a la tranquilidad del mundo, su paz es capaz de hacernos estar confiados en las tormentas, es saber que, aunque caigan mil a nuestro lado, nosotros estamos cubiertos por sus brazos.

· Paciencia: Si tenemos amor, gozo y paz, entonces podemos ser pacientes. La paciencia de los santos nos ayuda a esperar con valor las promesas de Dios, no es una paciencia inactiva, sino que persistimos confiando en que Dios cumplirá su propósito en nosotros.

· Benignidad: Si tenemos amor, gozo, paz y paciencia, seremos benignos. Es un estado en el cual buscamos el bien de los demás, buscamos favorecer a nuestro prójimo, a la vez que buscamos complacer más a nuestro Salvador.

· Bondad: Si tenemos amor, gozo, paz, paciencia y benignidad, brotará de nosotros la bondad. Necesitamos aprender a ser bondadosos, Jesucristo nos dio un gran ejemplo de bondad, cuando alimentaba a los hambrientos, sanaba a los enfermos, enseñaba y ayuda a todos los que podía.

· Fe: Si tenemos amor, gozo, paz, paciencia, benignidad y bondad será inevitable no tener fe. Si usted está convencido que está actuando como un verdadero creyente, le será fácil confiar en las cosas que están por venir, sabrá que, aunque sus ojos no lo vean ahora, la bendición ya está muy cerca.

· Mansedumbre: Si tenemos amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad y fe, podemos ser Mansos. Un ejemplo de cómo podemos ser mansos lo encontramos en Moisés, a pesar de que al principio le costó, aprendió a ser obediente y humilde delante de Dios y de los hombres.

· Templanza: Si tenemos amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe y mansedumbre, lograremos tener templanza. Aquel dominio propio que solo con una verdadera comunión con Dios podemos alcanzar, en la cual podemos estar firmes ante las tentaciones y deseos del mundo.

¿Cómo le fue en su Test?

Si carece de alguno de estos frutos es tiempo de volver a Jesús, oremos para que Él nos ayude en aquellas áreas en las cuales escaseamos y nos perfeccione día a día.

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En la barca

SalvameMateo 14:22-33

Me encuentro en la barca, estoy remando porque intento llegar al otro lado, quiero llegar a alcanzar mi destino.

Ha pasado mucho tiempo y sigo remando, estoy cansado, y entre más avanzo, siento que el mar se está volviendo más difícil y los vientos son más fuertes.

Ya es de noche todo está oscuro y el viento sopla muy fuerte, no puedo tener el control, el agua está entrando.

Creí que esto no me pasaría, creí que tendría todo resuelto para llegar sin problemas, pensé que yo podría hacerlo pero esta tormenta es más fuerte que yo.

Mi familia me acompaña pero me siento solo, como si nadie más remara conmigo, estoy fatigado y tengo miedo de lo que sucede.

El viento es muy fuerte la barca parece voltearse, todo parece estar de cabeza, el agua entra muy rápido, los mares intentan ahogarnos.

De pronto veo una imagen acercarse, la veo caminando en medio de la tormenta, como una fantasma caminando encima de los mares, estoy muy asustado.

Entonces escucho una voz: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Su voz me da paz, ¿Será que realmente es Jesús?

Te respondo: Señor si Tú existes, si eres Tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

Entonces puedo escuchar tu voz, la cual es más fuerte que la tempestad decirme: Ven.

Tengo temor pero yo quiero ir hacia a Ti, al pisar el mar me doy cuenta que es sólido, puedo andar sobre las aguas.

Estoy alcanzándote pero veo a mi alrededor y me doy cuenta que la tormenta sigue allí, los vientos son muy fuertes, tengo miedo.

Señor lo intenté pero fracasé otra vez, no pude mantener la vista en Ti, y me siento hundir, cierro los ojos y mi corazón grita: ¡Señor, sálvame!

Al abrir mis ojos allí estás Tú, sonriendo y tomándome fuertemente de la mano, y me dices: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Me levantas, me acompañas a entrar a la barca, ahora que estás conmigo me doy cuenta que el mar se ha tranquilizado.

Ahora que estás dentro no quiero dejarte ir, me acercas a tu lado y puedo sentir la paz llenando mi corazón, Jesús, Tú eres la paz de mi vida.

Inspirado en el mensaje del pastor: Antonio Arroyo

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¿Y Dios?

Es difícil poder olvidarlo, especialmente porque mayormente hemos crecido oyendo de Él.

Pero Dios siempre nos da razones para recordarlo, como cuando al despertarnos y podemos ver el comienzo de un nuevo día, cuando sientes los dulces rayos del sol acariciando tu piel, cuando ves los hermosos atardeceres hechos por Él, o al ir al parque y ver todo lo que pudo crear su imaginación.

Puedes ver a Dios en la sonrisa de un niño, en el reflejo del sol en los ojos de las personas a quienes amas, en las lágrimas de alegría de aquellas personas a las cuales ayudas, en las dulces palabras de tus amigos, en los abrazos de tus familiares.

Y mayormente nos olvidamos de si quiera decirle “gracias”, gracias Dios por todo lo que has hecho, gracias Dios por cada sonrisa que sale de mis labios, gracias Dios por cada momento de alegría.

Olvidamos lo tierno y amoroso que puede ser Dios, olvidamos lo detalloso que puede ser Dios para alegrarnos el día, porque si el día tiene sorpresas es gracias a Dios.

Nunca recordamos lo que Él hizo por todos nosotros desde el comienzo de la humanidad, como Dios trató una y otra vez de hacernos volver a Él, no recordamos como trató de salvar a la humanidad hasta el punto en que fue capaz de dar la vida de su hijo Jesús en el cual podemos encontrar la verdadera vida, Jesús puede llenar la vida de cualquier persona, Jesucristo puede transformar la vida de cualquiera de nosotros para mejor.

Poder despertarse con una sonrisa, saber que Dios te acompaña y que todo te irá bien, acostarte tranquilo porque sabes que Dios te cuida, poder encontrarlo en la biblia, poder hablar con Él mientras oras, poder cantarle y saber que te escucha, eso es amar a Dios.

La recompensa de los que aman a Dios es más que vivir en un paraíso, es vivir sabiendo que todo lo que te pasa te ayuda para bien, es vivir con gozo porque sabes que alguien te ama, es poder tener fe y saber que nada podrá detenerte mientras lo amas a Él, es poder creer en milagros y reconocer que nada hay imposible si crees en Él.

Dios nunca está lejos, está a una oración sincera de distancia, está a un corazón quebrantado de kilómetros, y está todo el tiempo esperando que te acerques a Él.

Dios te ama, y te seguirá amando no importa lo que hagas, nada podrá alejarte de su dulce, tierno, sincero amor.

Y Dios te dice búscame hoy, porque hoy tienes la oportunidad de descubrir lo que significa el verdadero amor, El amor que tengo reservado solo para ti.

No es difícil amarlo y no hay razones para no hacerlo, deja de escuchar de Él y ámalo de verdad.

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