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REFLEXIÓN: PREDICAR CON EL AMOR O LA LEY

¿Deberíamos decirles a las personas que tienen que arrepentirse de sus pecados sin antes mencionarles que Dios los ama?

Sí, es importante que sepan que están en falta, pero cómo lo entenderán, si no comprenden primero lo que Dios ha hecho por ellos.

Vivimos en un mundo donde las personas están molestas, se sienten estafadas, se sienten desprotegidas, y no quieren sentirse cargadas con más culpa o condenación.

Sí, todos fallaron, queriendo o sin querer y la paga del pecado es la muerte, pero Dios envió a su hijo al mundo no para condenarlo sino para salvarlo.

El evangelio es un acto de amor, en el cual Dios quiere que comprendamos que nos ama tanto, a pesar de nuestro pasado y a pesar de nuestros defectos, Él quiere darnos la oportunidad de rescatarnos y hacernos mejores.

Si tan sólo pudiéramos lograr que recapaciten, hacer que entiendan que no están conformes con sus vidas, los seres humanos no estamos completos a pesar de lo que tenemos.

Orar para que puedan dejar el orgullo a un lado, así ellos puedan pedirle a Jesús que les ayude a entender que necesitan ser salvados, que le pidan que los perdone por todos sus pecados (así les parezcan grandes o pequeños), que les enseñe su verdad y les demuestre la fidelidad de su amor.

Hacerles comprender que han vivido muchos años perdidos, han pasado muchos años viviendo a su manera, ahora podrían permitir que Dios tome el control de su destino, sabiendo que pueden sentirse seguros en Él.

Explicarles que no deben desperdiciar la oportunidad más grande de sus vidas, que no se dejen cegar por el engaño de los vicios, porque hoy Dios ha extendido su mano para ayudarlos y darles una nueva y mejor vida en Cristo Jesús.

Cuán hermoso sería que puedan recibir el abrazo del Padre Celestial, recibir a Jesús en su corazón y abrazar un evangelio cuyo fin es restaurar la comunión de la humanidad con su Creador.

El evangelio es un salvavidas no un látigo, es un yugo fácil, una carga ligera, es descanso a un alma agotada, agua para un alma sedienta, es pan para un alma hambrienta, es vida a un alma moribunda.

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PETICIONES AL PADRE

Dios no te pido que ocultes mis pecados, te pido que por favor los borres con tu sangre, que perdones cada uno de ellos.

No te pido que permanezcan mis máscaras, al contrario, quítame cada una de ellas, hazme honesto y sincero en todo tiempo.

Quiero ser honesto y pedirte que me ayudes en mis debilidades, hay áreas en mi vida que sé que sin Tú ayuda no podré vencer.

Arranca de raíz todo orgullo o vanagloria, pon humildad en mi corazón para que me dé cuenta de todos mis grandes errores.

No permitas que el gallo vuelva a cantar por mi culpa, no quiero negarte nunca más, dame la valentía para servirte fielmente.

Las piedras han cantado alabanzas porque mis labios estuvieron cerrados, hoy quiero darte la gloria con todo mi ser.

Quiero adorarte con mi voz, con mis acciones, con cada una de mis oraciones, con mi obediencia, con mi entrega y con mi fe.

No quiero pedirte que me lluevan riquezas, sino dame la sabiduría para actuar rectamente, para que pueda alejarme todo lo malo.

No te pido que mi nombre sea famoso, sino que mi nombre esté escrito en el libro de la vida, que logre ser un buen siervo fiel.

Las mentiras aléjalas de mis labios, que mi lengua solo declare tu verdad, que mis hechos sean tan claros como la mañana.

Aparta de mí las malas intenciones de mi corazón, líbrame del mal para que pueda caminar rectamente delante de Ti.

Si soy como un niño perdido, tómame de la mano y condúceme al Camino de vida, que pueda seguir las pisadas de mi Señor.

Te pido que por favor termines tu obra en mi vida, ayúdame a ser obediente a tus mandamientos y que tus palabras sea mi tesoro.

UNA REFORMA EN MI VIDA

Dios mío tengo la enorme bendición de poder conocerte, pero siento que no es suficiente, no me basta con vivir una vida cristiana de apariencias, quiero cambiar de verdad.

Quiero ser cómo esos campeones de la fe que daban la vida por servirte de corazón, como ésos hombres y mujeres que a lo largo de la historia predicaron y vivieron tu verdad.

Necesito que pongas en mí una pasión sincera por conocerte, un hambre genuina por tu palabra, que yo no pueda estar un día sin ti.

Dame de beber de aquella agua viva, mi ser necesita de tu presencia, más que el respirar, más que cualquier otra cosa en la vida.

Enséñame a hablar contigo, quiero orar derramando mi alma entera, postrarme y besar tus pies en adoración, que mi corazón sea entregado a Ti.

No quiero tener los labios cerrados, quiero gritar que soy tu hijo, pon en mi aquel denuedo para que pueda predicarle a todos los que pongas en mi caminar.

No quiero ser un cristiano frío o tibio, quiero estar encendido en el fuego de tu presencia, en el calor de tu amor, sentir la llama de tu Espíritu posarse sobre mí.

Hazme un hombre de fe, que se enfrente a las mentiras de éste mundo, que gane almas para Cristo, que pelee con valentía la buena batalla de la fe.

Moldea cada área de mi vida, toma el control de mis ansiedades, quita cada imperfección de mi carácter, transforma mi quebrantado corazón.

Has una reforma en mi vida, que deje atrás la vieja criatura, ayúdame a cargar mi cruz cada día y que pueda clavar en aquella cruz mi viejo yo.

Quiero deleitarme en tu presencia, amar con cada fibra de mi ser tu compañía, sentirte en cada minuto, confiar en ti en cada respirar.

Jesús has un cambio real en mí para que cuando termine la carrera, pueda verte y correr a tus brazos, estar a tu lado por toda la eternidad.

YO SOY EL CULPABLE

Viniste a mi encuentro para ayudarme, podías ver a través de mis máscaras, sabías que yo era una mentira.

No podía soportar la verdad en tu mirada, no quería reconocer que delante de ti yo no era nada, no tenía valor.

Mi orgullo me hizo arrancarte la barba, estaba tan enojado que alguien supiera lo más oscuro de mi interior.

Estaba tan extasiado en mis pecados, en mis carnalidades, que no me di cuenta de cuánto te había azotado.

Me encontraba tan extraviado de la razón que no comprendía todas las heridas que yo te estaba provocando.

Una y otra vez tomé el martillo en mis manos para clavarte, sin saber que era yo el que tenía que ser sacrificado.

Te escuché orar por mí, entonces tomé la corona de espinas en mi mano, pensando que así ya no me amarías.

Te vi en aquella cruz, tu mirada me decía que todavía me seguías amando, a pesar de que yo era un fracaso.

Eras capaz de perdonarme a pesar de todo lo que yo te había hecho, no podía comprender tanta gracia.

Caí de rodillas lamentándome por todas mis equivocaciones, me avergonzaban todas mis falsedades.

Tenía temor de quien era, miedo de lo que los demás pensaban, sin embargo, en aquel lugar era aceptado.

Entendí que, aunque soy el culpable de tu dolor, tu misericordia me hizo renacer, tu sangre derramada me cambió por completo, tu amor me dio valor y sobre todo una nueva vida.

¿POR QUÉ LO HACEN?

He leído la biblia completamente y no deja de asombrarme las cualidades de aquellos grandes héroes de la fe que lograron hazañas increíbles.

· Hombres que estaban dispuesto a darlo todo para cumplir su llamado.

· Mujeres que arriesgaban su vida porque confiaban plenamente en Dios.

· Profetas que decían el mensaje del Señor a pesar de que eran mal tratados.

· Personas normales, pero que poseían una fe y un corazón inquebrantable.

· Hombres y mujeres que eran perseguidos pero que nunca negaron el nombre de Jesús.

He estudiado acerca de la Reforma Protestante y me asombró ver que aquel fuego de los primeros cristianos seguía vigente.

· Hombres que encontraron la verdad y lucharon por defenderla.

· Mártires que no negaban la pureza de las escrituras a pesar de las torturas.

· Hombres y mujeres dispuestos a ser rechazados por su pueblo con tal de agradar a Dios.

· Personas valientes que solo con sus gargantas se enfrentaron a un gobierno corrupto y cruel.

· Héroes que padecieron mucho sufrimiento para que la biblia llegue a nosotros.

A lo largo de toda la historia existió y existe siempre un remanente santo, personas que no doblan sus rodillas ante otros dioses, sino que invocan solamente el nombre de Jesús.

· Hombres y mujeres que dejaban el confort de sus hogares para ir a predicar el evangelio a otras naciones y a personas que no conocían.

· Hermanos en Cristo cuyo amor por los perdidos los llevo a lugares inhóspitos o a lugares donde serían perseguidos.

· Verdaderos apóstoles que plantaban iglesias en lugares nunca antes alcanzados por el evangelio, que predicaban con vehemencia.

· Pastores que predican el evangelio a pesar de las circunstancias adversas o las constantes trabas de un sistema corrupto.

· Cristianos que día a día toman su cruz, se niegan a sí mismos y deciden seguir los pasos de su Señor, a pesar del acoso que existe en nuestros tiempos.

¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué a pesar de que la mentira y la maldad parecieran gobernar el mundo, siempre existirá un pueblo consagrado a Dios?