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DOCUMENTO ACUSADOR

Colosenses 2:13-14 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz…

El versículo 14 en otra versión nos enseña: (BLPH) Ha destruido el documento acusador que contenía cargos contra nosotros y lo ha hecho desaparecer clavándolo en la cruz.

Cuántas veces después del culto del domingo volvemos a casa y olvidamos aquella gracia inmerecida que nos dio una nueva vida, ponemos por encima nuestros deseos y no nos damos cuenta que estamos traicionando a nuestro Salvador, para luego volver el domingo a la iglesia y pedir nuevamente el favor de Dios.

A continuación les comparto una historia que nos recordará cuán grande es el amor de Dios.

El conde de Polignac era conocido por su ineptitud política y a pesar de eso había conseguido muchos favores de parte del emperador Napoleón Bonaparte, sin embargo, le traicionó estando implicado en una conspiración contra su vida.

Bonaparte ordenó su arresto inmediato, teniendo como base de prueba una carta en la cual el conde se comprometía en el complot político, a Polinac solo le esperaba la horca.

La señora Polignac solicitó e hizo hasta lo imposible hasta obtener una audiencia del Emperador en la cual procuró defender hasta las lágrimas a su marido, declarándole inocente.

Napoleón la escucha atentamente y le responde: ¿Conoce la firma de su marido? Y sacando la carta de su bolsillo la puso ante los ojos da la señora, quién al verla palideció, y cayó desmayada.

Napoleón compadecido por el amor de la señora hacia su esposo, impresionado por la valentía de aquella mujer, obró de acuerdo con sus generosos rasgos, así que tan pronto como la señora volvió en sí, le enseñó la carta.

Tomadla, es la única evidencia legal que existe en contra de tu marido. Hay un fuego aquí al lado: quémala. Sin pruebas, no habrá culpa.

La señora tomó con ansia aquella prueba de culpabilidad y la entregó a las llamas. La vida de Polignac y su honor estaban ahora a salvo.

El diablo apuntó cada una de nuestras faltas, cada pecado fue apuntado en un acta la cual nos incriminaba y nos impedía alcanzar la salvación, a nosotros solos nos esperaba el infierno por toda la eternidad.

El amor de Jesús por nosotros fue tan grande que a pesar de nuestras traiciones o de nuestros tropiezos, dio su vida para que aquel documento acusador fuera completamente borrado, el apeló por nosotros ante el Padre Celestial y consiguió nuestra verdadera libertad.

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PERDER PARA GANAR

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. Lucas 9:24

(Biblia Lenguaje Sencillo) Porque si alguno piensa que su vida es más importante que seguirme, entonces la perderá para siempre. Pero el que prefiera seguirme y elija morir por mí, ese se salvará.

¿Qué clase de vida queremos tener?

Todos al ser adolescentes soñamos en cómo queremos ser de grandes, imaginamos la vida perfecta, la pareja perfecta, el trabajo perfecto, las amistades que queremos que nunca se vayan y la familia que queremos lograr.

Conforme vamos creciendo esa imagen se distorsiona y solo nos quedamos con lo que podemos conseguir, nos adaptamos a los cambios, cargamos una maleta con un pasado lleno de decepciones, traumas y un peso de orgullo y egoísmo.

¿Quisiera cambiar?

Lo primero que pregunta la mayoría de jóvenes cuando le predicas por primera vez es: ¿Pero tengo que dejar muchas cosas? ¿Voy a cambiar mi estilo de vida?

No se dan cuenta que su estilo de vida es en la mayoría de casos destructivo, que podrían estar muchísimo mejor si conocieran a Jesús, que podrían obtener tantos beneficios para ellos mismos si solo le dan una oportunidad a Cristo.

¿A qué clase de vida nos aferramos?

Muchos no se dan cuenta o no quieren admitir que no saben cómo seguir, que ya a su corta edad son adictos de vicios como el cigarrillo, el alcohol o las drogas; son esclavos de males como la depresión, la tristeza o el estrés.

Y solo cuando tocan fondo o les sucede una crisis importante es cuando hacen una pausa y examinan su vida, se dan cuenta de la realidad que les rodea y que han intentado ocultar con distracciones o excesos.

¿Perder la vida?

No vale la pena seguir viviendo una vida sin una verdadera plenitud y libertad, los seres humanos nunca estamos satisfechos, hemos sido creados con un vacío que solo Jesucristo puede llenar, y la única manera de poder conocerle de verdad, es dando un salto de fe y dejar atrás las cadenas y la vieja vida que nos ata.

¿Salvar mi vida?

Sin importar cuan pequeño ha sido el mal que hiciste, el castigo del pecado es el infierno, lo único que puede salvarte de vivir una vida condenada al fracaso o de una vida que va en picada es el amor de Dios, aquel amor que sin importar tu condición te quiere llenar y embargar tu corazón.

No sé qué clase de vida tienes o que te habrá ocurrido, la única verdad que sé es que Jesús te ama, que es el Camino que debes seguir para alcanzar la felicidad y que Él jamás te va a despreciar o lastimar, corre a sus brazos, Él está esperando por ti.

SIN RESERVA

Siempre he sido bastante reservado hacia los demás, muchos piensan que soy misterioso o tímido, pero solo Tú ves cada rincón de mi alma.

No puedo esconder nada de Ti, para ti no hay reservas, no hay nada que pueda guardar sin que Tú no lo sepas.

Solo puedo ser honesto contigo, no tengo miedo de que me mires mal, ni que me señales o me delates ante los demás.

Cada vez que me siento hundir puedo contar contigo para que me salves, puedo confiar en que me rescatarás de todo mal.

La vida es a veces tan confusa, hay tantas cosas que no sé si estoy haciendo bien, tantas voces que me instan a hacer cosas.

Por eso te busco, eres Tú el único que puede guiar mis pasos al Camino correcto, puedo confiar que al seguir tus huellas estaré haciendo el bien.

Hay tanta ira en el alma, enojo que me nubla de repente, dolores escondidos del pasado que aparecen de la nada, líbrame de dañar a alguien.

Me siento cansado y sin fuerzas cuando me alejo de Ti, eres la meta que quiero alcanzar, eres el destino que quiero conseguir.

Entre más crezco, pienso que ya debería tener todas las respuestas, sin embargo, parece que solo consigo más preguntas, y la única respuesta clara se llama Jesús.

En mi soledad recuerdo que Tú nunca me abandonas, aunque me rodeen tantos males, jamás permitirás que mi vida esté en peligro.

A pesar de mis dudas o miedos, puedo confiar verdaderamente en Ti, eres el refugio al cual corro, eres el hogar al que siempre quiero volver.

Honestamente me impresiona lo mucho que me amas, me asombra la sinceridad de tu amor, me alegra y me siento bendecido de haberte encontrado.

AÑO NUEVO

Él asistió a la vigilia de fin de año de su iglesia, lloró y pidió perdón por su año anterior, entonces decidió que iba a cambiar, y dejaría atrás todo lo malo que había en él.

Iba a renacer a partir de enero, ya no se permitiría mal gastar su tiempo, comenzaría su nueva etapa desde cero.

Los primeros días del mes leía la biblia seguido, descargó la aplicación para leerla en el camino, se tomaba su tiempo para orar y tener su devocional por las noches.

Conforme pasaban los meses se le hacía difícil cumplir su promesa, el trabajo y estrés lo absorbían, las distracciones le impedían luchar con la misma pasión.

El calendario marcaba el mes de mayo, ya su corazón parecía estar muy frío, dejaba días sin orar y no sentía nada, podía pasar semanas sin abrir su biblia.

El otoño caía sobre él, una tarde caminando por un parque al sentarse en una banca pensó en orar, pero le dolía mucho no haber podido cumplir su promesa.

Para el invierno sentía que Dios estaba tan lejano, cada día al llegar a casa examinaba su vida, se daba cuenta de lo mucho que se había equivocado.

Los meses de primavera estaban terminando, pero él había vuelto a tomar la decisión de cambiar su vida, se dio cuenta que Dios lo seguía esperando.

Ya para diciembre era un hombre completamente nuevo, no dejaba de asistir nunca a una reunión, su casa era un verdadero altar para Dios.

Se dio cuenta que, aunque había fallado mil y un veces el amor de Dios por él era el mismo, aquella lección lo hizo estar tan agradecido que nunca más pudo alejarse.

Para año nuevo ya no necesitaba hacer ninguna promesa vacía, en su corazón ya estaba la decisión firme de no fallarle a su Señor.

El verano del siguiente año enseñaba a los demás aquella lección, se convirtió en un verdadero modelo de como amar a Dios.

Inspirado en la canción: Año Nuevo de Marcos Vidal.

TE PROLONGUÉ MI AMOR

Jeremías 31:3 Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

Desde muy chico creía que la vida me debía algo, sentía que siempre pagaba un precio muy alto para poder alcanzar mis metas o sueños.

Aquel resentimiento se convirtió en amargura, además sentía que mi timidez me cerraba muchas puertas y oportunidades.

A pesar de mi enojo Dios se acercaba a mí, buscaba llamar mi atención, pero yo era tan torpe que no lo entendía, no lo comprendía.

Su amor fue tan grande que se estiró hasta mis peores momentos, su misericordia llegaba hasta el punto más bajo de mi existencia, pero yo lo rechacé.

Su cariño inmenso se siguió prolongando en cada uno de mis intentos por encontrar mi propia felicidad, nunca se detuvo a pesar de mis continuos fracasos.

Su favor seguía firme mientras yo me desmoronaba, fue un faro de esperanza cuando en mis fuerzas no podía dar más.

Allí estaba Él esperándome con los brazos abiertos, diciéndome que me amaba con amor eterno, que su fidelidad estaba siempre reservada para mí.

Su amor desde las lejanías de mis pecados me llamó, me atrajo hacia Él para nunca más soltarme, soportó todos mis rechazos hasta alcanzarme.

Tan dulce y genuino fue su amor, era el remedio que mi alma hambrienta necesitaba, su amor me embargó tan profundo que nunca más fui el mismo.

Su compasión por mí me hizo amarlo genuinamente, su fidelidad me asombró tanto que no soy capaz de dejarlo porque sé que no existe nadie que me ame así.

¡Gracias Dios mío por tan bello y grande amor!